Por décadas, la adaptación de Dune (’duna’, en español), la primera de una saga de novelas de ciencia ficción fabricada por el escritor estadounidense Frank Herbert en 1965, había resultado en intentos fallidos. Pero la visión más reciente, la del director Denis Villeneuve, —gran fanático de esta obra, por cierto—, está acumulando ovaciones desde su premier en el Festival de Venecia, a inicios de septiembre.

El realizador canadiense, nominado a un Óscar en el 2017 por La llegada (Amy Adams y Jeremy Renner), es consciente de que trasladar las luchas interplanetarias de la ‘duna’ a la gran pantalla es una labor más que desafiante. Otros con más experiencia y recorrido que él no lo lograron.

Pero él se atrevió a encontrar ese equilibrio entre la riqueza de detalles de este libro y su estilo visual cinematográfico, para hacer esta historia comprensible para el público, en dos entregas. La primera, Dune, part I, aterriza este jueves 21 de octubre en los cines ecuatorianos y, al día siguiente, en las salas de EE. UU. con un estreno simultáneo en la plataforma HBO Max.

La fantástica duna

El universo de Dune está ambientado muchos siglos adelante, por los años 10.000, donde ha surgido el joven heredero de la Casa Atreides, Paul (Timothée Chalamet), hijo del poderoso líder, el duque Leto Atreides, (Oscar Isaac) y la sacerdotisa Lady Jessica (Rebecca Ferguson). Paul debe viajar al planeta más peligroso del universo, habitado por la tribu Fremen, liderada por Stilgar (Javier Bardem) y Chani (Zendaya), para asegurar el futuro de su familia y su gente.

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Mientras las fuerzas malévolas estallan en un conflicto por el suministro exclusivo del planeta del recurso más preciado que existe, la ‘especia’, Paul tendrá ante sí un desafío definitivo: vencer sus miedos y sobrevivir a una naturaleza hostil de desiertos inhóspitos, abrasados por el sol y por la escasez del agua.

Chalamet, la estrella del día, recordó que para preparar su personaje Villeneuve le pidió que hiciera una “versión suya propia” ignorando todo lo que se había hecho antes, tal como tuvo que hacer el mismo director.

El director canadiense Denis Villeneuve asiste a la proyección especial en el Reino Unido de la película 'Dune' en el Odeon Leicester Square en Londres, Gran Bretaña, el 18 de octubre de 2021. Foto: EFE

Maleficio roto

El primero en tratar de retratar Dune fue el chileno Alejandro Jodorowsky, en 1975, pero el proyecto fue enviado a dormir debido a un presupuesto que no dejaba de inflarse.

Posteriormente, el productor italiano Dino De Laurentiis encargó su rodaje a Ridley Scott, pero Scott dio un paso al costado a esta propuesta, luego de que su hermano mayor falleciera de cáncer. Scott terminó dirigiendo otro hito de la ciencia ficción: Blade Runner (1982).

De Laurentiis entonces acudió a David Lynch, cautivado por su El hombre elefante (1980). Sin embargo, el producto, que incluía a Sting y a Patrick Stewart en el elenco, no cautivó más bien a nadie. Y hasta ahora, Lynch (el maestro de Twin Peaks) lo considera su “mayor fracaso”.

Villeneuve, responsable de otras películas de ciencia ficción, como el revitalizado Blade Runner 2049 (2017), cree que ha encontrado la combinación adecuada de respeto y visión para hacer un buen trabajo y romper el maleficio de sus predecesores. “Finalmente hizo un Dune que los fanáticos amarán”, reseña positivamente el New York Times.

Desde su niñez el norteamericano quedó atrapado con los relatos de Herbert. “Me conmovió desde el principio”, Villeneuve reveló en una rueda de prensa en Venecia. “Cuando lo leí de pequeño me impactó este viaje en busca de la identidad, que pasa a través de otras culturas, la relación con la naturaleza, su sentimiento de melancolía, la bellísima sensación de aislamiento del personaje y su herencia”, explicó.

Para el artista, Dune refleja en realidad una advertencia muy acorde a nuestros tiempos, la de la emergencia climática, pero también de los peligros que entrañan el fundamentalismo político y religioso o el colonialismo de otros ‘mundos’. “Cuando Herbert escribió Dune en los años sesenta estaba haciendo un retrato del siglo XX, que en realidad se convirtió en una predicción de lo que ocurriría en el XXI”.