Dice Wikipedia: “Atlético Huila (cuyo nombre oficial fue Club Deportivo Atlético Huila) fue un club de fútbol de Colombia con sede en la ciudad de Neiva…”. Todo “fue”, ya no es. Más abajo, con el subtítulo “Cambio de dueños, descenso y desaparición”, señala: “El 4 de mayo de 2023, se conoció que la Sociedad Farlay S. A., propiedad del empresario ecuatoriano Michel Deller, máximo accionista de los equipos CD Numancia en España e Independiente del Valle en su país natal, adquirió aproximadamente el 97 % de las acciones del equipo, con un monto superior a los 5 millones de dólares, convirtiéndose en su nuevo propietario”. Ese mismo año descendió a la “B”.

Desapareció el Huila… Nunca fue campeón, pero supo tener tradición y un apogeo importante: en 2007 y en 2009 fue subcampeón del fútbol colombiano. El 11 de diciembre de 2025, la Dimayor aprobó la desaparición del Atlético Huila y el traslado de la ficha del club a la ciudad de Yumbo (Valle del Cauca) para convertirse en el Yumbo del Valle. Es decir, se llevó la licencia a otra parte. Chau, Neiva; chau, hinchas, se quedaron sin equipo y sin fútbol en su ciudad.

El 29 de noviembre de 2025, el alcalde del municipio de Garzón, Francisco Calderón, sugirió que para la temporada 2026, otro estadio, el Orlando Losada Buendía, sea la sede del Atlético Huila. El escenario se encuentra en remodelación, tendrá una capacidad para más de 10.000 personas y estará listo en el mes de mayo. Tarde, ya el Huila no existe más.

“El traslado del equipo que encarnaba a nuestro amado Atlético Huila, aunque nos deja un tanto compungidos, nos da otra lección sobre la importancia y necesidad de fortalecer el amor por lo nuestro, algo en lo que fallamos mucho y por ello pasan estas cosas; que un extranjero llegue a nuestra tierra y salga ‘chimbo’ (de manera decepcionante, mal)”, escribió Hugo Fernando Cabrera Ochoa en su columna “Lo que pienso de la ida del Atlético Huila”, en el Diario del Huila.

Cabrera Ochoa tiene la misma sensación de tristeza y rabia que toda la población de Neiva, que se quedó sin su juguete más preciado. Porque el club de fútbol no es una empresa que vende zapatos o hamburguesas, tiene que ver con los sentimientos, con el sentido de pertenencia. Los ciudadanos que hoy tienen 40 años fueron a la cancha con su papá desde niños y el Huila forma parte de sus vidas. El argumento para decidir la desaparición del Huila fue el mal estado del escenario principal de la ciudad.

Continúa el editorialista: “Que el estadio presente un grave estado de deterioro desde la tragedia ocurrida en el primer semestre del gobierno municipal de Rodrigo Lara Sánchez, en donde fallecieron cuatro obreros, aunque es una razón importante, no es suficiente para que el ecuatoriano ‘faltón’ tome esta determinación, primero porque el estadio es un bien público y el equipo es de una firma privada con claros intereses económicos. No es justo que se ponga a disposición toda una infraestructura y logística para que una organización con fines de lucro llene sus arcas”, dice. Y agrega: “Cuando el equipo amado de los huilenses pasó a este inversionista ecuatoriano, tenían claro, tanto el vendedor como el comprador, que el primero lo cedía sin estadio incluido y en ese instante el escenario deportivo ya presentaba las falencias que hoy presenta porque nada ha cambiado desde el momento de la negociación hasta este instante, de manera que esa no es excusa... Lo cierto es que el advenedizo mercachifle agarró sus corotos y se largó con equipo y todo, dejando a toda una fanaticada triste”.

