En 2022, el periodista, escritor y activista político cubano Carlos Alberto Montaner le pidió a su hija, Gina, que lo ayudara a morir. Aquejado con la enfermedad de Parkinson, estaba reducido en sus facultades físicas y se enfrentaba a la pérdida cognitiva.

En 2024, Gina Montaner publicó Deséenme un buen viaje: memorias de una despedida (Planeta), que narra el último año de vida de su padre hasta su muerte asistida en 2023.

Ahora, el libro será adaptado a un largometraje y a un documental por la ejecutiva global de medios y ganadora de ocho premios Emmy Cynthia Hudson, a través de la productora Hudson International Media Partners (Hi Media Partners), que dirige con su hija, la actriz Leila Fernández.

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La película abarcará la trayectoria de Montaner y su complemento será el documental que registra la batalla de la familia con la enfermedad y la búsqueda de la muerte asistida. Este será producido por Paola Ramos, nieta del autor, hija de Gina y del periodista Jorge Ramos. El material fue grabado y recopilado por ella.

El relato de la familia Montaner

Hudson, que hasta 2025 fue vicepresidenta sénior y directora general de CNN en Español, así como directora de Estrategia Hispana para CNN, será productora ejecutiva y directora creativa de los filmes. Ahora se proyecta a la televisión, al streaming y al cine.

“(A los Montaner) los conozco de toda la vida, son amigos de la familia y personales”, dice Hudson. “Cuando yo estaba hablando con Gina de la película, ella me dijo: ‘¿Sabes que mi hija Paola grabó muchas cosas?’”, agrega. Ese estreno se proyecta para 2027, mientras que la película está en proceso de escritura y de encontrar a los talentos que la dirigirán y protagonizarán.

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Hudson está segura del interés que despertarán estos títulos: “Yo creo que Carlos Alberto fue una figura muy querida y muy respetada en América Latina, no solo a raíz de sus libros”. Aquí hay que citar solo unos cuantos, Manual del perfecto idiota latinoamericano (1996), junto con Plinio Apuleyo Mendoza y Álvaro Vargas Llosa; Viaje al corazón de Cuba (1999); Las raíces torcidas de América Latina (2001); Los cubanos (2006) y El regreso del idiota (2007), otra vez con Mendoza y Vargas Llosa. “Además, su columna semanal se leía en casi todos los grandes periódicos de Latinoamérica”, puntualiza.

El cierre de la vida de Montaner reviste su propio desafío narrativo. Hudson reflexiona en que el rechazo a la muerte asistida, en su opinión, está influido por las creencias: “Creo mucho en la separación de la religión con el Estado”.

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Comparte este parecer con Montaner, a quien desea retratar como un hombre de temperamento calmado que podía explicar con claridad sus puntos de vista políticos. “Nunca presentó una posición política sin entrar con ‘data’, ya sea económica o social”, sostiene.

El otro punto de su carácter era el sentido del humor. “Era un señor que respetaba a los demás, se reía de nuestros errores, de nuestras realidades latinoamericanas, pero con respeto. Nosotros deberíamos exigir que nuestros líderes nos traten con respeto”, subraya.

Y finalmente destaca su convicción por corregir los errores del pasado: “Al haberse ido de Cuba muy joven y al haber sido un exiliado durante tanto tiempo, tenía un concepto muy claro de que en Latinoamérica teníamos que ayudarnos unos a otros, que ningún país está absuelto de salir del colonialismo, de llegar a un balance económico, pero también social. Era tan centrista que los de la extrema izquierda se molestaban y los de la extrema derecha también. Nunca ganaba con ninguno de los dos y cuando uno tiene esa posición política está en lo correcto. Si no, eres un panfleto de propaganda. Y él no lo era”. (F)