No es una introducción discreta: Valor sentimental llega precedida por premios mayores y un respaldo crítico que la posiciona entre las películas más relevantes del año.

El domingo pasado ganó el Bafta a mejor película de habla no inglesa y, meses antes, se alzó con el Grand Prix (el segundo premio más importante) en la competencia oficial del Festival de Cine de Cannes.

A esto se suman nueve nominaciones en la edición número 98 de los Premios Óscar, cuya ceremonia se desarrollará el 15 de este mes, y reconocimientos en los Globos de Oro, donde estuvo nominada a mejor película dramática y Stellan Skarsgård ganó como mejor actor de reparto.

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La película dramática de 2025 dirigida por Joachim Trier y coescrita junto con Eskil Vogt está ambientada en Oslo y la historia sigue a las hermanas Nora y Agnes Borg en medio de un reencuentro cargado de tensiones con su padre distanciado, Gustav. La muerte de la madre marca el punto de quiebre: el duelo y los silencios acumulados durante años obligan a la familia a enfrentarse a un pasado que nadie ha sabido procesar.

El conflicto se desencadena cuando Gustav, célebre director de cine y padre de Nora y Agnes, le propone a Nora, una actriz de teatro, asumir el papel protagónico en la que espera sea su película de regreso. Ella se niega. Poco después, descubre que su lugar ha sido ocupado por una joven estrella de Hollywood llamada Rachel Kemp, decisión que no solo reabre viejas heridas familiares, sino que intensifica una relación marcada por el resentimiento, los silencios y la necesidad de reconocimiento.

Joachim Trier emociona al mundo con ‘Valor sentimental’, la historia de una familia que no sabe cómo decir lo que siente. Foto: Tomada de X

Renate Reinsve interpreta a Nora; Inga Ibsdotter Lilleaas encarna a Agnes, la hermana menor; Stellan Skarsgård da vida a Gustav; y Elle Fanning se suma al elenco como Rachel.

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La tragicómica historia de la familia Borg cobra vida desde un tono íntimo y discreto. La película evita las emotividades evidentes y apuesta por conversaciones tranquilas y silencios profundos. Su mayor fuerza está en lo que los personajes no pueden o no quieren decir. Nora y Gustav lo han estado reprimiendo todo hasta que ya no hay espacio para más, lo que da paso a lágrimas, ataques de ansiedad y una constante reflexión sobre sus decisiones, pasadas y presentes. Sin embargo, ambos parecen no darse cuenta de lo parecidos que son: han vivido experiencias similares que los han convertido en quienes son.

Joachim Trier emociona al mundo con ‘Valor sentimental’, la historia de una familia que no sabe cómo decir lo que siente. Foto: Tomada de X

El filme es, ante todo, una mirada íntima a la memoria y la reconciliación. También es un retrato del duelo generacional y del narcisismo artístico, en el que el cine dentro del cine funciona como espejo de las fracturas familiares.

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Sobre la representación de la familia Borg y su alcance más allá de Noruega, Trier sostiene: “Hay que ser universalmente específico. Estás creando algo sobre personajes específicos, referencias culturales específicas. Eso es todo lo que puedes hacer para que sea realista. Esperas la universalidad, pero no puedes aspirar a la universalidad directamente”.

El director insiste en la necesidad de centrarse en los personajes: “Tienes que centrarte en estos personajes, sus problemas, quiénes son, cómo se comportan. Y eso es el cine: intentar crear vida frente a la cámara y encontrar una forma formal de dejar suficiente espacio para la interpretación. No se lo metes a la fuerza”. Según explica, aunque sus películas anteriores han viajado y han sido recibidas de forma diferente según el lugar de exhibición, con esta producción han encontrado reacciones similares en casi todas partes. “Ha sido un privilegio ver que se pueden hacer películas tan específicas sobre personajes de tu realidad y cómo eso se puede trasladar de esa manera”.

Pese a su tono melancólico, la película también abre espacio para la ligereza. “No creo que lo abordemos desde un punto de vista puramente especulativo, aunque queremos que nuestras películas sean cautivadoras. Creo que la vida es una mezcla de tristeza y alegría, y tiene altibajos inusuales e inesperados. Cuando tenemos actores divertidos como Stellan o Renate son realmente graciosos”, afirma Trier. Y añade: “Es una alegría tener escenas de humor. Creo que en nuestra cultura se nos percibe como ‘rocas duras’ escandinavas y demasiado serios. Pero también creo que podemos reírnos un poco de nosotros mismos para sobrevivir”.

Para el director, los personajes reflejan la atmósfera del filme y, en cierto modo, se trata de su película más esperanzadora. “Quería arriesgarme y ser un poco acústico en esta, haciendo una película sobre el amor. Anhelan conectar. Los pequeños pasos de la reconciliación son lo que me interesa y me conmueve de la historia. Pero no olvidemos que también es una película triste. Trata sobre un profundo dolor”. (E)

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