La Federación Ecuatoriana de Tenis (FET) tiene una rica historia en sus 56 años de existencia. Con el paso del tiempo se ha consolidado como una organización ejemplar. Aunque es importante recordar que el tenis ecuatoriano también tiene una hermosa historia que contar en los 60 años anteriores a la fundación de la FET.

A finales del siglo XIX, el tenis, de moda en toda Europa y practicado por compatriotas que vivían y estudiaban en Francia e Inglaterra, llegó a Guayaquil gracias a la bonanza cacaotera. Por iniciativa de muchos de ellos se fundó el Club Sport Guayaquil el 23 de abril de 1899, destinado a la práctica y desarrollo del tenis, críquet y fútbol. En agosto de ese año llegó la primera importación de implementos para los cultores del deporte blanco en nuestra ciudad.

También es fundamental recalcar la influencia de migrantes extranjeros que se establecieron por estos lares a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, como Lorenzo Durini, de nacionalidad suiza, quien arribó en 1903. En Guayaquil, el español Lorenzo Tous practicaba tenis y construyó su cancha en la calle Loja. Los hermanos Luigi y Benedetto Castagneto, italianos, quienes vinieron en 1875, practicaban tenis y tenían su negocio (La Bola de Plata), dedicado a la importación de sombreros, bastones, ropa y zapatos adecuados para la práctica del tenis.

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Foto: Cortesía de la Federación Ecuatoriana de Tenis

Otro italiano, Giovanni Carmigniani Martino, agricultor que arribó a Ecuador en 1891 y se radicó en Vinces para producir cacao, también era aficionado al tenis. Su flujo hereditario llegó a su bisnieto, Francisco Guzmán Carmigniani, una figura destacada del tenis ecuatoriano.

El diario El Telégrafo del 11 de octubre de 1919 menciona: “Se puede asegurar que fue la colonia alemana la primera en introducir el tenis al Ecuador. Se calcula que por 1904, cerca de la plaza de la Victoria, los caballeros Max Richanek, Julio Bunge, Juan Grimm, Alfredo Denlon y Walter Bochert tenían instalada una pista de tenis al aire libre”. La fiebre clubista de crear las denominadas societas fue la manera para que los cultores del tenis siguieran extendiéndose en el país. Oficialmente se conoce que el primer club con estatutos fue el Andes Tennis Club, fundado el 10 de octubre de 1907. El 13 de agosto de 1910 se funda el club más influyente de tenis del país: el Guayaquil Tenis Club. Los 40 socios fundadores nunca pensaron que con el tiempo se convertirían en los célebres constructores de la más importante cuna de tenistas que dieron prestigio y gloria al deporte ecuatoriano.

Foto: Cortesía de la Federación Ecuatoriana de Tenis

En 1915, los ingleses de la compañía Anglo convirtieron a Ancón en un ordenado y organizado pueblo y, entre sus aficiones, la práctica del tenis. Construyeron un área social con dos canchas. En ese mismo año se funda el Bahía Tennis Club. En Quito, en 1928, el Ecuador Tennis Club. También en 1928 Cuenca inauguraba el Cuenca Tennis Club. Fueron tres décadas en las que el tenis, basado en esa fiebre clubista, permitió la concordancia social y la práctica deportiva.

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Desde los años 20 en adelante, la organización deportiva tomó vuelo. La Federación Deportiva del Guayas, creada en julio de 1922, tuvo un acierto mayúsculo al elegir en 1923 como presidente a Manuel Seminario Sáenz de Tejada, que bajo su conducción la convirtió en una institución vanguardista. Las demás provincias siguieron el ejemplo de la institución guayaquileña. Poco o nada se ha reconocido la formidable gestión de Seminario. Gracias a su excelente relación con dirigentes del Comité Olímpico Internacional (COI) él consiguió que en 1925 Fedeguayas registrara el fútbol en la FIFA y al tenis en la Federación Internacional de Tenis.

