Aardman Studio, es decir los creadores de animaciones como Wallace y Gromit y Chicken Run, se está quedando sin arcilla. En existencia tienen apenas suficiente para hacer una próxima película. El taller que les proporcionaba regularmente del material ha sido cerrado, informó el periódico británico Telegraph.

Los animadores han revelado desde antes que su magia ocurre con figurillas de azúcar, papel de aluminio y plastilina, pero la secuela de su éxito del año 2005 The Curse of the Were-Rabbit (ganadora de un Óscar a mejor película animada en 2006) tiene los materiales muy medidos.

¿Por qué es tan especial esa arcilla, no pueden usar otra? Desde su fundación, a principios de la década de 1970, el estudio Aardman ha usado Lewis Newplast, un material moldeable desarrollado por un profesor de Chislehurst que trabajaba en su jardín, de manera orgánica.

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Ha sido descrita como el sueño del animador: fácil de modelar, pero mantiene la forma bajo las intensas luces del estudio.

Pero en marzo de 2023, la única fábrica que la producía, en las afueras del pueblo de Torquay, cerró para siempre. Apenas lo supieron, en Aardman se apresuraron a comprar todo el inventario que quedaba en la fábrica, suficiente para una sola película más, la nueva de Wallace y Gromit que saldrá en 2024.

Después de eso, habrá que encontrar un reemplazo aceptable o esperar a que lo inventen.

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El espíritu creativo del estudio no ha decaído. Un pequeño ejército de artistas está aprovechando las últimas existencias de Newplast para dar vida al elenco de Chicken Run, cuya segunda aventura (Dawn of the Nugget) llega a los cines y a Netflix en diciembre de este año.

¿Qué usa Aardman como material de emergencia? Modelos de silicona sobre armazones de metal, bañados en azúcar para darles un acabado mate. En un día de trabajo, cada animador llega a producir un segundo de rodaje. Esto es, dos minutos y medio de película por semana.

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El director de Dawn of the Nugget, Sam Fell, es conocido como ‘el salvaje del stop motion’, y trabaja con la supervision de Peter Lord y Nick Park, fundadores del estudio.

La película es para todo público, sin perder la esencia excéntrica de toda Aardman. La vida de las gallinas es ahora un paraíso, en una isla lejos de la civilización. Ginger y Rocky han dado la bienvenida a una hija tan aventurera como ellos, que sueña con volar lejos, más allá, donde hay carreteras y casas. Por supuesto, sus padres no quieren saber nada de eso.

La pequeña Molly se escapa y así, Ginger y Rocky se enfrentan de nuevo a la realidad de las granjas, que desde los acontecimientos de la primera película han tomado un giro, ahora son centros de diversión para los pollos, donde los educan para que aprendan a anhelar el día del nugget. (E)


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