La edición en formato “cine de verano” de Berlinale tendió este sábado su alfombra roja para el cineasta mexicano Alonso Ruizpalacios, Oso de Plata a la mejor contribución artística con “Una película de policías”, y también para el español Álvaro Gurrea, quien debutaba con “Mbah Jhiwo”.

Por fin podemos presentar el filme ante el público. Un gran alivio, hubo mucha tensión por saber si lograríamos hacerlo”, explicó a Efe el realizador mexicano. Como el resto de las 15 películas a concurso en la 71 de la Berlinale, su filme se vio en marzo vía virtual, en plenas restricciones por la pandemia.

El equipo mexicano obtuvo la plata por el trabajo de edición de Yibrán Asuad. Los premios de la Berlinale se harán efectivos mañana, en la gala que tendrá lugar en la monumental Isla de los Museos. Ahí recibirá su Oro la rumana “Bad Luck Banging or Loony Porn”, una sátira sobre la doble moral en tiempos de vídeos sexuales viralizados, dirigida por Rady Jude.

“Mi película busca tender un puente entre la ciudadanía y la policía. Mostramos lo que nosotros mismos experimentábamos, nuestros prejuicios ante el trabajo de la policía y los peligros a que se enfrentan”, comentaba Ruizpalacios. Su obra, con la que el cineasta volvía a Berlín tras haber competido en 2018 con “Museo”, combina ficción y realidad y se centra en agentes que son víctima y parte de la corrupción policial mexicana.

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Gurrea, del volcán a la alfombra roja

La Berlinale estival dio ocasión a Gurrea a presentar su ópera prima, “Mbah Jhiwo / Ancient Soul”, una historia que nace de la fascinación por un volcán de azufre en una aldea del este de Java.

“Somos muy afortunados”, comentó a Efe el realizador, quien destacó que fue la única producción española incluida en la selección del Forum. “Ello nos ha dado un espacio mediático que probablemente de otro modo no hubiéramos tenido”, reconoció.

Su filme es una ópera prima de corte experimental que, sin la plataforma de la Berlinale, habría acabado en un “espacio marginal”. Tras la presentación virtual de marzo, su filme llegó por fin al público real proyectado en uno de los 16 espacios al aire libre por los que discurre la edición veraniega del festival.

El alegato de Tina Turner

La Berlinale no olvidó su compromiso con el cine político, a través de la líder opositora bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya, y lanzó un alegato contra la violencia de género, a través de Tina Turner.

Tijanóvskaya acompañó la presentación de “Coraje. Arte y democracia en Bielorrusia”, dirigido por su compatriota Aliaksei Paluyan, residente en Berlín, y centrado en la represión del movimiento prodemocrático.

Su presencia en la capital alemana desplegó un fuerte interés mediático y sirvió de plataforma para recordar la represión del presidente Alexandr Lukashenko sobre la oposición bielorrusa.

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Otra película proyectada en la Berlinale de verano fue “Tina”, el documental de la sección Special sobre la tortuosa vida privada de la llamada “tigresa del soul”, bajo el maltratador que fue Ike, su exesposo.

Rodado por Dan Lindsay y T. J. Martin, el filme es, a la vez, un retrato de la estrella y un alegato contra la violencia de género.

En ella aparece una Tina ya retirada, en su hermosa casa en Suiza, a la que se le quiebra aún la voz al recordar su matrimonio torturante que la lanzó a la fama, pero convirtió su vida privada en un infierno diario.

Otra situación muy distinta es la que vive ahora junto a su marido, el productor alemán Erwin Bach. “Seguimos riéndonos juntos, son los momentos más valiosos”, explica Tina, en una entrevista al diario alemán “Süddeutsche Zeitung”, ante el estreno del documental y desde su retiro suizo. (I)