Angélica Arias, ministra de Cultura y Patrimonio (e), reconoce que el sector cultural fue uno de los más golpeados en el 2020, y que lo sigue siendo en este año con las nuevas restricciones. Sin embargo, resalta que la cartera de Estado actuó rápidamente en disposiciones como los protocolos de bioseguridad para los espacios de cultura, patrimonio y memoria social.

Menciona que una de las decisiones más importantes fue mantener -con pocos recursos- lo que considera los dos festivales emblemáticos del país: Festival de las Artes Vivas de Loja y la Feria Internacional del Libro de Quito. “Se demostró que se debe enfocar bien los recursos, o sea tomar la decisión de a quién deben ir esos recursos, mandarlos directamente a los artistas, a los gestores, a los lectores, al curador, etc. Y se optimizó la inversión de recursos, poniendo la capacidad institucional -en el ministerio hay mucho personal por el país haciendo toda esa minga y ese repensar hacia dónde van los recursos-”. dice.

“No se perdieron esos espacios, espacios que este año sirvieron para poner al Ecuador en plataformas internacionales debido a lo digital. Todas esas han sido lecciones, pero también han sido decisiones importantes que se han ido tomando durante la pandemia que han aportado al sector pero que las tenemos que tomar como eso, como lecciones que deben seguir siendo evaluadas, que nos deben servir de insumos para decisiones en el futuro”, agrega.

Líneas de fomentos

Uno de los retos que se planteó Arias como ministra encargada fue el de que las líneas de fomento llegaran a todo el territorio ecuatoriano. "Hemos logrado romper esa barrera, o esa concentración de los fondos en Pichincha y de que algunos gestores se llevaban absolutamente todas las líneas de fomento que salían, eran casi los mismos gestores los que seguían ganando las mismas líneas”, resalta.

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"El espíritu de los Fondos de Fomento es que la gente pueda darse un respiro, darse un empujón pero de allí avanzar y dejarle la posta al siguiente gestor que necesita empezar. No vivir de los fondos de fomento, entonces eso se está cambiando ahora, se están haciendo capacitaciones a nivel nacional, para que además los gestores no pierdan los fondos de fomento por tramitología", continúa Arias, quien para este año espera abrir una línea de fomento para el sector de la memoria social museo, bibliotecas y archivos históricos.

En total este año se lanzaron 12 líneas. Y a inicios de este 2021 se lanzará la Línea de fomento Cultura de Paz, dirigida a artistas urbanos. Y otra que es una de las líneas de Emerge que estará dedicada a los gestores y artistas más golpeados por la pandemia, a los de menos recursos.

Datos para el 2021

Sostiene de los retos planteados para este año es la recolección de datos. "Históricamente se ha invertido poco en investigación. Lo que se tiende hacer es contratar consultorías enfocadas en un tema, pero no es una tarea permanente el hecho de investigar... sin investigación, sin datos es difícil tomar decisiones acertadas respecto al sector”.

Por lo que indica que ya arrancó la encuesta de hábitos lectores y de consumos culturales; y el catastros de biblioteca museos y archivos históricos a nivel nacional ya está en camino. Esos son dos hitos muy importantes que vienen de decisiones que se toman pensando en el futuro... el sector cultural debe ser sostenible".

La encuesta de hábitos es nacional y se la realizará a 15 mil personas, afirma.

En una lectura general la ministra encargada aplaude el trabajo que se realizó desde la institución, donde se reprogramó todo el presupuesto ministerial. "Este año demostramos que no solo se trata del dinero, sino de la decisión política, de la adaptabilidad y del apoyo del trabajo en minga"

"Logramos cumplir todos los hitos incluyendo el traslado de los bienes del edificio Aranjuez, que es nuestra colección de arqueología y arte. Esto se está cumpliendo con todas las medidas de seguridad".

Sin embargo, dice que aún hay que trabajar en temas como el tener mayor presencia del ministerio en la Amazonía o trabajar en una cercanía y empatía entre la sociedad y los artistas y gestores. “Un acercamiento más franco y más empático con los gestores culturales”.

Además de trabajar en un sistema con información transparente. "Hay que dejar la casa para la siguiente persona que venga", dice. (I)