Su viaje empezó el 7 de septiembre de 2018. Su travesía duró dos días para llegar a Rusia, país en donde reside la esmeraldeña Karen Sosa Limones, de 28 años, desde hace tres años y ocho meses. Su sueño de viajar y continuar preparándose en su carrera profesional la motivó a trasladarse al país europeo.

Su más reciente participación fue en el Festival Internacional Camino a Yalta 2022, que se realizó en Moscú, en donde obtuvo el primer lugar. Este no es el primer concurso en el que participó, el año pasado fue a Crimea en representación de su universidad, porque ganó el concurso Primavera Estudiantil en la ciudad que reside, Kursk.

“El Festival Camino a Yalta llegó a mi vida por una amiga que trabaja ahora en la embajada... Cuando se suscita todo este problema con Ucrania, viene el embajador a mi ciudad a una reunión con los ecuatorianos... Y las autoridades de mi universidad estaban aprovechando que venía una autoridad de otro país, de Ecuador, porque hay muchos ecuatorianos en la universidad, para crear lazos con la autoridad”, relata a este Diario desde Kursk.

Para esa actividad en su universidad, cuenta que estuvo entre el público, cuando de pronto se acercó el representante de los ecuatorianos con un mensaje del rector preguntando si podía cantar, y aunque no esperaba tal propuesta, lo hizo. “Terminé cantando... Luego el embajador se acercó y todo...”, relata.

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A una semana de este evento, se contactó con ella su amiga de la embajada para indicarle que grabó su presentación y mostró a los de la organización del festival, que rápidamente se interesaron en su talento y la invitaron a participar. Aceptó y formó parte de los quince participantes extranjeros. Estuvieron representantes de países como España, Nigeria, Serbia, Siria, Turquía, Brasil, Israel, India, Irán, Italia, China, Argentina, Francia y Corea del Sur.

El concurso consistió en asignarle a cada participante extranjero un tema en ruso y el aspirante debía cantarlo en su idioma natal, en el caso de Sosa Limones fue en español. La modalidad para el primer día fue cantar sola, mientras que en el segundo lo hizo con un artista local, los organizadores delegaron al músico ruso Dimitry Murin para que hicieran un dueto con el extranjero.

Estudiando en Rusia

Estudia en la Universidad Estatal del Suroeste de Rusia, en Kursk. Su maestra es Irina Filippovna Starodubtseva. En un principio no fue con una beca. Hizo solicitudes, pero le negaron en la embajada, lo hizo al siguiente año y recibió la misma respuesta, aunque está consciente de que debieron “tener sus parámetros para ver a quién le dan la beca, a pesar de que yo sí había ganado festivales, mandé copias”, comenta.

“Con mis papás dijimos: ‘Bueno, ya estás en Rusia, no te vas a regresar’. ‘Asumimos’, dijeron mis papás. Y así fue, estudié dos años con el esfuerzo de mis papás”.

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Karen Sosa Limones (d) junto con Dimitry Murin. Foto: Cortesía

Es muy creyente y entre sus oraciones estuvo que no le llegara la sensación de “botar la toalla”, sino que se mantuvieran las ganas de continuar. Se propuso hacerse conocida en su universidad por su trabajo para que en algún momento fuera considerada para una beca.

“Mi universidad no beca... Pero yo tenía una esperanza y me decía: ‘Debe haber una manera en que yo pueda conseguir una beca’ y así fue... Empecé a desarrollarme, a ganar todos los concursos, en todos los que he participado he ganado. Me volví acá como que la pupila de mi maestra... Me convertí en un ejemplo hasta que en algún momento el rector se dio cuenta de eso, de que yo había hecho un buen historial en la universidad...”, asegura.

“El rector me dijo: ‘Mira, aquí no becamos, pero vamos a hacer una excepción por ti’ y así fue, ahora estudio con beca. Aparte me dio trabajo en la universidad. Ahora doy clases de español en la universidad... Me dieron un horario que no interfiera con mis otras actividades...”, agrega.

