El rodaje de la película Un príncipe en Nueva York estuvo marcado por las peleas entre Eddie Murphy, protagonista del filme, y el director John Landis, situaciones que se recuerdan en la actualidad a propósito de que este 5 marzo se estrenó la secuela de esta película por Amazon Prime.

El lanzamiento de la película de los ochenta tuvo críticas negativas y hasta una demanda contra Paramount por la autoría de la historia original, se indica en una publicación del diario La Nación.

Murphy aseguraba que él tuvo la idea de Un príncipe en Nueva York porque, aunque no pertenecía a la realeza, había conseguido ganar mucho dinero, fama, vivía con lujo y era codiciado por las mujeres. Y, al igual que el heredero del ficticio reino de Zamunda, Murphy mantenía la interrogante de si podría encontrar a una mujer que lo quisiera por su personalidad y no por lo que tenía.

El actor estaba en la cima del éxito luego de actuar en otra de las comedias más emblemáticas de la década de los ochenta: De mendigo a millonario. Cuando tuvo que elegir un director para su nuevo filme, de inmediato pensó en John Landis, el hombre detrás de la cámara de aquella película popular en la que participó.

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Sin embargo, la relación con Landis no fue buena, principalmente por dos factores. Por un lado, la ascendente carrera de Landis había quedado en pausa tras el accidente en el que murieron el actor Vic Morrow y los niños Renee Shinn Chen y Myca Dinh Le, durante el rodaje de un segmento del filme Al filo de la realidad.

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En distintos reportes sobre la tensión en el set de Un príncipe en Nueva York se afirma que el director le guardaba rencor a Murphy por no haberse presentado para testificar a su favor en el juicio que debió enfrentar por su responsabilidad en el accidente, sin embargo, al parecer el problema radicaba en el balance de poder entre el director caído en desgracia y el actor convertido en estrella.

“Él me dirigió en De mendigo a millonario cuando era un chico que estaba empezando, pero me seguía tratando igual cinco años después, en Un príncipe en Nueva York, ¡y fui yo el que lo contrató para dirigir la película!”, dijo Murphy, en una entrevista con Rolling Stone, en 1989. Según una nota de Vulture, Landis hizo su descargo sobre el tema en 2005: “El tipo de De mendigo a millonario era joven, curioso, fresco, gracioso y genial. El tipo de Un príncipe en Nueva York era el cerdo del mundo, el más desagradable, arrogante, con un séquito (...), un idiota”.

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Cuando el filme se estrenó en junio de 1988 en los Estados Unidos, la crítica no se llevó una muy buena impresión, pero el público llenó los cines. La taquilla internacional de Un príncipe en Nueva York fue de 288′752.301 dólares, según Box Office Mojo. En medio del éxito, Paramount tuvo que enfrentarse a la demanda del columnista Art Buchwald, quien decía haberle vendido al estudio una idea similar en 1983. La corte falló a favor del escritor y, tras la apelación de Paramount, llegaron a un arreglo con el pago de alrededor de 800.000 dólares, en 1995.

Algo más que se ha revelado sobre la película es que fueron los productores quienes les obligaron a incorporar a un intérprete blanco a su reparto. Se trata de Louie Anderson, ese actor cómico que tenía el rol del empleado de la hamburguesería McDowell’s.

Durante una charla en el programa de Jimmy Kimmel, en días pasados, Murphy y Hall declararon que la presión de Paramount llegó hasta el punto de darles una lista de tres actores blancos para que eligiesen.

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“Me encanta Louie, pero creo que nos obligaron a ponerlo (en la película)”, comentó el actor Arsenio Hall. “Nos obligaron a poner un actor blanco”.

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Murphy añadió que su primera reacción a la exigencia fue un “¿qué?”. Pero después, explicó, se planteó una pregunta sencilla: “¿Quién es el chico blanco más genial que hay por ahí? Sabíamos que Louie era gracioso, así que esa es la razón de que esté en la película”.

A pesar de las críticas, las discusiones y las polémicas, Un príncipe en Nueva York se convirtió en un clásico, que incluso se ha considerado de gran impacto en términos de representación racial.

Ahora muchos están a la expectativa de si la secuela volverá a conquistar al público como lo hizo la primera. (E)