La final de Wimbledon nos dejó muchas imágenes para la historia. La victoria de Carlos Alcaraz supuso dar un golpe encima de la mesa para confirmar que el murciano es un jugador llamado para dominar al resto de tenistas. Sin embargo, no fue la única imagen que nos dejó la final y eso que ver a Novak Djokovic dejarse llevar por las pasiones y no sabiendo gestionar su frustración no es cosa del partido del domingo.

En el tercer juego del quinto set, Alcaraz dispuso de una bola de break que consiguió convertir tras uno de los puntos más espectaculares del encuentro. En ese momento Djokovic, que se veía contra las cuerdas y empezaba a ver como se le marchaba la final, se dirigió hacia su silla y rompió su raqueta contra uno de los postes que sujetan la red. El resultado de esta acción para el serbio han sido 8.000 dólares (7.110 euros) que han sido impuestos por la organización de Wimbledon por su conducta antideportiva.

No es la primera vez que Djokovic pierde los nervios de esta manera. De hecho, perder los nervios de esta manera frente a Jannik Sinner le ha hecho llevarse la desaprobación de la Pista Central del All England Club. Un show al que Djokovic acostumbra cuando la tensión sube. La raqueta casi inservible se la entregó a un sujeto que estaba en las gradas al término del partido con Alcaraz.

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(D)