Llegada a Rusia

Antes de irse a Rusia trabajaba en el Teatro Nacional Sucre, adonde se había incorporado a finales del 2017 y estuvo hasta agosto del siguiente año. Además, para ello ya estaba graduada como soprano en el Conservatorio Nacional de Música, en Quito. En esa búsqueda de un mejor porvenir y el apoyo de personas de las que se rodeó decidió emprender su viaje.

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“Llegué a Rusia por medios propios... Por medio de ella, mi maestra (Cecilia Tapia, que estudió en el Conservatorio Tchaikovsky con una beca), por medio de sus contactos en la antigua Unión Soviética llegué. Ella en algún momento me dijo: ‘Karo (así la tratan de cariño), hay esta oportunidad, tengo una gran amiga que es directora de la cátedra de Artes Vocales’, en donde yo ahora estudio, entonces ella invitó a algunos de los alumnos de mi maestra, entre esos a mí...”, cuenta.

Karen Sosa Limones durante su presentación en el festival en Moscú. Foto: Cortesía

Tras su arribo a Rusia, la artista comenta que el proceso de adaptación fue complicado al principio, uno de los factores fue el idioma, pero para ello contaba con una ventaja, sabe inglés y agradece a su madre, que le insistía a ella y a su hermana para que aprendieran, aunque no fue tan necesario la persistencia de su mamá porque con su plan de viajar por el mundo, sabía que era necesario saber hablarlo.

A su llegada se hizo amiga de chicos de Zimbabue, Nigeria, entre otros países de África, y con ellos empezó a practicar inglés. “Con eso pude sobrevivir las dos primeras semanas que llegué a Rusia y de ahí, a los dos meses máximo yo ya estaba hablando (ruso). Desde que yo llegué acá me había mentalizado y decía: ‘Tengo que aprender rápido el ruso para poder relacionarme con las personas y poder vivir mejor’...”, comenta.

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La esmeraldeña cuenta que todo extranjero que llega a Rusia tiene que “hacer un año de idioma” antes de ingresar a la universidad, pero su experiencia fue “particular”. “Cuando yo llegué mi maestra me escuchó cantar y me dice: ‘No, no te voy a dejar que un año solo estés en idioma, ya ven a cantar conmigo...’. A lo que dije: ‘En serio, maestra, yo aún no estoy en la universidad, tengo que aprobar mi año de idioma para ingresar con usted’. ‘No, no te preocupes, yo lo resuelvo, pero no te voy a dejar un año libre’, me dijo. Yo ya venía de Ecuador cantando mucho, muy activa artísticamente. ‘No quiero que descanses, porque si ahora descansas, retomar luego va a ser complicado’, me dijo...”.

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Confiesa que los tres primeros meses fueron “muy difíciles”, porque no sabía manejar bien el idioma, sin embargo, con el tiempo lo superó.

Inicios en la música

Desde muy pequeña supo que la música sería su horizonte. Recuerda que a partir de los 4 años los amigos músicos de sus padres la apadrinaban para que estuviera con los adultos en reuniones musicales que realizaban en su casa. Y justamente esas personas cercanas que estaban en su hogar instaron a sus padres a poner atención con el talento que estaba desarrollando, y tomando en cuenta esa recomendación sus progenitores decidieron llevarla con Abraham Bishara, quien en esa época dirigía de la Universidad Luis Vargas Torres.

Como anécdota rememora que cuando visitó a Bishara, él estaba con unas alumnas y las estaba regañando cuando ella llegó con la amiga de sus padres. Le dijeron al director que la escuchara, pero él respondió que era muy pequeña y nuevamente insistieron hasta que aceptó oírla. “Me acuerdo que empezó a tocar notas en el piano y me decía: ‘Imita la nota’. La nota que él tocaba, yo la cantaba, tenía 4 años, y él me regresa a ver y regresa a ver a las chicas grandes y les dice: ‘No puedo creer una niña tan pequeña tiene mejor oído que ustedes’...”.

