“Ya ha ganado dos y será el jugador con más Balones de Oro de la historia. Ganará cinco, seis o siete”. La profecía de Johan Cruyff en 2012 se hizo realidad. Lionel Messi alcanzó el lunes la estratosférica cifra de 7 Balones de Oro conquistados en su extraordinaria carrera. No se puede aventurar que nadie lo superará, nada es imposible en fútbol, aunque tal vez pasen décadas. Lo mismo acontece con las diez ligas logradas en España, sus ocho Pichichis, los 38 títulos y 756 goles o las decenas de récords de todo pelaje que acumula. Y aún así, nada de eso se compara con su juego único, inteligente, sutil. El premio refiere “al mejor jugador del mundo”. Cuando Messi juega bien -y es muy seguido…- su desenvolvimiento es tan lujoso y espectacular que deja uno o dos escalones atrás a cualquier otro crack, llámese Mbappé, Haaland, Cristiano Ronaldo, Salah, Neymar o Benzemá.

Leo aventajó por ligero margen a Robert Lewandowski: 613 puntos a 580. Tercero fue el brasileño Jorginho con 460, cuarto Benzema con 239, quinto N’Golo Kanté con 186, sexto Cristiano Ronaldo, 178. Luego se encolumnaron Mohamed Salah, 121; Kevin De Bruyne, 73; Kylian Mbappé 58 y Gianluigi Donnarumma 36.

Lionel Messi, con sus siete Balón de Oro. Foto: AFP

Con el séptimo oro cerró, de paso, el partido que viene jugando desde hace trece años con Cristiano. El marcador quedó 7 a 5 y al portugués no se le avizoran chances de sumar otro galardón, ya cumple 37. A propósito de CR7: desde que se fue del Bernabéu no volvió a obtener el premio. Se lo habían dicho: hace frío fuera del Madrid. El que se va, pierde la más poderosa red de protección y promoción que el fútbol haya conocido jamás. También conlleva un mensaje para el FC Barcelona: me echaste, pero echaste al Balón de Oro. El martes de la semana anterior, el director del diario Marca, Juan Ignacio Gallardo, fue en persona a París a llevarle el octavo trofeo Pichichi, instituido por ese medio, y Messi le concedió una entrevista, en la cual deslizó que el presidente del FC Barcelona “me dijo que no me podía quedar”. Se vio forzado a buscarse las pertenencias en el vestuario e irse. Le cerraron la puerta en la cara al mejor jugador de su historia.

El nuevo Balón es un acto inobjetable, bien dado. Estaban muy parejos Messi y Lewandowski, pero Leo desniveló al ganar la Copa América. Un torneo continental pesa y, como dijo el inquieto colega boliviano Roberto Acosta Echavarría, “es la primera vez que la Copa América decide un Balón de Oro”. Se hizo un cotejo estadístico anual entre Leo y Lewa contando goles, asistencias, situaciones de gol creadas, pases acertados, gambetas completadas, recuperaciones, partidos en que fue el jugador más valioso… De quince ítems, Messi superó al polaco en catorce. Aparte de ello, no hay que olvidar el contexto: Lewandowski ha logrado sus números excepcionalmente bien rodeado, en un equipo que es una máquina y en un club serio, magníficamente gobernado. Messi lo hizo en el Barça, en el peor año de su hecatombe institucional, económica y deportiva. Sumido, por cierto, en una espiral de derrotismo.

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Queda una sensación de injusticia hacia el goleador del Bayern Munich, en la que no tiene nada que ver Messi. Pasó que Robert tuvo un año sensacional la temporada anterior: marcó 59 goles y fue la cereza de ese Bayern campeón de todo: Bundesliga, Copa y Supercopa de Alemania, Champions y Supercopa de Europa. Ya fuera de plazo sumó el Mundial de Clubes. Un carro de goles y cinco títulos lo avalaban. Sin embargo, en curiosa decisión, los directivos de France Football decidieron que, al ser el peor año de la pandemia, que mantuvo inactivo al fútbol varios meses, no debía entregarse el trofeo. Aunque después se reanudaron los torneos. El campeonato francés se dio por finalizado unas fechas antes y, por tanto, la revista consideró que “no todos los futbolistas tenían las mismas posibilidades de competir por la estatuilla”. Y Robert se quedó con las manos vacías. Pero eso fue en 2020. En 2021 su producción fue excelente, aunque no mejor que la de Lionel.

En materia de selecciones, el líder de Polonia le anotó goles a Andorra (4), San Marino (2), Bosnia (2), Suecia (2), Albania (1), España (1), Holanda (1), Hungría (1). Messi, en cambio, hizo una gran Copa América y una gran Eliminatoria, logrando la clasificación al Mundial con Argentina. Desde dos meses antes de la entrega del Balón, los medios europeos, casi todos, hicieron encuestas: L’Equipe (Francia), Voetbal International (Holanda), World Soccer (Inglaterra), As, Marca (medios ultramadridistas). En todas arrasó Messi, en algunas con más del 70% de las preferencias. O sea, el público en general ya lo ungía ganador. No podía haber sorpresas. Y no la hubo.

Por último, se agita siempre la fantasía de que “estos premios están arreglados” o que “son producto del marketing”. Un absurdo nacido del desconocimiento. Hablamos con Danilo Díaz, periodista chileno de alto prestigio acerca de los procedimientos del voto. Él es uno de los 180 que elige el Balón de Oro cada año. “No, ¿qué marketing…? Jamás me hicieron alguna insinuación sobre a quién votar ni me cambiaron el voto. Es de una transparencia total, muy seria la gente de France Football. Voté a Messi porque en un año de transición no hubo una figura superlativa que descollara en club y en selección y a él le fue bien en el Barcelona y salió campeón de América nada menos que en Brasil. A Lewandowski lo puse cuarto, él tuvo una temporada extraordinaria, pero en el 2020″.

El elocuente y descriptivo narrador Paché Andrade, de RCN, lleva más de quince años votando por Colombia en el premio anual al mejor futbolista del mundo. Certifica lo de Danilo: “Nunca recibí una recomendación o presión para inclinarme por alguien, y con otros colegas extranjeros que también comparten esta responsabilidad hablamos siempre de la libertad que nos dan para elegir y el respeto por nuestro voto. Yo también voté a Messi, segundo Jorginho, tercero Lewandowski”.

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La única sorpresa fue Benzema. Las casas de apuestas lo daban en el podio. Karim es un jugador de élite, quedó en blanco con el Real Madrid, pero al fin pudo alzar un trofeo con Francia -la Liga de Naciones de Europa-. Hizo muchos goles, aunque sensiblemente menos que el polaco y el argentino. No obstante, su encumbramiento en los últimos meses se debe a una desaforada campaña del madridismo y sus medios afines, para quienes parece haber un mandato bíblico: el Balón de Oro siempre debe ser para un jugador del Real Madrid. (O)