“Quiero decirles que esto no volverá a pasar nunca más”, prometió Robert Arboleda en octubre del 2017, tras el primer caso de indisciplina (al menos el primero que se hizo público) en que estuvo involucrado como futbolista profesional. Realizó esa declaración tras reconocer que se escapó de la Casa de la Selección, antes de un partido eliminatorio contra Argentina que los albicelestes ganaron 3-1 en Quito, rumbo al Mundial de Rusia 2018. El defensa salió de la concentración junto con Joao Plata y Enner Valencia, Gabriel Cortez y Jhon Cifuente.

Extrañamente, pese a la fuga, Arboleda arrancó como titular ante Argentina el martes 10 de octubre del 2017 en el Olímpico Atahualpa, mientras que Enner Valencia ingresó a los 40 minutos en remplazo de José Francisco Cevallos. Y cuando la Ecuafútbol reveló los nombres de los cinco tricolores que cometieron la falta, comprobada por el informe presentado por el jefe de Seguridad, coronel (servicio pasivo) ingeniero Jaime Lara López, inicialmente los más enojados fueron los indisciplinados. El más duro con sus palabras fue Enner Valencia.

En su perfil de Facebook, el delantero que jugaba en Tigres, de México, escribió: “El sábado (7 de octubre) por la mañana pedimos disculpas al cuerpo técnico (que interinamente encabezaba Jorge Célico) y compañeros. Estando el presidente (de la FEF, entonces Carlos Villacís) al tanto, acordamos con cuerpo técnico manejarlo ‘casa adentro’, como debe siempre manejarse este tipo de actos. Sin embargo, la Federación decidió hacerlo público, primero indicando que no daría los nombres para no afectar nuestra integridad; sin embargo, 24 horas después volvió a cambiar de opinión”. Según Enner: “Si queremos que las cosas mejoren para nuestro fútbol, todos saben desde dónde tenemos que empezar a cambiar”.

La FEF les impuso una simbólica “suspensión indefinida” que no afectaba en nada a los indisciplinados, porque el combinado nacional no tuvo actividad por casi un año. No los convocaron porque no hubo juegos amistosos ni oficiales.

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‘Duele fallarle a la gente’

Varios días después, Arboleda ofreció disculpas por escaparse de la Casa de la Selección. Lo hizo en su cuenta de Instagram y ratificó su presencia en el grupo que salió de la concentración tricolor la madrugada del sábado 7 de octubre del 2017. “Duele mucho fallarle a la gente que ha confiado y confía en uno, mi familia, mis amigos, entrenadores, dirigentes y compañeros jugadores, aficionados y personas que están en torno al fútbol. Pero es a ellos que precisamente quiero decirles que esto no volverá a pasar nunca más”, aseguraba en el texto. A decir de Arboleda, su trabajo cumplido con la Tricolor, en constantes convocatorias, “lamentablemente se ve truncado por una mala decisión, de la que ahora estoy sobrellevando las consecuencias como una persona de bien que acepta que cometió un error”.

Pero, no obstante prometer que se iba a portar bien, en la Copa América de Brasil 2019 el zaguero estuvo otra vez inmiscuido en líos. Fue parte del caso llamado Piso 17. En el hotel Hilton Garden, de Belo Horizonte (Brasil), con Alexander Domínguez, José Quintero, Ayrton Preciado, Arturo Mina y Antonio Valencia participó, tras quedar Ecuador fuera del torneo (al empatar con Japón fue último del Grupo C), en una fiesta improvisada. En un video difundido al finalizar el certamen se observa cómo, con ayuda del entonces relacionista público de la FEF, Arboleda ingresaba cajas de cerveza y comida en el piso donde estaba alojado Valencia.

‘Se equivoca de manera tonta’

Tampoco hubo castigos para quienes celebraron en el piso 17 luego de la eliminación de Ecuador. Se habló en la FEF de “sanciones severas”, “establecer una nueva norma de conducta en la Selección”, “que la conducta sea intachable en los seleccionados”, que “el jugador que llegue a la Selección tendrá que cumplir con normas estrictas” y que antaño “la Selección no tenía una cultura disciplinaria, ni siquiera desde su directivos, mucho peor en sus integrantes”. Pero más claro que los dirigentes fue Célico, que sin rodeos opinó: “El caso de Arboleda es increíble. Él es reincidente. No es un mal muchacho, y lo digo porque los aficionados pueden pensar que son demonios. Se equivoca de manera tonta”.

Hoy, Arboleda vuelve a ser protagonista de sucesos de mala conducta. Esta vez con su club, el São Paulo brasileño. El ecuatoriano fue detenido, junto con el atacante David Neres, en una acción de fiscalización de la policía por participar en una fiesta clandestina en un establecimiento localizado en la zona este de São Paulo, la ciudad más golpeada por la pandemia y que se encuentra bajo toque de queda entre las 21:00 y 05:00 horas.

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Ambos jugadores fueron llevados a una comisaría, donde declararon sobre los hechos, y fueron liberados a primera hora del pasado viernes. En un video de la operación, difundido por la Policía Civil paulista, es posible ver a decenas de personas aglomeradas y consumiendo bebidas alcohólicas, la gran mayoría sin hacer uso de mascarillas.

456.000 muertos

Según la agencia EFE, “esta es la segunda vez que Arboleda es encontrado en una fiesta clandestina en plena pandemia, que ya deja más de 456.000 muertos y 16,3 millones de casos confirmados en Brasil, pues en octubre pasado el futbolista ya había sido multado por la junta directiva del club después de que participara en uno de esos eventos”.

La dirigencia del São Paulo confirmó que el ecuatoriano será castigado. “El futbolista quedará aislado en los próximos días, siendo testeado diariamente hasta que tengamos la convicción de que no se ha infectado. El jugador será multado, y la punición administrativa será convertida en cestas básicas”, comunicó el club.

De fiesta, pero con mascarilla

Como hace cuatro años, cuando salió sin autorización de la Casa de la Selección, Arboleda, una vez descubierto, se disculpa: “Tomé una decisión equivocada”, dijo. Vía Instagram llegó el arrepentimiento. El esmeraldeño de 29 años afirmó que no quiso “menospreciar la pandemia en el país (Brasil)” y explicó que su decisión fue “impulsiva”.

Y aclaró que en la fiesta clandestina sí tomó todas las precauciones necesarias y usó una mascarilla todo el tiempo. “Por supuesto que tengo noción de la gravedad de la pandemia del COVID-19 en Brasil, así como en mi país natal Ecuador, y reitero que tomé una decisión equivocada e impulsiva al comparecer al local. Pido disculpas a todos los que han perjudicado estas acciones y espero las consecuencias de este acto, y espero que pronto todos podamos salir juntos de este difícil momento”. (D)