Cretino abrió en la vía a Daule (Plaza Parque Town Center, en el km 12,5 de la avenida León Febres-Cordero) como un proyecto de cocina italiana que fue tomando forma con el tiempo. La idea inicial era una focaccería, pero la propuesta se amplió a medida que la cocina lo permitió hasta consolidar un restaurante donde la pasta se elabora en el propio espacio y ocupa un lugar central en la carta.
El chef ejecutivo Tito Baquerizo –con un interés claro y sostenido en la cocina italiana– encontró aquí el margen necesario para desarrollar procesos diarios de elaboración.
“Nos conocemos hace 20 años, somos fanes de los sánduches italianos de autor, respetando los ingredientes originales y así comenzamos a trabajar. Empezamos a hacer pruebas con focaccia, luego hicimos pastas artesanales”, detalla Baquerizo.
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Detrás del proyecto hay una relación de años entre Baquerizo y el socio principal del restaurante, una amistad que antecede al negocio y que se formó fuera del ámbito gastronómico: el fútbol.
Esa confianza previa permitió que el crecimiento del restaurante respondiera a decisiones operativas y de cocina. El espacio acompaña esa lógica.
“Cuando vimos todo lo que podíamos desarrollar dije: ‘Hagamos los tres departamentos, yo tengo la capacidad si me das la chance de hacerlo. Cretino es una palabra italiana que puede sonar ofensiva al inicio, pero para nosotros es sinónimo de atreverse, de hacerlo todo de forma atrevida”, agrega Baquerizo. Por eso piensan en sumar sopas como una extensión natural de la mesa, no como una novedad estacional.
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Cretino es un restaurante de escala contenida, que trabaja con reservas y propone un ambiente íntimo, pensado para una experiencia extendida en el tiempo. Por las noches, la música y los shows en vivo se integran como parte del funcionamiento del lugar, sumando una capa más a la experiencia sin desplazar el foco de la cocina: “Bajo mi experiencia y bajo los gustos de cada socio fuimos armando el menú, fuimos adaptando todo por departamento. Esto es cocina italiana pura, no queremos ecuatorianizar nada, somos muy lineales con esta propuesta”.
Hoy la carta reúne 32 platos y el foco está claro. Las pastas mandan –hechas en casa–, los risotos se cocinan sin apuro, las pizzas aparecen cuando el ánimo pide compartir y los sánduches de focaccia recuerdan ese primer impulso que nunca se fue del todo.
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Para conocer de cerca el sabor de Cretino están las imperdibles arancini tres quesos (rellenas de quesos italianos) acompañadas de salsa pesto y crema de parmigiano, empanadas de ossobuco (cocido durante 40 horas a baja temperatura y servido con salsa de tuétano y nuez), fettuccine al pistacchio y panceta ahumada, pizza Venus (con mortadela de pistacho, stracciatella casera, mozzarella, pesto y pistacho quebrado). Por mencionar algunas recomendaciones deliciosamente acertadas.
Atienden a partir del medio día de martes a domingo. Los jueves, viernes y sábados se extienden hasta el amanecer. (I)



























