Hiedra, el tercer largometraje de la quiteña Ana Cristina Barragán, regresó de su ciclo por los festivales internacionales para posarse en las salas de cine de Ecuador el 12 de marzo.

La directora habla de la noche del preestreno, el 11, con el equipo, los actores y la gente cercana a la producción. “Fue un evento que organizamos con bastante tiempo, grande, en el Paseo San Francisco. Se proyectó la ‘peli’ en tres salas al mismo tiempo, hubo un cóctel, una fiesta, alfombra roja”. Sí, ya la vieron en otros países, pero quedaba la intriga de cómo la recibirían en casa.

Fue diferente a la experiencia de mostrar Alba (2016) y La piel pulpo (2022), especialmente por todo lo que ha crecido en exposición Hiedra después de ganar el premio Orizzonti al mejor guion en el Festival de Venecia.

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“Creo que hasta ahora hemos recibido superbuenas críticas, gente ha escrito sobre la ‘peli’, me escriben después de haberla visto; sí están sintiéndose traspasados por los temas de la película”. Y en medio de esa expectativa, Ana Cristina no se sentó a ver la proyección, sino que prefirió ir de una sala a otra para hablar con el público y para ‘espiar’. “Estaba un poco nerviosa”, admite.

Ana Cristina Barragán en el estreno de 'Hiedra', en Multicines, Quito, el 12 de marzo. Foto: PABLO SECAIRA

Después de haber estado en contacto con el material durante un montaje que duró un año, y de verla en Venecia, San Sebastián y otras dos veces, Ana Cristina se siente tranquila con el resultado. “Siento que editamos por tanto tiempo, doce meses sin parar”. Recuerda que Hiedra ya estaba terminada, sonorizada y colorizada, y la mostraron en Toulouse en una muestra de cine ‘work-in-progress’ (en proceso), buscando fondos para terminar el proyecto. La reacción del público les creó una nueva sensibilidad. Los cuatro editores decidieron hacer cambios. “Volvimos a abrir el corte y a trabajar dos meses más”. Por eso siente que Hiedra tiene una edición madura, trabajada. “Cuando la veo ahora, siento que sí está bien bien hilado, el montaje sobre todo”.

Doce meses de montaje, ¿cuánto tiempo de escritura para un guion premiado? “Empezó a escribirse en 2017, pero era una película distinta, se llamaba Conejo angora y la protagonista era Karla Souza; ella vino acá a Ecuador, hicimos algunos ensayos, y a partir de esas improvisaciones empecé a escribir el guion. Era el encuentro entre dos personajes desconocidos que de alguna forma tenían un vacío y se necesitaban… pero era otra historia”.

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Julio (el protagonista, interpretado por el actor juvenil Francis Eddú Llumiquinga) no existía en ese escrito. En el transcurso de ese proceso creativo, Ana Cristina rodó La piel pulpo y cuando volvió cambió completamente el guion de Hiedra. “Con esa versión se trabajó más o menos por unos 4 años; se la llevó a varios talleres, laboratorios, asesorías”.

Ahora está en la preproducción de su nueva historia, Amapola, una coproducción de Ecuador, Chile y Brasil que se rodará en Quito y posiblemente en Galápagos. “Es sobre una casa de acogida secreta para adolescentes sobrevivientes de violencia. Son las dinámicas entre ellas y con la naturaleza”.

Al igual que en Hiedra, el elenco incluirá actores naturales. “Hemos empezado a hacer un casting largo, probablemente tenga a una actriz mexicana que sea una de las tutoras de la casa, alguien conocida; y otra actriz también profesional de Ecuador, Josefina Viteri; pero las protagonistas son las niñas y adolescentes”.

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Esos castings naturales fueron la vía para descubrir a Francis, el joven que ahora está interesado en estudiar cine. “Estamos viendo si ayudamos a que consiga una beca o un auspiciante para su carrera”. Nota que el actor principal de La piel pulpo, Juan Francisco Vinueza, también siguió esa carrera. “Es bonito ver ese crecimiento, verlos hacer sus propios proyectos o trabajar en otros”.

Las coproducciones son imprescindibles. “Hacer una película es supercaro, y los fondos en Ecuador son muy bajos todavía”. Apelar a alianzas con países con industria cinematográfica grande no es fácil. “Son ultracompetitivos, aplican muchas películas de todo el mundo y toma bastante tiempo”.

Hiedra fue un esfuerzo de Ecuador, Francia, Cataluña y México. ¿Y la empresa privada? “Para mí ha sido importante el auspicio de Multicines; es la segunda película que auspicia y es una de las pocas empresas que se arriesga y se juega por el cine ecuatoriano”.

¿Qué trae más satisfacción, el itinerario por los festivales o el momento de recibir un premio?

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“La entrada a festivales es un premio en sí mismo, porque es una selección difícil; en el caso de Venecia, la categoría a la que entramos es muy dura; la última película que entró ahí fue Rata ratones, rateros de Sebastián Cordero, hace 26 años.

Ganar el premio fue un regalo muy grande”, puntualiza, “te ilusiona, pero había muchos directores y directoras que admiraba en la misma sección”.

Este jueves 19 de marzo, Ana Cristina estará en un foro y proyección de Hiedra en Sala Sur, en Quito (San Salvador E7-42 y La Pradera, en la Biblioteca de Flacso Ecuador), con otros miembros del equipo. Volverá proyectarse el sábado 21 a las 17:00. Entrada general: $ 4. Compras por WhatsApp: 099-814-6859. (F)