Ocho mil quinientos kilómetros hacia el este de Huila se encuentra el Club Deportivo Numancia, en Soria, España. Milita en Segunda Federación, a saber, la cuarta categoría del esquema de competiciones futbolísticas en la patria de Cervantes. Hay en ella 90 equipos divididos en cinco zonas de 18 cada una. Marcha sexto en el grupo A, lejos del sueño del ascenso. Segunda Federación es una división no profesional, aunque el club sí lo es. El Numancia posee un estadio pequeño (8.261 espectadores) pero suntuoso, moderno, y también un centro de entrenamiento de alto nivel, todo obra del presidente más querido de su historia, don Paco Rubio Garcés, un fuerte empresario de la construcción vecino de Soria que llevó al club a su máxima gloria, frecuentar el Bernabéu, el Camp Nou, codearse con los gigantes. Los jugadores que llegan año a año quedan perplejos de ver semejantes instalaciones. “Don Paco era presidente por amor, un sujeto extraordinario”, dicen los hinchas en Soria, a 234 kilómetros de Madrid. Pero dos infartos seguidos y el ruego de su familia le obligaron a dejar el club en 2018.

Como el Huila, nunca fue un grande del fútbol, sin embargo, tiene un arraigo y supo escribir una historia feliz en Primera División y en la Copa del Rey. En los años 2000 le hizo frente como toro bravío al Barcelona y al Real Madrid, lo que le granjeó la simpatía de todo el fútbol español. En marzo de 2021, el Numancia fue adquirido también por un grupo empresario encabezado por Michel Deller, como el Huila. Estaba en Segunda B, tercera categoría. A mediados de 2021 sufrió un primer descenso, al año siguiente subió, aunque volvió a bajar en 2023. Lleva ya dos temporadas en el cuarto peldaño del escalafón. No es fácil salir de ese hoyo, aunque tampoco imposible, diez ascienden a Primera Federación.

Claro que para escalar tres divisiones y llegar a lo alto habría que invertir dinero, estar encima, dedicarle tiempo y afanes, pero, sobre todo, estar comprometido sentimentalmente con el club, la ciudad, la región. “Aquí, Santiago Morales, cuando estaba de presidente venía solo dos o tres veces al año”, dicen los periodistas que siguen el día a día del cuadro Rojillo. ¿Y para qué querrían los nuevos dueños hacer semejante esfuerzo…? Es la pregunta que se hacen los estoicos que van a los partidos de local y visitante. Tampoco es que se utilice al club como vidriera: en los últimos años no ha vendido jugadores. Casi no han llegado futbolistas ecuatorianos. No se entiende bien el propósito de haber adquirido el club, que transita un ostracismo absoluto.

“Desde que llegaron los inversores, el equipo bajó”, comentan los aficionados en redes sociales. “Falta ambición deportiva”, opinan otros. Casi todos los profesionales son contratados a préstamo por un año y al siguiente se van. El Numancia no tiene relación alguna con la Federación Española, no cuenta con cientos de periodistas que le hagan prensa a favor, Luis de la Fuente no pondrá nunca jugadores del Numancia en la selección española y difícilmente algún talento juvenil con posibilidades acepte ir a jugar allí. Tampoco sirve para triangular jugadores. Hoy el futbolista ecuatoriano ha ganado prestigio y no necesita pasar primero por un club de cuarta categoría de España para luego ir a un grande de Inglaterra, Alemania o la misma España. En Soria, como en Neiva, solo hay descontento entre los hinchas, que no ven un rumbo claro en la dirección del equipo. “La afición rojilla pita al Numancia, incapaz de ganar al colista Sámano”, titulaba hace poco el periódico local El Mirón de Soria. Algo frecuente.

Huila y Numancia son los hermanitos menores de Independiente del Valle. Se esperaba que con la llegada de los nuevos propietarios volverían los días felices. Fue al revés. Fuera de Ecuador no hay paraíso. ¿Por qué…? (O)

Electrocables Barraza
Electrocables Barraza
Electrocables Barraza