Roland Emmerich, luego de sus icónicas películas de desastres naturales e invasiones alienígenas, como Día de la Independencia 1 y 2, 2012, El día después de mañana, retoma el cine de catástrofes con Moonfall. En el filme la Luna se acerca peligrosamente a la Tierra causando algunos desastres y el pánico a nivel mundial. La causa es una fuerza desconocida que tiene que ver con la IA (inteligencia artificial).

La película trae nostalgias de Armagedón, Impacto profundo o la misma 2012 y otras producciones que han quedado en la mente de los espectadores. En Moonfall, los protagonistas son Halle Berry, Patrick Wilson y John Bradley, los primeros son astronautas y el segundo, un nerd.

La mayoría de las películas de desastres de Emmerich se adhieren a la misma fórmula: un nerd o científico tiene una teoría sobre una amenaza para la humanidad, pero las autoridades no le creen. Luego, la amenaza hace una aparición muy pública y, por supuesto, los líderes ahora buscan su ayuda y, en la mayoría de los casos, revelan que han sabido sobre la amenaza todo el tiempo. Es entonces que reclutan a un héroe curtido y pícaro, que a menudo tiene un matrimonio roto o problemas familiares, para trabajar con el científico para salvar el día del peligro fuera de este mundo. Por lo general, como parte de una trama secundaria, el científico o el héroe tiene un interés amoroso o un niño que necesita ser rescatado de una situación comparativamente práctica (la parte humana). El dúo improbable trabaja en conjunto y supera las probabilidades de salvar al planeta de una destrucción segura.

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Ya en Moonfall, el héroe elegido es KC Houseman, interpretado por Bradley, a quien recordamos como Samwell Tarly, el hijo mayor de Lord Randyll Tarly y Lady Melessa de la serie Game of Thrones. Él interpreta a un teórico de la conspiración que cree que la luna es una megaestructura. Cuando la NASA ignora sus afirmaciones, KC termina junto con el astronauta caído en desgracia Brian Harper (Wilson). Ellos se asocian con Jo Fowler (Berry), directora de la NASA y exastronauta, para convencer a los funcionarios de que su plan de bombardear la luna para detener su descenso es una mala idea. Ante la desgracia externa e interna, los héroes esperan organizar un viaje de última hora al espacio, donde neutralizarán la IA que está causando estragos en el interior del satélite natural de la Tierra.

El gusto de Emmerich por este material se remonta a The X-Files, el exitoso programa de la década de 1990 que ayudó a saturar las teorías de conspiración del Gobierno estadounidense y las invasiones alienígenas ultrasecretas. Desde entonces, el director, claramente un fanático, ha explorado estos temas en sus películas. En Moonfall (algo así como ‘luna caída’) se nota esto, justo en la escena en que Jo busca descubrir archivos secretos que demuestren que la NASA sabía sobre la amenaza lunar. Es cuando de la oscuridad aparece Holdenfield (Donald Sutherland en un cameo) en silla de ruedas, plagado de secretos. Su personaje ofrece unas pocas líneas de exposición a Jo, explicando que el Gobierno de los EE. UU. sabía de una presencia no terrestre en la luna desde el alunizaje de 1969.

“Solo quiero que se diviertan”, dice Emmerich en YouTube y en otro dice también que si Moonfall es un éxito habrá una segunda y tercera parte. “Es una de esas películas en las que realmente tienes que sentarte y atarte el cinturón, sostener tus palomitas de maíz y comienza. Ten la sensación de que puedes reír, puedes llorar, puedes tener todo tipo de emociones y luego se acaba después de dos horas y cinco minutos más o menos”.

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Emmerich también hace un homenaje a El resplandor en Moonfall. Ojo a la escena en la que KC presenta información a un pequeño grupo de personas en un hotel, el patrón del papel tapiz de ese hotel coincide con el patrón icónico del papel tapiz de El resplandor, filme dirigido por Stanley Kubrick en 1980. Esto parece ser un guiño al rumor de que el alunizaje del Apolo 11 fue falso.