Foto: Cortesía

Tres años después conoció al maestro lojano Agustín Ramón San Martín, quien llegó a Esmeraldas con la idea de crear una institución educativa musical. Para esta visita al músico fue acompañada por su padre y nuevamente le dijeron que era muy pequeña. “Mi papá con mucha fe le dijo: ‘Escúchela, escúchela’. Yo canté y Agustín como que dijo: ‘Si, sí, le voy a dar clases’”.

Estudió con el maestro durante diez años y en ese tiempo pudo viajar dentro y fuera de Ecuador a diferentes festivales, entre ellos, al Petronio Álvarez, en Cali, Colombia. Lo hizo con el grupo Marimba y Clarinete. Con esta misma agrupación, pero como solista, fue a Chiapas, México, en donde se realizó un festival de marimbistas. “Mi afinidad hasta ese entonces, como buena esmeraldeña, era hacer mucha música tradicional, folclórica. Aparte yo cantaba mucha música de Mercedes Sosa, fan de Silvio Rodríguez, de Pablo Milanés, de mucha música latinoamericana, hasta ahora escucho...”, señala.

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A los 17 años dejó Esmeraldas y se trasladó a vivir a Quito con la idea inicial de seguir Derecho, cursó tres años de esa carrera en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), sin embargo, desistió y apostó por lo que ella verdaderamente deseaba ser, cantante profesional. Aunque en un inicio sus padres estaban algo reacios debido a lo difícil en la industria en el país, finalmente aceptaron su decisión.

Mientras estaba siguiendo Derecho en la PUCE ingresó al coro, primero como corista, luego fue una de las solistas y posteriormente se convirtió en profesora de técnica vocal. Tras retirarse de la carrera, continuó yendo al coro. Además de ello, “las puertas se me empezaron a abrir... Llegaron proyectos de grabaciones, audiciones...”, dice.

En el 2014 empezó a estudiar en el Conservatorio Nacional de Música y se graduó en el 2017. En el conservatorio a la par de su preparación, también pasó a ser solista de la Big Band de Jazz de este establecimiento, dirigida por el maestro Larry Salgado.

Conflicto Rusia - Ucrania

La soprano cuenta que la ciudad en donde reside está a cuatro horas de Ucrania, país con el que Rusia mantiene un conflicto, del cual se ha visto afectada económicamente.

“Ahora ya no nos funcionan los medios para transferir dinero, Western Union, MoneyGram. Nos bloquearon totalmente las tarjetas internacionales que teníamos... Estamos haciendo malabares para obtener dinero”, relata.

“Gracias a Dios trabajo. A más de lo que trabajo en la universidad y que me pagan, yo trabajo en una academia con niños, enseño inglés a los niños, con eso me ayudo, me compro mis cosas, pero a pesar de que yo trabajo, el costo de los productos ha subido bastante...”, agrega.

Sin embargo, hace una aclaración: “Hablar que aquí en Rusia hay un conflicto, realmente no es cierto, no hay que alarmar, aquí en Rusia no está pasando nada”.

Datos:

  • En febrero del 2022 ganó un concurso en Belgorod.
  • En marzo del 2022 triunfó en el Gran Pri, en el concurso Primavera Estudiantil.
  • En febrero del 2021 estuvo como solista invitada en el concierto de premiación de las obras ganadoras del II Concurso Internacional de Composición Gerardo Guevara en homenaje a Luis Guevara. Esto se desarrolló en Moscú.
  • En marzo del 2021 fue la ganadora en tres categorías de las seis que estaba nominada en el Concurso Internacional Online Canto Latino Cyberchallenge.
  • En abril del 2021 obtuvo el Gran Pri en el concurso Primavera Estudiantil.
  • En junio del 2021 participó en el festival Tavrida.
  • En noviembre del 2021 ganó el segundo lugar en el concurso Sonidos de Dutar.
  • En el 2018 participó y ganó en un concurso de jóvenes talentos de canto lírico, para lo cual tuvo la oportunidad de presentarse con la Orquesta Sinfónica de Cuenca.
  • Fue solista en el estreno mundial de la Misa desde la mitad del mundo, de Eduardo Florencia, compositor de la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador.
  • Formó parte del coro de la Universidad Tecnológica Equinoccial. (I)