En un futuro donde las tormentas ya no dan tregua, los incendios avanzan sobre los barrios y los adultos parecen cada vez más ausentes, la infancia se ve obligada a aprender a sobrevivir. Desde ese escenario se construye Arco, una película animada que mira de frente al colapso climático y se pregunta si todavía es posible imaginar esperanza para las generaciones que vienen.
Dirigida por Ugo Bienvenu y producida por Natalie Portman, es una película animada francesa que cuenta con un destacado doblaje al español latinoamericano y se estrenó en cines de Ecuador este jueves 19 de febrero.
El elenco principal incluye a Jorge Rafael como Elio, Bonnie Miuller como Iris, además de Daniel Tovar, Alfonso Borbolla y Memo Villegas. En un futuro marcado por el colapso climático, la cinta propone imaginar que aún es posible cuidar, cooperar y construir esperanza.
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La historia se sitúa en el año 2075. Iris, una niña de 10 años, presencia un hecho inesperado cuando un misterioso chico cae del cielo con un traje futurista de arcoíris. A partir de ese encuentro, ambos deberán abrirse paso en una década marcada por fenómenos meteorológicos extremos, incendios que arrasan barrios enteros y un sistema en el que los robots se encargan de educar a los menores. En ese mundo, la tecnología ocupa un lugar central y la ausencia de los padres forma parte de la vida cotidiana.
En pleno 2026, cuando la esperanza climática es baja para muchos jóvenes que deberán vivir en un planeta cada vez más hostil, el cine de animación se convierte en una herramienta para ensayar otros futuros posibles. La cinta nominada al Óscar se suma a esa conversación con una propuesta que no esquiva la urgencia ambiental, pero que apuesta por una mirada optimista dirigida a los más pequeños.
Para Borbolla, el valor de la película está en ofrecer relatos que no se queden solo en el optimismo vacío. “Hay cosas maravillosas de la vida; siempre han estado y probablemente sigan estando. Pero hay otras muy urgentes en las que la estamos cagando, y eso es lo que les vamos dejando a los jóvenes. Es bonito oír historias del futuro que sean esperanzadoras, pero no solo por ser esperanzadoras”, explica.
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Borbolla, Villegas y Tovar coinciden en que hoy resulta complejo explicar el mundo a los niños. “Debe ser muy difícil para los papás de hoy en día explicar este mundo”, comentan, en referencia a una realidad donde, según plantea la película, incluso el tiempo con los hijos podría volverse cada vez más limitado.
Uno de los ejes centrales del relato es el papel de la tecnología como forma de acompañamiento. “En la cinta, los padres de Iris no están y hay un robot que es humano y la ama. Están usando a favor la tecnología para no solo servirles, sino para quererla. Si yo como padre no puedo estar, hay una máquina ahí que te va a querer”, señaló Villegas.
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Desde su perspectiva, Borbolla considera que la automatización es presentada desde un prisma positivo, como algo que “acompaña y no nos suplanta”. Para el actor, es necesario dejar atrás el miedo a que la inteligencia artificial reemplace a la humanidad. “Me gusta la idea de que la tecnología está un poco al servicio, y esta lógica de que se nos va a rebelar a la humanidad es porque no pensamos que la tecnología nos puede ser muy fiel, así que ¿por qué no construimos un mundo en donde vivamos en armonía con eso que inventamos?”, se pregunta.
En la película, los actores doblan a Dougie, Stewie y Frankie, tres hermanos que no son tomados en serio luego de asegurar que vieron a un niño volar con un disfraz de arcoíris. Para Tovar, este conflicto refleja cómo “estar obsesionado con algo y tener un ideal” puede hacerte ver “raro” y sentir que “no encajas en esta sociedad”. Aun así, el intérprete se muestra optimista respecto a las generaciones más jóvenes.
Para Villegas, esa colaboración es la base del mensaje de la cinta, que mira hacia un futuro donde el trabajo conjunto no solo será entre generaciones, sino también resultado de miles de años de aprendizaje.
Respecto a la nominación al Óscar, los tres actores bromean con haber llamado por fin la atención de la Academia, aunque coinciden en que lo más relevante es que “hayan reconocido a una película que merece estar ahí arriba”, compitiendo con producciones de grandes plataformas y estudios internacionales. (E)
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