El 16 de septiembre de 1921 nacía Diario EL UNIVERSO en Guayaquil. A partir de ese momento sus páginas iban a recoger la actividad cultural que bullía en la urbe porteña.

El teatro en Guayaquil, sus inicios y su época dorada

Una de esas actividades que se practicaban con regularidad era el teatro. Guayaquil era uno de los puntos de encuentro de una variedad de grupos y empresas teatrales que por su calidad de puerto recalaban en la ciudad para ofrecer este arte.

Efectivamente, en la década del 20 y parte del 30, Guayaquil fue el epicentro del cine y del teatro del país. En la década que se originó EL UNIVERSO, la ciudad contaba con más de 100.000 habitantes, acorde con el crecimiento urbano también habían crecido los teatros, que a su vez cumplían no solo como salas para la representación teatral, sino que además ejercían la función de salas de cine, pues para estos años el cine también era parte de las preferencias de la población guayaquileña.

En estos años ya funcionaban varias salas que se pueden enumerar:

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El Teatro Olmedo, uno de los más antiguos de la ciudad, creado en la década del 50 del siglo XIX, ubicado en aquel entonces en la calle Luque, tenía capacidad para 1.500 personas con sus respectivas butacas. Contaba con palco, luneta y galería, tenía una excelente acústica, telón de lujo y una lampara de araña de 300 luces.

Teatro Olmedo de Guayaquil en la década de los años 20.

Luego le seguía en importancia el Teatro Edén, fundado en 1907 y ubicado en 9 de Octubre entre Chimborazo y Chile, era la competencia en estrenos teatrales y cinematográficos del Olmedo. Fue el primer teatro que sacó una revista especializada en cine titulada Proyecciones del Edén, en el año 1921.

Fachada del Teatro Edén, década de los años 20.

Este teatro contaba con amplios palcos, sillones, anfiteatro y galería. Debido a un asunto de infraestructura y condiciones de aseo, se inauguró un nuevo Teatro Edén, con la actuación de la Gran Compañía de Ópera Bracale.

Inauguración del nuevo Teatro Edén.

Además de estas salas que eran las más amplias existían otras como el Teatro Colón, ubicado en Las Peñas y fundado en 1918; el Teatro Parisiana, en Sucre y Boyacá; el Teatro Ideal, reinaugurado en 1922 y con una capacidad de 1.630 personas, estaba ubicado en Huancavilca entre Chimborazo y Coronel.

En el teatro también se hacían demostraciones de box en 1922. Foto: Archivo

Mucho se ha dicho que Guayaquil no tuvo una tradición teatral bien cimentada en estos años, nada más alejado de la realidad. La ciudad era punto de enlace con Panamá, Lima y eso le permitía tener la presencia de prestantes empresas teatrales argentinas, mexicanas, cubanas, italianas y españolas.

Guayaquil pudo tener entre sus tablas a la incomparable Sarah Bernhardt, que se presentó triunfalmente en el Teatro Olmedo en 1886. También se presentó en 1917 la maravillosa danzarina Anna Pavlova, cuya actuación fue cubierta por Medardo Ángel Silva.

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Una de las sopresas fue la visita de la bailarina española Tórtola Valencia. Foto: Archivo de El

En 1921, año de creación de EL UNIVERSO, se presentó con gran despliegue publicitario la compañía mexicana de los hermanos Soler. Un año después, la ciudad recibió a la Tórtola Valencia, bautizada por Rubén Darío como “la bailarina de los pies desnudos”. La española se presentó en el Teatro Olmedo en mayo de 1922. De allí en adelante, los teatros de la ciudad fueron escenarios para artistas y compañías de operetas como Inés Berutti, que en 1924 presentó en el Olmedo La danza de las libélulas; la española Paquita Escribano; la tonadillera Gloria Gil Rey,

También en junio de 1924 Guayaquil recibió a la actriz Inés Aragón y al comediante Manolo García.

Anuncio de la presentación de la tonadillera Gloria Gil Rey en el periódico del 22 de abril de 1922.

En esa década Guayaquil gozó de la presentación de la compañía de operetas Valle Scillay, la compañía Bracale, la compañía de Comedias Argentinas, Esperanza Iris eran parte de los artistas y compañías que presentaban sus obras en nuestra urbe.

Músicos como el violinista Andrés Dalmau, el barítono Ramón Blanchard y la soprano Salomé demostraron sus talentos en teatros como el Olmedo y el Edén. Obras como Tosca, Rigoletto y Madame Butterfly se presentaron con éxito de público en nuestra urbe durante aquellos años veinte. (I)

Fuentes:

  • Wilma Granda Noboa, Cine silente en Ecuador (1895-1935).
  • Cine mudo, ciudad parlante. Historia del cine guayaquileño (ediciones de la Municipalidad de Guayaquil) Tomo I.