La infancia de Novak Djokovic no fue sencilla. El jugador serbio creció en medio de la guerra, contexto que, como él mismo ha indicado en diversas ocasiones, forjó su carácter actual. De aquel pequeño Nole, que empuñó una raqueta por primera vez con 4 años, al actual, el jugador con más Grand Slam de la historia, con 23.

Todo ello se repasa en el documental Novak Djokovic – Untold Stories, producido por el medio serbio Sportal y disponible para todo el mundo en YouTube, con algunos de sus capítulos subtitulados al inglés.

Aquellos que le vieron jugar de niño, el capitán serbio de la Copa Davis, Viktor Troicki, deportistas emblemáticos del país, como Nemanja Nedovic y Zeljko Obradovic, o sus padres, Srdjan y Dijana, ponen voz a los siete capítulos que recorren la vida del tenista balcánico, que, tras caer en la final de Wimbledon, contra Carlos Alcaraz, volverá a la acción en Cincinnati (del 14 al 20 de agosto), su primer torneo en suelo estadounidense desde hace dos años.

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“Estábamos solos. Sin ciudad, sin país, sin nada. Cuando era júnior, cuando íbamos a los torneos, no me podría permitir pagarle un entrenador para que le acompañara. Entonces, yo era todo: su padre, su madre, su preparador físico, su técnico... Me doy cuenta de que teníamos celos de todos esos niños procedentes de países ricos que iban con un equipo completo. Yo me encargaba de todo”, recuerda Srdjan en la primera entrega del documental, titulada “Carácter”.

“Si Djokovic es el mejor tenista de todos los tiempos, Srdjan es el mejor de todos los tiempos, a secas”, le dedica Bogdan Obradovic, capitán serbio de la Copa Davis entre 2007 y 2017, al padre de Nole. “Cuando ves que un niño es talentoso, creo que es importante que sus padres le apoyen. Lo que le hacía feliz también nos hacía felices a nosotros, añade su madre, Dijana.

Durante esa época, tal y como se detalla en la producción, el día a día de Srdjan estaba entre usureros. Los primeros años de Djokovic en el tenis se sufragaron a través de préstamos con intereses muy altos. Jelena Gencic, periodista, tenista y entrenadora, entre otros, de Monica Seles y Goran Ivanisevic, fue la primera en decirles a los padres de Djokovic el potencial que tenía aquel niño de Belgrado.

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“Empezó a entrenar con él. Siempre esperó grandes cosas”, recuerda Dijana sobre Jelena, que dio un paso al lado cuando Nole tenía 11 años. “Necesita más”, les dijo a sus progenitores. Luego, llegaría Nikola Pilic, finalista en Roland Garros (1973) y con una academia en Hamburgo, a la que se mudó Nole. “No aceptaba menores de 14 años, pero le rogamos que hiciera una excepción. Al final, aceptó. Esa fue la primera vez que Novak se alejó de su zona de confort, sin sus padres”, recuerda Dijana.

Los inicios de una carrera que, poco a poco, llega a su fin, como el Big Three. Sin Roger Federer y con Rafa Nadal con la intención de retirarse en 2024, el padre de Djokovic espera que su hijo siga los pasos del jugador español. “En lo que respecta a mis deseos para él, ya los cumplió todos hace siete u ocho años. El resto es este increíble bonus. El tenis es solo una parte de su vida, no toda, y espero que sea reconocido por las cosas que hará después de que termine su carrera, después de que deje el mundo del tenis, lo que espero que suceda el próximo año”, dice Srdjan en el documental. “Física y mentalmente, ha sido un desafío muy exigente, se ha dedicado a esto por completo durante 30 años y sin levantar el pie del acelerador, no hay mucho tiempo para otras cosas en la vida”, desarrolla.

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Australia, por sus padres: ‘Fue terrible’

Uno de los capítulos más duros de la trayectoria de Novak Djokovic se sitúa en el Open de Australia 2022, cuando, debido a su negativa a vacunarse contra el coronavirus, el serbio se quedó fuera del Grand Slam oceánico. Hasta la resolución final, Nole vivió uno de los procesos judiciales más mediáticos de la historia del deporte.

“Fue terrible. No sé cuántos días estuvimos preocupados. No me podía creer que estuviera ocurriendo algo así. Al principio, pensaba que era una broma. Me parecía que era una película, pero, de pronto, me di cuenta de que mi hijo estaba siendo encarcelado de forma injusta. No tenía ventanas, no podía contactar con nadie”, recuerda Dijana sobre el proceso.

“Cuando nuestro avión llegó de Dubái a Melbourne, fue arrestado. Se lo quitaron todo. Su móvil, sus pertenencias y se lo llevaron a prisión. Fue, simplemente, patético y terriblemente difícil para nosotros”, añade Srdjan, que se puso al frente de múltiples movilizaciones y protestas en las que llegó a comparar a su hijo con Jesucristo.

“Todo el mundo se puso en contra de él y de nuestra familia. Las imágenes que mandamos a todo el mundo, con las iniciativas de nuestros padres, creo que hicimos lo correcto. Era su hijo, mi hermano y era lógico que estuviéramos a su lado. Hubiéramos ido hasta el fin del mundo para defenderle. Luchamos por hacer justicia y, al final, lo hemos conseguido. Creo que ahora se están dando cuenta de lo ridículos que fueron”, completa el hermano de Novak, Djordje, otro de los protagonistas del documental, de “las historias no contadas” de Djokovic. (D)

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