El cierre de Stranger Things, una de las series más emblemáticas del catálogo de Netflix, logró un impacto que fue más allá del streaming.
Su episodio final, proyectado en salas de cine de Estados Unidos y Canadá, generó entre 25 y 28 millones de dólares en taquillas, confirmando el alcance masivo de la producción incluso fuera de la plataforma digital.
El interés por el episodio final también se reflejó en la venta anticipada de entradas. A comienzos de esta semana, los hermanos Duffer, creadores de la serie, informaron a través de redes sociales que se habían vendido 1,1 millones de cupones para asistir a las funciones en cines.
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La serie, que se consolidó como un fenómeno cultural desde su estreno, llegó a su desenlace tras cinco temporadas con un capítulo final de dos horas que se presentó en año nuevo.
La historia, inspirada en las aventuras fantásticas del cine de los años 80 como Los Goonies y E.T., mantuvo una amplia base de seguidores a lo largo de los años, convirtiéndose en una de las producciones más vistas en la historia de Netflix. (E)


























