Durante seis años, el director y productor ecuatoriano Wladimir Palacios ha trabajado en un documental sobre el impacto cultural del doblaje mexicano en los espectadores, para lo cual ha entrevistado a los dueños de esas voces que han marcado el oído de varias generaciones latinoamericanas.
Ellos accedieron a hablarle cuando él era apenas un estudiante y aficionado, y son parte de la película Voz viajante, que se proyecta este sábado 29 de noviembre a las 17:00 en Supercines Norte, en Guayaquil, como parte de la cartelera del Guayafest.
Palacios dice que el primer influenciado por los actores de doblaje es él. “Esta interpretación a través de un micrófono conecta directamente con el cine y con la animación. Es una de mis inspiraciones para ser director de cine independiente y actor independiente. Así de personal es el doblaje para mí”.
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Y para el público, como ha descubierto en los foros, ha sido ponerles rostro a las voces que los han acompañado por décadas. “Ver que son humanos se les hizo muy entrañable, muy nostálgico”.
Pero no solo es nostalgia, la actuación de voz nos permitió tener acceso a contenidos de cualquier lugar del mundo cuando la inteligencia artificial aún no intervenía.
“Yo le llamo democratizar la interpretación, el doblaje es un servicio a la sociedad, viene a democratizar las emociones y eso lo hace increíble”. Y dependiendo del estudio de doblaje, también le dieron valor añadido, como ocurrió cuando fue el momento de doblar animaciones como Shrek, Los Simpson o Dragon Ball.
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“El doblaje mexicano ha generado una técnica de traducción de guion y una técnica vocal muy específica, y lo hacen muy bien, por eso se volvieron el referente más grande de Latinoamérica; pero a veces se saltan las normas”, agrega Palacios, y menciona un clásico, Don Gato y su pandilla, que se volvió un fenómeno en Latinoamérica más que en su país de origen, “porque tuvieron licencia creativa gigante, utilizaban acentos de otros estados, uno hablaba con voz gruesa, otro con voz fina”. Opina que es válido, pero cuidando la esencia del producto.
Un oficio hermoso que paga poco, la actuación de doblaje
Graduado de la Facso (Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Guayaquil) y del Igad (Instituto Gráfico de Artes Digitales), Palacios está radicado en México desde hace seis años y trabaja como productor, actor y director independiente. Allá no puede estudiar “como antes”, pero ha hecho algunos diplomados de cinematografía.
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En Voz viajante están las entrevistas a Mario Castañeda (actor de voz de Gokú, de Bruce Willis, de Jim Carrey y del personaje de McGyver interpretado por Richard Dean Anderson), René García (Vegeta, Keanu Reeves, Ben Affleck, John Travolta), Humberto Vélez (Homero Simpson) y Gerardo Reyero (la voz de todas las evoluciones del villano Freezer). Sí, hay espacio para el anime, pero no es lo único de lo que trata el documental.
Hay mucha de la interacción que tienen los actores con sus fanáticos en las convenciones. Y también para las caricaturas animadas no japonesas. “Qué increíble ponerle el rostro a la voz de Speedy González y a la voz de Porky, que es la misma persona”.
Pero para el director, el momento más entrañable fue conocer a la actriz Anabel Méndez, voz de Millhouse (Los Simpson), de Sailor Plutón (Sailor Moon), de Molly Weasley (Harry Potter). “Ella fue una especie de madrina, me ayudó a conectar con todos los demás, decidió confiar en un total desconocido que le dijo que iba a hacer una película sobre el doblaje mexicano, fue importante para mí”.
La actuación es una industria que parece glamurosa, pero en el día a día, es trabajo. “Son actores y actrices. Hacían su llamado, les ponían sus monitos (ya verán en la película por qué hay monitos), doblaban y se iban”. Con los años descubrieron al público que creció viéndolos.
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Pero la parte menos atractiva de la historia cuenta la lucha por los derechos de los actores de doblaje. “Es hermoso, todo lo que digas, pero se paga muy poco. Para ser un actor que vive del doblaje, tienes que llenar de nueve a seis de la tarde de lunes a viernes todo lo que te pongan, para tener un sueldo decente”.
Los artistas de la nueva generación, por su parte, dicen que es un oficio complejo y al que no se pueden dedicar de forma exclusiva. “Hacen audiolibros, hacen comerciales, hacen ficciones sonoras”. Algunos tienen carreras en el teatro y la televisión. Pero otros solo viven del talento de su voz.
Este es el año de festivales para Palacios y su película, y ya está por terminar. Ahora tiene que pensar en cómo mostrarlo al mundo. “He pensado en salas de cine arte, va a comenzar en México y de a poco en Centroamérica y después en Sudamérica. (E)





















