Mishki Shimi significa ‘lengua sabrosa’ en kichwa, y es el nombre del Encuentro Nacional de Narración Oral Patrimonial, que este año lleva como título Tejiendo historias. Esta edición busca difundir el trabajo de narradores de Ambato, Cuenca, Guayaquil y Quito.

Las 36 funciones estarán dirigidas a tres grupos: público estudiantil, público vulnerable y público general, en coordinación con instituciones educativas, organizaciones barriales y población en riesgo. Para tener acceso a los espectáculos, que serán virtuales, es posible inscribirse de manera individual o grupal en el formulario que está en la página de Facebook de Quito Eterno.

Abrieron la jornada el 27 de marzo los cuenteros Carlos Lituma y Mónica Bravo, de Teatro Barojo (Cuenca).

Por parte de Guayaquil, cuyas funciones se han proyectado esta semana, hasta el sábado 10 de abril, el repertorio incluye a Angie Karina Proaño Merchán con Una cuentera voladora; Yen Navarrete Reyes con Curar la ternura; Melany Fuentes Giler y Melyna Fuentes Giler con Hoy no miento, mañana sí. ¿O al revés?, Jesús López Otero con ¿Los hombres no juegan?; Milena Baque Sánchez: Ya no cuento como antes; y Ángela Arboleda con Historias de elefantes y otros gigantes.

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La narradora Milena Baque Sánchez, de Guayaquil. Foto: Cortesía

Ángela Arboleda explica que se libera una obra cada día, en vivo, vía YouTube, en horarios distintos (disponibles en el formulario de inscripción), pero todas las intervenciones estarán disponibles hasta el 30 de abril.

Los narradores necesitamos ver a la gente a la cara, trabajamos mucho con la mirada del público.

Ángela Arboleda

Una de las consignas del encuentro es Creemos que las historias nos curan. “Hablar nos sana”, dice Arboleda. Cuando sueltas, hablas, dices, empiezas a sanar. En el momento en que narras tus sueños o tus temores, te sientes menos solo, encuentras a otras personas que sienten igual, y empiezas a dar nombre a tus emociones”.

Es extraño recurrir a la virtualidad, añade la cuentera, precisamente porque esas emociones no son exactamente las mismas durante la función. “Los narradores necesitamos ver a la gente a la cara, trabajamos mucho con la mirada del público. Pero hay que intentarlo”. A cambio, le gusta la oportunidad de que se lo vea a cualquier hora y en cualquier lugar. “Hay una posibilidad de internacionalización”.

Las narraciones de Quito se proyectarán del 19 al 30 de abril, y se dividirán por grupos de edad. Se recomienda para espectadores desde los 9 años: El Mateca (Rocío Minda), Guaguacuentos (Carmen Ruiz), Cuentos en la voz de los abuelos (Verónica Zapata), Cuentos de cuatro patas (Noemí Laines), Jacinto (Mauricio Pantoja), Historias fermentadas de la ronda (Natalia Dávila).

La narradora quiteña Natalia Dávila, en el personaje de La Chichera. Foto: Cortesía

Para personas a partir de los 15 años estarán Enamoramientos (Zaydun Chóez), Cuentos del abuelo Reinaldo (Bolívar Bautista), Kuntur... Cuentos andinos (María Fernanda Borja) y Ñucanchik Antisuyu Riman (La Mestiza).

Y a partir de los 18 años, el público será bienvenido a ver a Lorena Rodríguez narrando Los sabores del amor.