La gestión cultural no solo es la profesión de María José ‘Cote’ Zurita, también es el motor que le permite llevar adelante proyectos a favor del sector. Ahora mismo la artista visual y exdirectora del MAAC conforma Trabajadores de Arte Contemporáneo, una iniciativa colaborativa para el establecimiento de buenas prácticas laborales y remuneración justa de los trabajadores y actores de arte de América Latina.

¿Cómo nace la iniciativa Trabajadores de Arte a nivel latinoamericano y del Ecuador?

Trabajadores de Arte Contemporáneo es una iniciativa colaborativa para el establecimiento de buenas prácticas laborales y remuneración justa de los trabajadores de arte, tendientes a consolidar y profesionalizar las escenas locales de América Latina.

Surge a partir de la redacción de los primeros acuerdos de trabajadores de arte por parte de Jorge Sepúlveda T. e Ilze Petroni en 2012, en relación directa con otros trabajadores de arte de Argentina y Chile. Entre 2013 y 2015 se redactaron acuerdos para Colombia, Ecuador, México , Perú y Venezuela.

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Estos Acuerdos establecen criterios mínimos por los cuales sean posibles relaciones laborales justas. Usando una conceptualización propia y hecha para Latinoamérica los Acuerdos proponen Montos Mínimos Referenciales para trabajos y servicios para los diferentes roles que trabajan en arte, no sólo artistas.

En la actualidad, conformamos un equipo de coordinación expandido conformado por Jorge Sepúlveda T., Guillermina Bustos, Federico de la Puente, Gabriela Diaz V., Nicolás Bertona y Fernando Colman. Sumado a grupos de Whatsapp, Telegram y redes sociales que funcionan como espacios de debate y propuesta. Para cada iniciativa realizamos convocatorias abiertas y públicas para la formación de equipos y grupos de trabajo, actualmente formado por más de 300 personas en 14 países.

En Ecuador nos encontramos colaborando Manuel Kigman, Jaime Sanchez, Janina Suarez, Carlos Tacuri, Sylvia Quezada, Lola Araujo, Samuel Tituaña Lema, Jefferson Cabrera Amaiquema, Raul Armijos Vintimilla y Cote Zurita como colaboradores de Trabajadores del Arte Ecuador.

La iniciativa parte de la necesidad de consolidar acuerdos nacionales para el ejercicio cultural local, que nos permita en este caso inicial conocer la situación actual de nuestros colegas (trabajadores de arte) luego de un acontecimiento de afectación mundial como lo es la pandemia y considerando el paro nacional en octubre del 2019, que también repercutió en una fuerte afectación al sector cultural.

¿En qué consiste el llamado Manual de Acción?

El Manual de Acción es una herramienta de divulgación, debate y explicitación de los contenidos del Acuerdo de Trabajadores e incluye información adicional sobre su conceptualización y formas de uso. La redacción de este libro fue una decisión tomada el 30 de mayo de 2020 por la Primera Asamblea de Trabajadoras y Trabajadores de Arte Contemporáneo en Latinoamérica. Ha sido realizado colaborativamente por más de 100 personas durante los meses de agosto y septiembre de 2020.

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Su contenido se organiza en seis grandes grupos: Conceptos (nociones sobre agentes, tareas y relaciones), Toma de Decisiones (herramientas para evaluar la participación o no en actividades y proyectos), Mapas y Diagramas (herramientas gráficas que nos permiten reflexión sobre el sistema de arte), Trabajadores de Arte (trayectoria de la iniciativa), Contratos (contratos modelo para descargar) y Otros, donde incluimos bibliografía.

La distribución del Manual de Acción es libre, gratuita y se encuentra disponible en http://www.trabajadoresdearte.org/sitio/manual-de-accion/

El sector cultural, a nivel laboral ha sufrido constantemente la desvalorización de su trabajo que se refleja en bajos salarios, incluso ha sufrido discriminación de varios tipos, ¿Que acciones esperan lograr con la elaboración de este manual?

Como cada iniciativa realizada por Trabajadores de Arte se trata de una acción política. No en términos institucionales, administrativos ni partidarios; sino como intervención directa en la manera de pensarnos y relacionarnos como comunidad. En el caso del Manual de Acción, se trata de la condensación de una serie de experiencias y teorías para ser disponibilizadas a fin de hacer más transparentes los comportamientos y estrategias dentro del campo del Arte.

La relación directa con las escenas locales de todo el continente durante estos ocho años, nos permiten entender la precarización laboral y la fragilidad institucional como rasgos compartidos por la mayoría de los países de América Latina. Este diagnóstico no es coyuntural, por lo que son necesarias acciones a largo plazo y surgidas desde el acuerdo colectivo de quienes llevamos adelante las tareas que conforman el Sistema de Arte.

¿Los actores culturales cómo han visto esta iniciativa?

Tanto antes, durante y después de la producción del Manual de Acción contamos con la participación e involucramiento de grandes grupos de personas para tomar decisiones y difundir los resultados. La importancia de esto radica en el mayor alcance, en la apertura de debates, pero fundamentalmente por el encuentro de nuestras experiencias.

A esta fecha, el Manual de Acción ha sido descargado y compartido por más de 3.500 personas. En Ecuador lo han descargado varios trabajadores del artes, con la ilusión de poder contar con herramientas básicas y estándares mínimos para ejercer sus labores.

Al trabajar con este manual, la necesidad local es aterrizar este documento a nuestra realidad nacional, considerando la participación de la mayor cantidad de actores culturales del país y no solo enfocado al arte contemporáneo, sino a todas las artes. Estamos en un momento crucial para el sector.

¿En tiempos de pandemia, cómo esperan reactivar al sector?

La contingencia ha hecho urgente la necesidad de construir nuevos acuerdos entre quienes trabajamos en arte contemporáneo. Creemos que no se trata de una parálisis, sino de un funcionamiento voluntariamente opaco que refuerza privilegios y mantiene grandes distancias -en la mayoría de los casos- entre nuestras expectativas y las decisiones que tomamos.

Creemos que no se trata de soluciones instantáneas, verticales ni individuales. Proponemos discutir las lógicas que ya estaban allí cuando llegamos, para trabajar juntos sobre la base de nuestras tensiones, intereses y contextos.

A través de este censo buscaremos soluciones apropiadas para ayudarnos de manera colaborativa entre todas y todos los trabajadores de arte, re-construirnos desde nosotros para seguir haciendo lo que amamos como artistas y gestores culturales. (I)