Foto: Cortesía de la Federación Ecuatoriana de Tenis

La idea de crear juegos regionales entre países tomó cuerpo a partir de 1936. Para ese objetivo se reunieron delegados de Panamá, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Venezuela. Por nuestro país asistió Galo Plaza Lasso. Así se conformó la Odebo, que designó a Colombia como sede de los primeros Bolivarianos en 1938. Todos los deportes en nuestro país comenzaron a buscar representantes que estuvieran a la altura, y el tenis no fue la excepción.

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En esos días, el periodismo guayaquileño ya se refería a una figura escondida que lucía sus habilidades en las canchas del Guayaquil Tenis Club. Se trataba de un humilde pasabola. Semana Gráfica publicó el 27 de abril de 1935: “He visto coger con singular habilidad a un muchacho de 13 años. Sus condiciones se metieron hondo en mi espíritu”. Se trataba de Pancho Segura, que desde entonces abrió una ventana para el tenis ecuatoriano.

Su carrera estuvo llena de sacrificios y éxitos. Ganó oro en los Bolivarianos de 1938, en Sudamericanos fue tres veces campeón mundial. Su aparición fue un detonante. Luego vinieron los éxitos de Miguel Olvera y Eduardo Zuleta, que en 1962 fueron campeones sudamericanos al ganar la final al fuerte equipo de Brasil y adueñarse de la Copa Mitre.

En la Davis, Ecuador debutó en 1961, pero en 1967 nuestro país, contra todo pronóstico, derrotó al poderoso equipo de Estados Unidos en una jornada histórica. Se jugó toda la serie tan solo con Miguel Olvera y Pancho Guzmán contra una constelación de estrellas americanas comandadas por el famoso Arthur Ashe.

Toda esta intensidad que tenía el tenis ecuatoriano coincidió con un hecho institucional clave. Hasta 1967, la representación internacional la poseía la Federación Deportiva Nacional del Ecuador. En ese año se dispuso la reforma de estatutos de esa institución y se crearon las asociaciones nacionales por deporte; ahí nace la Asociación Ecuatoriana de Tenis. Fedenador le ofreció a un gran dirigente la presidencia de esa Comisión de Tenis: Blas Uscocovich Luivisich

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El tenis se fortaleció por la organización institucional. La representación internacional, competencias fuera del país, torneos nacionales en todas las categorías, organización y participación en Copa Davis, auspicio del tenis femenino, todo ello comenzó a ser responsabilidad de la Asociación Ecuatoriana de Tenis. Y el 28 de noviembre de 1967 es una fecha decisiva; en la sesión del primer congreso nacional de tenis se nombró al directorio para el periodo 1967-1969. Joaquín Orrantia González fue elegido presidente. En 1978 se dicta la Ley del Deporte, que dispuso que las asociaciones nacionales por deporte se denominen federaciones.

La FET ha tenido estos presidentes: Blas Uscocovich Luivisich (1961-1967), Joaquín Orrantia González (1967-1969), Danilo Carrera Drouet (1969-1971), Leonardo Proaño Alarcón (1972-1976), Roberto Jones Manrique (1976-1980), Ramiro Cornejo Jarrín (1980-1984), Nicolás Macchiavello Almeida (1984-1989), Mario Canessa Oneto (1989-1993), Danilo Carrera Drouet (1993-1997), Jaime Guzmán Maspons (1997-2002), Manuel Carrera del Río (2002-2010), Carlos Muñoz Insua (2010-2012), Víctor Hugo Moncayo (2012-2013), Nicolás Lapentti Gómez (2013-2016), Alberto March Game (2016), Alfredo Gallegos (2016-2017) y Danilo Carrera Drouet (2017-2025). Tuve la oportunidad de ser presidente de la FET. Fue un gran honor, conjuntamente con mi directiva, servir a uno de los deportes que más gloria le han dado al país. (O)