La noche de los Globos de Oro tuvo una protagonista indiscutible. Una batalla tras otra (One battle after another) se convirtió en la película más premiada de la ceremonia, confirmando su peso en la temporada de premios y su impacto entre la crítica y la industria.
Una batalla tras otra hizo honor a su nombre al alzarse con cuatro premios en las categorías de cine en comedia o musical en una gala que por segundo año consecutivo mostró su admiración al cine brasileño gracias a ‘The Secret Agent’.
La película de Paul Thomas Anderson, que sigue a un exrevolucionario que se ve obligado a rescatar a su hija adolescente de su antiguo némesis, se hizo con los premios a mejor película, mejor dirección, mejor actriz de reparto para Teyana Taylor y mejor guion.
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Anderson le arrebató al mexicano Guillermo del Toro la oportunidad de conseguir su segundo Globo de Oro en el apartado de dirección con la adaptación de su obra literaria Frankenstein.
“Ustedes están siendo tan generosos con este cariño hacia mí y hacia esta película, y lo aceptaré”, dijo Anderson.
Su vertiginosa cinta, que incluye violentos radicales de izquierda, redadas migratorias y supremacistas blancos, ha conectado con el público y la crítica en un momento en que Estados Unidos está profundamente polarizado.
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Pero su protagonista, DiCaprio, no logró imponerse a Timothée Chalamet, premiado por su interpretación de un ambicioso jugador de pimpón de la década de 1950 en Marty Supreme.
“Muchas gracias desde el fondo de mi corazón. Estoy en una categoría con muchos grandes; esta categoría está repleta de talento. Los admiro a todos”, dijo Chalamet, quien también superó a figuras como George Clooney (“Jay Kelly”) y Ethan Hawke (“Blue Moon”).
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Chalamet comentó que sus cuatro derrotas anteriores en los Globos “hacen que este momento sea aún más dulce” antes de agradecer a su novia Kylie Jenner. (E)





















