Los mundiales de fútbol, desde que se instauraron en 1930, siempre estuvieron acompañados de polémicas, dudas y preocupaciones. Si nos remitimos a las últimas cinco citas, podemos afirmar que cada una estuvo marcada por cuidados extremos para que se desarrolle con normalidad. La Copa del Mundo de Alemania 2006 tuvo que extremar medidas de seguridad, considerando que por esos años se conocía de la férrea decisión de EE. UU. de asestar un golpe al terrorismo; la ocupación de Iraq, que provocó la radicalización del mundo islámico; pero también la FIFA y los organizadores se preocuparon del ingreso al país europeo de grupos violentos. Al final, el evento futbolístico tuvo éxito.

En Sudáfrica 2010 hubo el retraso de la infraestructura deportiva, el transporte deficiente, el alto nivel de la delincuencia y la ola de criminalidad, acompañado del reclamo de una sociedad mayoritariamente pobre, mientras se invertían millones de dólares en los estadios.

Brasil 2014 no fue la excepción. Surgió una grave crisis dentro del comité organizador cuando el famoso exjugador Romario, que ocupaba la diputación federal, presentó un petitorio para que se expulsara al presidente del comité organizador, José María Marín, que había sido colaborador de la dictadura militar en 1975. También el gran descontento popular contra las políticas económicas llenaba las calles de las principales ciudades. Durante el Mundial todas esas amenazas se disimularon. Los famosos Fan Fest fueron un éxito. La caipiriña, la batucada, las canciones de Jennifer López y el espíritu fiestero del brasileño, mezclado con turistas, hizo olvidar la situación económica y el fracaso de la selección anfitriona en ese certamen.

Rusia 2018 también se realizó en una época complicada, producto de los bombardeos a Siria que meses antes realizaron los países de la alianza conformada por Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Y por el manifiesto apoyo de Putin al régimen de Bashar al Asad. Este conflicto puso en vilo las condiciones para que se pudiera jugar el Mundial. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, hizo esfuerzos monumentales, convenciendo al mundo de que no existía tal riesgo. Boris Johnson expresó que era una perspectiva vomitiva pensar que Putin pudiera glorificar este evento deportivo. Rusia hizo su Mundial con fuertes medidas de seguridad y pudieron superarse los miedos.

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Catar 2022 viene repleto de noticias que vuelven a crear temor reverencial sobre la situación de la seguridad. Los acontecimientos que vivimos por la invasión inmisericorde de Rusia a Ucrania han desatado un conflicto global con un alto riesgo de que se prolongue y se pueda convertir en una tercera guerra mundial. Mientras tanto, Catar y la FIFA siguen adelante, preparando un Mundial exótico y especial por muchas razones. Es la primera vez en la historia que se realizará a finales de año. Excepción forzada, considerando las altas temperaturas del verano.

La organización del Mundial no ha estado exenta de severas acusaciones de corrupción. Recordemos que en 2010, Joseph Blatter hizo público que las grandes influencias de las autoridades de Catar permitieron a última hora conseguir 14 votos para superar a EE. UU. y quedarse así con la sede.

Exteriores del estadio Internacional Khalifa, en Doha.

La organización del Mundial de Catar también trae dudas por las variadas restricciones en el orden cultural, religioso, debido a que la fe musulmana –el islam, su religión y la ley sharía, la fuente principal de su legislación– contiene diversidad de restricciones y limitaciones que tendrá el turista. Catar divulgó la campaña Reflect your respect, que es un código de comportamiento al que deberán someterse los aficionados que asistan al Mundial. Reglas que van desde prohibir frases y celebraciones efusivas e inoportunas, vestimentas inadecuadas, gestos de cariño como besarse en público, prohibición de consumo de alcohol… Peor, llegar al estado de embriaguez conlleva sanciones muy severas. Las mujeres no pueden usar vestidos cortos, minifaldas, ni siquiera los clásicos pantalones rotos que permitan ver la piel, ni el uso exagerado de maquillaje. Mientras, los hombres no podrán usar vestimentas sin mangas o bermudas. Ante todas estas limitaciones y las preocupaciones de la FIFA, que terminan siendo un obstáculo para los aficionados que gustan disfrutar de la fiesta del Mundial en los estadios y por supuesto fuera de él, se busca permitir excepciones para mitigar en algo estas normas rígidas de la cultura musulmana, como conseguir lugares exclusivos con permisos extendidos por el Gobierno, para el expendio limitado de alcohol.

Existen otras polémicas que llegan al marco de la severidad y tienen que ver con las enérgicas restricciones que tendrán los homosexuales, porque en Catar la homosexualidad es castigada con penas que superan los cinco años de cárcel. Hay que recordar que si se involucra alguien del grupo GLBTI con un musulmán, este puede ser ejecutado. El representante del comité organizador de Catar 2022 Nasser Al-Khater dijo que los homosexuales podrán asistir, pero que les obligarán que respeten las costumbres y normas de la comunidad musulmana.

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Catar ha construido, gracias a su potencial económico, una infraestructura de escenarios deportivos nunca antes vista. Todos los ocho estadios están en una misma ciudad, Doha, lo que permitirá que un aficionado pueda asistir a dos partidos el mismo día.

Cuando hablamos de Catar, nos referimos a una nación joven. Su independencia la consiguió en 1972. Y en 2004, el emir de Catar emitió la Constitución permanente del Estado. Para nadie es desconocido que su gran potencial convenció a la FIFA de realizar el Mundial en un lugar lejano y sin tradición futbolera.

Hace pocos días, Al-Khater no fue tan fluido ni pudo convencer en una entrevista, cuando le exigieron explicaciones sobre el informe de la Organización Internacional del Trabajo que revela cerca de 100 muertos y más de 1000 heridos, con lesiones graves de trabajadores, en las obras de construcción para el Mundial.

Ante este escenario lleno de limitaciones y críticas, las agencias de viajes intentan hacer su agosto en fin de año y han ofrecido ahora planes para asistir al Mundial y evitar las restricciones de Catar, haciendo sede en Dubái y con vuelos de máximo 45 minutos para asistir al partido de fútbol y luego regresar a la lujosa ciudad de los Emiratos Árabes, conocida por su gran vida nocturna y apertura al turismo.

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Alfaro cuenta en El Chiringuito TV que clasificar con Ecuador a Catar 2022 sería su logro más significativo

En el cálculo de visitantes al Mundial, se estiman más de 1′200.000 espectadores extranjeros. La directora de comunicación Fátima Al-Nuami ha dicho que habrá 4.000 habitaciones en el mar exclusivamente para ellos.

Los ingleses, muy amantes de la celebración sin restricciones, acudirán preocupados por el costo de la cerveza, que se estima vale $ 20 por botella. Sus agencias de viajes también están ofreciendo tours en cruceros para así evitar las limitaciones del consumo de alcohol que la ley sharía obliga.

En Catar 2022 veremos si el fútbol puede demostrar que sus propios argumentos, espontaneidad y conciencia son capaces de someter los usos y costumbres de quienes quieran oponerse. Este fenómeno, el fútbol en su cita ecuménica, estará nuevamente a prueba, para confirmar si es o no un hecho social total. (O)