¡Rumbo norte! El Tour de Francia echará a andar el viernes en Copenhague en el inicio de tres etapas por Dinamarca, un país que nunca ha albergado la Grande Boucle, en una 109.ª edición aún bajo la amenaza del COVID-19 y con el vigente campeón, el esloveno Tadej Pogacar, como inmenso favorito.

La candidatura danesa, apoyada por las más altas autoridades políticas, sedujo a los organizadores del Tour a pesar que implicar la salida más septentrional de su historia y de tener que emplear un día libre para el traslado de la caravana multicolor.

“En Dinamarca todo el mundo va en bicicleta”, insiste el director del Tour Christian Prudhomme, quien vio cómo era aplazada un año la salida desde Copenhague para evitar que coincidiese con los partidos de la última Eurocopa de fútbol.

Desde un punto de vista deportivo, la contrarreloj del viernes (favorable al campeón del mundo de la disciplina, Filippo Ganna), y la llegada de la segunda etapa, con un final muy expuesto al viento sobre el puente que une las dos mayores islas del país, suponen dos atractivos nada desdeñables. Ello antes del regreso a Francia y la continuación de una espectacular primera semana, temida por los aspirantes a la general, y apreciada para los llegadores.

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Los equipos echarán cuentas en Arenberg (5.ª etapa), es posible que un cierto número de favoritos sean eliminados o tropiecen en trampas”, reconoce Christian Prudhomme sobre la carrera, que atacará después dos monumentales etapas por los Alpes (Granon, Alpe d’Huez) y más adelante los Pirineos, con míticas llegadas en alto en Peyragudes y Hautacam.

Una larga contrarreloj de 40 kilómetros en el Lot, lugar de veraneo de la familia real danesa, precederá en 24 horas el desfile final por los Campos Elíseos, el 24 de julio, al término de 3.350 kilómetros.

La cascada de abandonos registrada recientemente en la Vuelta a Suiza recordó la amenaza que planea con la epidemia de COVID-19 en Europa Occidental.

Consecuencia o coincidencia, las ausencias y las bajas se han multiplicado en los diferentes campeonatos nacionales del fin de semana (Pogacar, Roglic, Van Aert, Van der Poel, Bardet, Pinot, Gaudu).

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En todos los equipos la preocupación por la protección gana peso después del relajamiento generalizado de comienzo de temporada, aunque muchos corredores positivos no presentan síntomas.

“Para los equipos, el Tour de Francia es tan importante que redoblan la atención sobre los corredores y los cuerpos técnicos antes de la salida”, afirma el director del Tour, que pretende respetar estrictamente las reglas sanitarias en vigor y prevé la distribución de unas 40.000 mascarillas para el público en las zonas de salida y llegada.

Pero la inquietud aflora entre los corredores, por mucho que el pelotón ha esquivado el COVID-19 en las dos últimas ediciones en un contexto de mayor tensión, sobre todo en 2020.

Un sólo favorito

Dos participaciones y dos victorias. Con 23 años, Tadej Pogacar (UAE-Team Emirates) presenta una tasa de efectividad del 100% y garantías igualmente sólidas. El joven esloveno del equipo UAE, que cuenta con diez victorias en 2022, impresionó en las clásicas de inicio de temporada y arrasó en la vuelta a su país. ¿Alguien está en disposición de ganarle si no es por un golpe de mala suerte o un desfallecimiento del esloveno?

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Ante la ausencia del colombiano Egan Berlan, ganador del Tour de Francia en 2019 pero herido de gravedad en un accidente en enero, oposición está liderada por el equipo Jumbo, que formará con los subcampeones de las dos últimas ediciones, el esloveno Primoz Roglic (2020) y el danés Jonas Vingegaard (2021). Pero en el Tour los centros de interés son variados, tanto por las victorias de etapas como por los demás maillots distintivos (puntos, montaña...).

El duelo entre los llegadores de élite, el belga Wout Van Aert y el neerlandés Mathieu Van der Poel se presenta como el hilo argumental de la primera semana. Más aún luego de la baja confirmada del campeón del mundo Julian Alaphilippe. (D)