La actual edición del Festival de Sundance está atravesada por un homenaje colectivo a Robert Redford, el actor que transformó esta pequeña ciudad de Utah en el epicentro del cine independiente y cuya ausencia marca un punto de inflexión en la historia del evento.
“Robert Redford, eres un dios para mí”.
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La frase pronunciada por el director Gregg Araki antes de presentar su nueva película I Want Your Sex sintetiza el sentir general de artistas, público y organizadores. “Creo que jamás nadie en la industria de Hollywood pensó, voy a usar mi increíble y poderoso talento de superestrella para crear este espacio para cineastas rarísimos con diferentes voces”, añadió Araki, quien recordó que inició su carrera en Sundance en 1992 con The Living End.
La figura de Redford ha sido una constante en el festival: desde los videos introductorios de los estrenos hasta las anécdotas de quienes lo conocieron o las especulaciones sobre su vida tras dejar de recorrer las calles de Park City. Este año, su legado cobra mayor fuerza tras su fallecimiento el pasado 16 de septiembre, a los 89 años, en su casa de Utah.
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“Hay pérdida, pero también hay oportunidad. Recordar lo que hizo y por qué, y llevarlo con nosotros en nuestras decisiones”, señaló Amy Redford, hija del actor y miembro del consejo de administración del Instituto Sundance.
El festival, actualmente dirigido por Eugene Hernández, se trasladará a Boulder, Colorado, a partir de 2027, en un contexto de cambios en la industria y presiones financieras, luego de más de cuatro décadas en Park City.
En las alfombras rojas, los organizadores lucen pines con la imagen de Redford caracterizado como Sundance Cassidy, su personaje en Butch Cassidy and the Sundance Kid, película que lo lanzó a la fama a finales de los años sesenta. En los autobuses gratuitos, los asistentes intercambian opiniones sobre las películas y repiten una frase habitual: “El festival se llama así por esa película”.
Michelle Satter, directora sénior fundadora de los Programas para Artistas del Instituto Sundance, recordó al actor como una presencia constante: “Todos los días pienso en él”. “Redford siempre será mi luz guía, su visión profunda, su amor por contar historias y por los artistas, y su capacidad de unirnos a todos como comunidad tiene un significado más grande del que jamás podría imaginar”, añadió.
Otros miembros del festival, como el programador Basil Tsiokos, destacaron su cercanía. “Recuerdo que una vez fue llamado de manera sorpresiva al escenario para participar en una sesión de preguntas y respuestas. Fue totalmente inesperado. Él era muy generoso, muy cercano y siempre apoyó y acompañó a los cineastas”, aseguró.
El anuncio del cambio de sede ha generado reacciones divididas entre los asistentes. Aaron, un empresario de 49 años que ha acudido al evento durante dos décadas, considera que no asistirá a la nueva etapa. “Park City es especial, no solo por la nostalgia de que aquí empezó, sino que se apodera de toda la ciudad y sientes que estás en un campamento de cine de invierno”, afirmó.
Una residente de la ciudad expresó una postura distinta: “No estoy triste, es momento de que se vaya; tenemos que dejarlo ir y creo que Boulder será una nueva etapa de aprendizaje”. En contraste, Nicole Reagan, visitante frecuente desde Atlanta, se mostró optimista: “Aunque hay un sentimiento agridulce, creo que es emocionante el nuevo capítulo que le espera al festival”.
El Festival de Sundance anunciará a sus ganadores el 30 de enero y mantendrá actividades hasta el 1 de febrero, con la presencia de figuras como Natalie Portman, Olivia Colman, Ethan Hawke y Jenna Ortega, en una edición marcada por la nostalgia y el recuerdo de su fundador. (E)