En términos generales da la impresión de que todos los equipos son perjudicados por los errores arbitrales; el sábado, Independiente fue afectado por una mala decisión. Pero hay un tema clarísimo: si ponemos las fallas en una balanza, veremos cuáles son los más perjudicados. Para el aficionado esta secuela de equivocaciones implica una política definida en la que los más damnificados son siempre los del Astillero.

Aquello entre comillas, porque es la opinión de los hinchas. A nosotros nos llama la atención el nivel del arbitraje. Puede venir de asesor el argentino Héctor Baldassi, que anunció que trabajará en la personalidad de los réferis, pero al ver defectos como los de un juez de línea (el que no validó una acción legítima de gol de Emelec, en el 2-2 con U. Católica) constatamos que no es cuestión de personalidad, sino de capacidad. Ese asistente desconoce las reglas.

Se dice “el error fue del línea, no del central”. No es así. Los tres son árbitros. El línea tuvo la intención de correr para validar el gol de Emelec. ¿Qué sucedió? ¿ Por qué cambió de decisión? Eso crea incertidumbre y un ambiente de falta de garantías. Qué presidente de club puede sentir que determinado juez da garantías si todos son mediocres en capacidades y niveles.

Estamos en una parte clave del torneo y el descrédito que generan los jueces es cada vez más elocuente. Emelec ya reclamó por los errores y apeló una medida de la Comisión Disciplinaria que no ayuda para nada al nivel de la competencia. Cada vez que se apriete la tabla, como ahora, habrá más protestas.

Se exigirá el uso del VAR, con un costo importante para cada equipo, o se pedirán árbitros extranjeros; según la LigaPro sí se puede, mientras la FEF, en una real confusión, dice que el reglamento lo prohíbe. Puede darse que una etapa o las finales se decidan por el error de un árbitro. Ya pasó con la Copa Ecuador 2019, que perdió Delfín con Liga (Q). A los cetáceos no les pitaron un claro penal y eso le dio el título al otro equipo. Según el presidente del gremio, los jueces están presionados y aturdidos, pero la verdad es que han crecido sin la personalidad y conocimientos suficientes. (O)