El director de cine ruso Kirill Serebrennikov, cuyo nuevo filme competirá en Cannes, no puede salir del territorio ruso y no podrá asistir al festival, indicó el lunes 7 de junio a la AFP su abogado.

“Kirill (Serebrennikov) no puede salir del territorio ruso”, afirmó Dmitri Jaritonov, y precisó que esta prohibición estará en vigor hasta el fin de una pena condicional a la que está sometido su cliente.

Cannes, la ciudad del cine, el glamur, lujo y turismo

El artista de 51 años fue condenado a fines de junio de 2020 a tres años de cárcel condicionales y a una multa por un caso de desvío de subvenciones públicas.

En agosto de 2017 había sido detenido y luego asignado a residencia más de un año y medio, acusado de haber desviado unos 130 millones de rublos (1,8 millones de euros) entre 2011 y 2014.

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Para sus partidarios, fue castigado en realidad por sus obras a veces osadas que mezclan sexualidad, política y religión, cuando el Kremlin aboga por el retorno a los “valores tradicionales”.

Estos procesos judiciales provocaron una ola de apoyo internacional a favor de Kirill Serebrennikov.

Los organizadores del 74º Festival de Cannes anunciaron el viernes pasado que su último largometraje, Petrov’s Flu (La gripe de los Petrov), estará en competición por la Palma de oro.

El Festival de Cannes presentará su selección oficial el 3 de junio

El filme es una adaptación de una novela del escritor ruso Alexei Salnikov, en el que la triste vida cotidiana de una familia de Ekaterinburgo, una ciudad industrial del Ural, da un giro surrealista cuando sus tres miembros contraen la gripe.

El largometraje debe salir en Rusia el 9 de septiembre próximo, según sus distruibuidor, Sony Pictures.

Tras la noticia de su nominación en Cannes, Kirill Serebrennikov afirmó estar muy “contento” de que el filme pueda ser visto en el Festival, según un comunicado publicado por su distribuidor.

“No tenía planeado hacer esta película. Vino hacia mí, me cautivó y me convertí en cautivo con mucho placer. Llegó en un momento muy difícil para mi vida”, casi como “una tabla de salvación”, afirmó. (I)