El tenista Novak Djokovic es considerado en su natal Serbia un héroe nacional. Oficialmente ha sido reconocido con ese título, cuando en 2012 se le otorgó la Orden de la Estrella de Karadjordje de primer grado por parte del presidente serbio, Boris Tadic.

Djokovic integra todos estos perfiles ante el público: autoridad, categoría, carácter e irreverencia. Su objetivo principal es ser reconocido como leyenda. Así lo confesó antes de su doble fracaso en 2021, cuando en sus cálculos estaba ganar el Golden Slam, logro que solo ha podido conseguir una tenista en la historia, la alemana Steffi Graf, en 1988, cuando ganó el mismo año los cuatro torneos del Grand Slam y la medalla de oro olímpico, algo que el serbio no pudo conseguir.

Esa frustración lo llevó a rencontrarse con su álter ego, donde está más cerca de ser un volcán en ebullición por sus dichos y hechos. Hay que recordar que, en plena competencia olímpica de Tokio 2020, Djokovic, en una confusa y controvertida declaración de rueda de prensa, habló con el periodista de Reuters Sudipto Ganguly. Este le consultó: “¿Ha oído que la gimnasta de Estados Unidos Simone Biles, favorita para ganar la medalla dorada, decidió no participar en varias pruebas por priorizar su salud mental, porque es un patrimonio que lo debe proteger y no hacer lo que la gente desea? El serbio, en estado puro de irreverencia, contestó: “La presión es un privilegio si el objetivo es estar en la cima. Mejor es que aprendas a lidiar con ella”. Al final de la cita olímpica, la gimnasta se llevó varias medallas de oro; y el serbio, con las manos vacías.

Polémica por decisión

Sobre la pandemia de COVID, en relación con la vacunación, Djokovic ha tomado partido al declararse antivacunas. Quiso demostrar que su razonamiento tenía validez cuando en plena crisis mundial organizó un torneo de exhibición en los Balcanes, denominado el Adria Tour, al que invitó a un buen número de tenistas de élite a participar, como Dimitrov, Zverev, entre otros. Como era de esperarse, el contagio fue masivo, no solo entre los espectadores, a quienes no se les obligó a usar mascarillas ni distanciamiento social, también en los jugadores, preparadores físicos. Autoridades sanitarias tuvieron que suspender la gira. Pocos días después, el serbio y su esposa, Selena, terminaron también contagiados.

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‘Exención de Djokovic es porque el Abierto de Australia recibirá más dinero con él y no con nosotros’

Su obstinación sobre el derecho a no vacunarse fue aumentando. Se ha convertido en el portavoz fuerte sobre la libertad y el derecho a decidir. Las voces de apoyo se sumaron, pero también hubo una división en el conglomerado de tenistas. La decisión de asistir al Abierto de Australia no solo desafiaba a la comunidad tenística cuando declaró: “No sé si iré a Australia. No se puede discriminar a alguien, si quiere decidir por sí mismo, si quiere vacunarse o no. Estoy muy decepcionado con la sociedad mundial en este momento”.

Estas declaraciones conmovieron a los organizadores del Abierto, quienes comenzaron a rebuscar alguna fórmula que disimulara el cargo de conciencia y, por supuesto, el atractivo, tanto por la presencia del tenista número uno del mundo como por lo jugoso que representa su presencia. El ingenio de las autoridades del torneo australiano rompió todos los esquemas lógicos cuando decidieron otorgarle una exención de los requisitos de vacunación para participar. Esta generosa concesión a Djokovic creó de por sí un reclamo generalizado, por el privilegio exclusivo al serbio, que iba contra las normas sanitarias del propio certamen.

El arribo a Melbourne a la medianoche se había convertido en un desafío para el líder de la clasificación ATP, que, en su original estilo, fanfarroneó en Twitter. Lo que no esperaban Djokovic y su grupo de apoyo fue la postura del primer ministro de Australia, Scott Morrison, que advirtió que cualquier visitante que intente ingresar al país tiene que probar que no está vacunado por motivos médicos; si no lo puede comprobar, al tenista serbio se lo trataría igual que a los demás y se tendría que ir de regreso en el siguiente avión. La postura enérgica se cumplió. Luego de más de ocho horas incomunicado y aislado en un área especial, el Gobierno australiano decidió cancelar la visa del jugador, porque no cumplía las reglas.

‘Si no liberan a Novak Djokovic en Australia, lucharemos por su libertad en la calle’, dice el padre del tenista serbio

Como era de esperarse, el padre de Nole, Srdjan, lo declaró el líder más importante antivacunas y sentenció: “Lo de mi hijo es una lucha para el mundo libertario. No es solo una lucha de Novak, sino para todo el mundo” .

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La situación migratoria ha creado un incidente diplomático. El presidente serbio, Aleksandar Vučić, declaró: “Le dije a nuestro Novak que Serbia está con él, que sus autoridades harán lo posible para terminar con el acoso y que se luchará con todas las normas del derecho internacional. Serbia luchará por su compatriota, por la justicia y la verdad”.

Súbditos de Djokovic

El bochorno internacional de los organizadores del Abierto de Australia ha querido ser mitigado por algunos súbditos que ya consideran a Djokovic el gran defensor de la libertad. Que sus convicciones no se han permitido sucumbir ante la vacunación obligatoria y que el serbio es el número uno del mundo antivacunas porque no temió estar fuera del rebaño.

El afán por participar y además de demostrar un liderazgo antivacunas ha obligado a los abogados del serbio a que apelen ante un tribunal federal. Por último, ha permanecido en un hotel de mediana reputación, esperando la resolución.

Nadal: Djokovic debe asumir las consecuencias de no haberse vacunado

Sobre el tan promocionado incidente, todos sabemos que hay un fondo trascendental, el cual ha tomado cuerpo en los últimos tiempos. La disyuntiva ha sido creada por aquellos que no desean vacunarse, arguyendo que ellos tienen derecho a asumir sus riesgos, mientras que el resto, mayoritario, esgrime que si está comprobado que la vacuna reduce significativamente el riesgo a contagiar a terceros, entonces es una necesidad exigir la vacunación, porque es un acto solidario para con la sociedad.

Es posible que Djokovic sea ya el número uno en el ranking de los personajes antivacunas y que su comportamiento levante la voz a sus seguidores. También hay que dejar bien sentado que el hecho de vivir en sociedad implica una definida línea de conducta hacia los demás. Por eso, la libertad de las personas debe ser controlada cuando perjudique con un daño definido a los demás. En palabras más claras: “La vacunación es una obligación moral y la restricción de los derechos se justifica si el beneficio es superior, entratándose de la vida de los demás”. Sobre el tema de Djokovic, Rafael Nadal fue terminante: “El mundo ha sufrido mucho como para no cumplir las reglas y si no las acatas, debes asumir las consecuencias”. (O)