Siempre que vino a Guayaquil, Palmeiras ofreció recordadas presentaciones. En nuestros registros constan seis en total: tres de carácter amistoso y tres por la Copa Libertadores. Daremos el detalle.

La Sociedad Esportiva Palmeiras fue fundada el 26 de agosto de 1914 por cuatro personas de la comunidad italiana en la ciudad de Sao Paulo, quienes decidieron denominarla originalmente Palestra Italia. Lo anecdótico es que, por decreto, el Gobierno brasileño durante la Segunda Guerra Mundial obligó a cambiar su denominación. Hay que recordar que el régimen de ese entonces, liderado por Getulio Vargas, prohibió utilizar nombres que se identifiquen con los países que formaban parte de las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón), fenómeno que se replicó en otros países sudamericanos. En Guayaquil hay un ejemplo de esas secuelas que generaba la guerra. Es el caso del Banco Italiano, que servía a nuestra ciudad desde 1923 hasta que estalló la conflagración mundial. Por esta razón, en septiembre de 1941 debió cambiar su nombre a Banco de Guayaquil.

El club Palestra Italia pasó a denominarse Palmeiras en 1942 y mantuvo el verde como el color del uniforme titular, el blanco para el alterno y en partidos amistosos suele usar la camiseta roja. Para no olvidar sus raíces, se comenta que la P que aparece en el escudo del club es una identificación con su nombre original. Su estadio siguió denominándose Palestra Italia hasta que se demolió en 2010 antes de la construcción de uno nuevo en 2014.

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Su primera presentación en Guayaquil fue en enero de 1959. Sobre este partido recuerdo haber asistido al Capwell con mi padre. Aún muy pequeño, quedaron en mi memoria los malabares que hacía el famoso marcador de punta Djalma Santos, con una pelota blanca total que parecía una luna que se desplazaba de acuerdo con el antojo de su dominador. Del juego no recuerdo muchos detalles. Para rememorarlos recurrí al libro Historia del fútbol guayaquileño, del gran historiador Ricardo Vasconcellos Rosado, quien escribió lo siguiente: “Enero de 1959 será recordado siempre. El 3 de ese mes llegó Palmeiras de Sao Paulo (Brasil), con poderoso plantel, encabezado por el famoso Julio Botelho (Julinho), uno de los jugadores más extraordinarios que pasaron por la cancha del Capwell. Al día siguiente le metió cuatro goles a un Barcelona que debió improvisar toda su delantera, prestando jugadores a otros clubes: Balseca, Pinto, Raffo, Spencer y Aquiño”. Como anécdota, en aquellos tiempos los equipos brasileños ya jugaban con pelotas más livianas y sintéticas, mientras que en nuestro país todavía se usaba la de cuero revirado, pintada con esmalte blanco. Para evitar inconvenientes, los árbitros acordaban jugar un tiempo con la pelota del visitante y otro con la del local.

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Eddie Guevara (i), de Emelec, disputa el balón con Gustavo Scarpa, de Palmeiras, en el juego del miércoles en Guayaquil. Foto: Jonathan Miranda

Entre sus jugadores históricos está el gran Julinho, considerado uno de los más célebres punteros derechos de toda la historia. Se dio el lujo de que su suplente en la selección fuera nada menos que Garrincha. En 1954, en el Mundial de Suiza, fue considerado el mejor derecho del torneo. Lamentable fue la pérdida ante Hungría, en el calificado partido más brusco de la historia, “La batalla de Berna”, donde Brasil fue eliminado 4-2. Luego, Julinho se fue a jugar al Fiorentina italiano. Resultó importante en el Scudetto de 1956. Fiorentina no lo cedió para el Mundial 1958, ya que en ese entonces no era obligación hacerlo. Regresó al Palmeiras a finales de 1958, donde jugó hasta 1967. Djalma Santos, en tanto, es el símbolo del Verdao; jugó cuatro mundiales y ganó dos, 1958 y 1962. Se lo recuerda, sobre todo, porque en esa época creó al marcador con inclinación ofensiva. Virtuoso con el balón, fue el primero que pasó los 100 juegos con la camiseta de su selección.

En despedida de Spencer

En 1960, Palmeiras llegó nuevamente a Guayaquil con todas sus estrellas. Trajo a Chinesinho, un armador que había sido figura en la Copa América 1959. Este partido es muy recordado, porque se lo hizo contra el Everest, por la despedida de Alberto Spencer, que había sido transferido por la suma de 10.000 dólares al Peñarol de Uruguay. Fue otro espectáculo del Verdao que la afición guayaquileña disfrutó.

La tercera vez que vino el Palmeiras fue para jugar contra el Club Sport Patria, el 18 de enero de 1962. El equipo paulista llegó con toda la constelación de estrellas y brindó una noche de lujo futbolística. Era vicecampeón de la Libertadores. Había disputado la final ante el Peñarol. La ganó al equipo uruguayo con golazo de Spencer en Montevideo.

Palmeiras llegó con Djalma Satos, Tozzi, Julinho, Vavá… El resultado fue 4-1 a su favor: Ceola, Julinho y Vavá (dos tantos) marcaron, mientras que el gol del Patria lo hizo Colón Merizalde. Queda de recuerdo de ese partido el curioso anuncio que se publicó en los diarios de Guayaquil, que decía: “Hoy fútbol sin agua, Ortega lo afirma y san Pedro lo confirma”. Fue en el estadio Modelo.

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Palmeiras llegó por cuarta vez al Puerto Principal para jugar un partido de Libertadores el 10 de marzo de 1995, ante Emelec en el Capwell. El equipo paulista llegó con jugadores de la talla de Roberto Carlos, Paulo Isidoro y el gran Rivaldo. El resultado fue a favor de los brasileños por 3-1, con dos goles de Roberto Carlos y otro de Rivaldo. Emelec tenía un buen equipo, dirigido por Carlos Torres Garcés. Este partido le significó a Emelec enfrentarse por primera vez a un equipo de Brasil por Copa.

Hasta aquí las celebraciones de Palmeiras en Guayaquil. Habían sido triunfos contundentes los tres amistosos y el de Libertadores. Hasta que llegó el 5 de julio de 2017, cuando enfrentó a Barcelona por octavos de final de la Libertadores. Esa noche, el equipo canario venció con gol de Jonatan Álvez faltando pocos minutos para terminar el partido. El Verdao perdió su invicto en Guayaquil ante Barcelona.

A inicios de 2022 se conoció que Palmeiras debía enfrentarse con Emelec en la fase de grupos de la Copa. El Verdao venía como bicampeón de América y favorito de llave. El partido se jugó el pasado miércoles. Se supo que el equipo brasileño venía disminuido, con cinco jugadores menos de su plantilla titular. Así, se dio modos para en un solo tiempo ganar el partido ante un Emelec sin brújula, entorpecido por las confusiones tácticas y por las erradas alineaciones que el DT Ismael Rescalvo diseñó para este partido. El resultado a favor de Palmeiras por 3-1 pudo ser mayor y dejó, sobre todo, un mal sabor en el aficionado azul, que nota que el tiempo pasa y nada cambia. Palmeiras demostró por qué es candidato para coronarse otra vez.

El último Palmeiras que vimos tal vez no se parezca a esos equipos que llegaron a Guayaquil en los años 60, que nos dejaron noches inolvidables y nos permitieron observar estrellas del balompié mundial de todos los tiempos. Lo que sí está claro es que con el pasar de los años esta institución paulista sigue siendo una muestra de buen fútbol. (O)