Los dispositivos móviles se han convertido en un gran aliado en los diferentes ámbitos de la vida diaria, pero también tienen sus desventajas en su uso, especialmente en los niños. 

Es común que un pequeño sepa cómo manejar o que incluso comprenda mejor que un adulto.  “En la actualidad, gracias a la evolución, los infantes llegan al mundo preparados para la manipulación de los diversos dispositivos móviles y consolas de video”. Así lo afirma la psicóloga clínica  Suelyng Layman. 

“Ellos los observan desde sus primeros meses de vida y se les permite que los exploren, por lo que se adaptan a su uso con mucha naturalidad. Sin embargo, dicho permiso no quiere decir que sea el más adecuado”, agrega. 

¿A qué edad es correcto dar un celular a un niño? Según la psicóloga y master coaching en empoderamiento personal Alexandra Ramos, la Asociación Americana de Pediatría y  la Sociedad Canadiense de Pediatría aseguran que un bebé de cero a dos años “no debe tener contacto alguno con un celular o aparato electrónico”.  De tres a cinco años reducirlo a una hora al día. De seis a 18, dos horas. “Es decir que menores de 14 años no deben de tener un celular bajo su dominio”, sostiene. 

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Con Ramos coincide la psicóloga clínica Paola Córdova, quien tajantemente indica que antes de los dos años un niño no debe tener contacto con un dispositivo. “Eso está prohibido. Eso está planteado desde la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, resalta, y recomienda entregar un celular a partir de los 16 años, pero con supervisión de un adulto. 

A finales de abril, la OMS dio varias charlas en torno al uso de aparatos electrónicos, elaboradas por un comité de expertos de la entidad, quienes “evaluaron los efectos que tienen en los niños pequeños un sueño inadecuado y el tiempo que pasan sentados mirando pantallas o sujetos en sillas y carritos”. 

Consecuencias

Los peligros a los que están expuestos los niños y adolescentes   son varios, entre ellos, de cero a dos años, alteran la conducta de los niños;  incomunicación en el ambiente familiar y social,  falta de capacidad de aprendizaje,  altos niveles de frustración, disminuye la capacidad imaginativa, falta de sueño, entre otros. 

¿Un juguete?

No es correcto que un celular sea el ‘juguete’ para que un niño no llore o no ‘moleste’, según las expertas. “Si nosotros damos el celular como la niñera, yo diría que es la niñera del día de hoy, entonces en qué momento nosotros vamos a saber realmente por qué es esa irritabilidad, por qué es ese berrinche...”, explica Córdova. 

Por su parte, Layman apunta: “Si le damos a un pequeño un dispositivo para que no moleste, entonces deberíamos preguntarnos si ¿lo hacemos por ellos o por nosotros?, ¿quién no se encuentra preparado para interactuar con su hijo 24/7?”. 

Ramos señala que los padres tienen la responsabilidad de acompañar a sus hijos en el desarrollo de hábitos saludables. Si va a salir, aconseja llevar en una mochila libros o cuadernos con figuras del gusto del pequeño y  crayones para que pueda pintar. 

Córdova comenta que hay varias actividades para los pequeños y que varían según la edad, como la terapia ocupacional, usando témperas, granos, en la cual se trabaja la motricidad fina y gruesa, además el arte, bailoterapia, etc. 

Un celular para recibir y hacer llamadas, sugiere Ramos para los niños, solo en el caso de ser necesario. Cita como ejemplo que un dispositivo con WhatsApp es como “abrir la puerta de su casa”.

¿Privacidad?

“La privacidad si bien es cierto que es netamente de los adultos, no se habla en niños y adolescentes, en esa etapa ellos deben tener su espacio... en cuanto tiempo, a lugares, pero jamás privacidad”, enfatiza Córdova, quien agrega que tampoco los padres entreguen como incentivo un celular sino que busquen otras opciones. (F)