“Hay dos países donde en la prensa escrita no existe la Copa América 2024: Estados Unidos y, más marcadamente, Brasil (¿el país del fútbol…?)”. La sentencia corresponde a Ricardo Vasconcellos, editor de Deportes de EL UNIVERSO. Efectivamente, si uno se guía por esos medios, casi no se entera de que se está disputando una Copa. Brasil siempre vivió un poco de espaldas al resto del continente, es como otro mundo. Y en Estados Unidos apenas si aparece alguna noticia en los periódicos en castellano. En el Diario Las Américas, de Miami, de habla hispana, la sección deportiva está encabezada por una amplia nota sobre la Copa Stanley, de hockey sobre hielo, el anuncio de un duelo en los Oilers de Edmonton y los Panthers de Florida. A un costado, mucho más pequeña, la información del estreno estadounidense en la copa de fútbol: “EEUU debuta con mano dura sobre Bolivia en Copa América”, titula, con una fotito de Pulisic.

Folha de São Paulo, el diario más importante de Brasil le da, entre muchas otras noticias, un mínimo recuadrito al legendario torneo sudamericano: “Brasil se estrena en la Copa América en busca de una nueva identidad”. Y adentro da la misma noticia junto a otras de básquet, vóley y una de Flamengo donde, dice, le desapropian el terreno donde iba a construir su estadio. Lo mismo acontece en Globoesporte, de la Rede Globo, en la revista Placar y otros. ¿Será que esta Selección Brasileña no despierta emociones…? Nosotros cubrimos la Copa América 2019 en Brasil y tampoco el despliegue era importante, aún jugándose allí. En el resto de los medios sudamericanos las coberturas son amplias, con suplementos, ediciones especiales, guías para seguir la Copa y muchas páginas. La Razón, de La Paz, dio en su cuadernillo de deportes 16 páginas, 14 de ellas dedicadas a la Copa, y este lunes, 12. También regaló fixtures de bolsillo. Olé, de Buenos Aires le destina 20 páginas diarias. EL UNIVERSO otorga entre 5 y 6 páginas cada día a la Copa, sin contar que en su portal de internet y en redes sociales publica innumerables novedades del torneo.

Coincidentemente, en ambos países no se ha parado el campeonato local. La Major League Soccer sigue normalmente, hasta con dos fechas por semana. Y el Brasileirão marcha a todo vapor, jugándose también miércoles y domingo. Aparte, la Selección Brasileña actual, aunque pueda lograr el título, no conmueve a las multitudes. A propósito: Vinicius es hoy el principal candidato a ganar el Balón de Oro (Bellingham se desinfló un poco en la Eurocopa), pero ¿atrae público…? ¿Alguien irá al partido de Brasil para ver a Vini…? Pareciera haber un Vinicius popular y admirado en Madrid y otro en la selección, donde aún debe componer su historia. Aunque esta puede ser su eclosión con la Verdeamarilla. Cumplirá 24 años en pleno torneo, está en su cénit. Veremos.

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Estados Unidos jugó su primer partido ganando 2-0 a Bolivia. Weston McKennie, el volante norteamericano de la Juventus y excepcional cabeceador, fue titular. Le había pegado un palo a la competición: “Es frustrante estar en un estadio con capacidad para 70.000 personas y que apenas entren 25.000. No hay atmósfera. Los terrenos son irregulares, se rompen a cada paso. En la Eurocopa todo el mundo juega en campos grandes y con césped espléndido. El juego se ve afectado positivamente”, reclamó. Sin embargo, ante Bolivia se registraron 47.873 asistentes, o sea el 59,84% de ocupación del AT&T Stadium de Arlington, en Dallas.

El problema con los rectángulos de juego es que son escenarios de fútbol americano y poseen campos sintéticos. Y, para la Copa, algunos simplemente han pegado planchas de césped encima del original, que no siempre agarra bien. Esto hace que los panes se deslicen o bien se levanten. De allí la queja de varios técnicos y futbolistas.

Bolivia sufrió un dominio aluvional en los primeros veinte minutos del juego con los locales, algo realmente pocas veces visto. A los 30 segundos ya su notable arquero Viscarra había salvado dos jugadas netas de gol. Y antes de los tres minutos perdía 1 a 0. Bolivia estuvo en algún momento en el pelotón de abajo de Sudamérica junto a Ecuador y Venezuela, pero la Vinotinto creció notablemente y Ecuador ni hablar, ha alumbrado excelentes futbolistas y para algunos es el tercero de Sudamérica, en cambio la Verde quedó atornillada al último puesto. “Todos avanzaron y Bolivia no sólo se estancó, retrocedió”, se lamenta Carlos Mesa Gisbert, expresidente de la República, destacado periodista e historiador futbolístico. El partido terminó apenas 2-0 porque Estados Unidos pareció levantar el pie del acelerador. Bolivia no contrata técnicos consagrados para su selección (el actual es Antonio Carlos Zago, brasileño) y tampoco trabaja en la formación de juveniles. Y cuando no hay abajo, no hay arriba. Por ahí pasan sus males y sigue engrosando decepción tras decepción en los torneos internacionales. Si sumamos Eurocopa y Copa América son 40 participantes, Bolivia está último entre los 40 en el Ránking Mundial en el puesto 84. Una pena porque se trata de un país muy futbolero, como los demás de América del Sur.

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“Que los jugadores pongan actitud, corazón”, eran los comentarios de los hinchas bolivianos en las redes. Nada que ver, los futbolistas dejan todo, simplemente son lo que son. No les da. En Bolivia hay una carencia de formación, no se trabaja en captar y producir jugadores. Y cuando no hay materia prima, la posibilidad de éxito es cero.

La costa este de Estados Unidos está sufriendo una ola de calor insoportable. “Hace semanas estamos con 38 /40 grados y con una humedad terrible. No puedes estar un minuto sin aire acondicionado”, dice Johani Ponce, periodista venezolana que vive en Miami. Allí, en el Hard Rock Stadium donde se jugará la final, ante 33.425 espectadores, Uruguay le ganó a Panamá 3 a 1. Partido raro. Pudo ser 6-1 o, en un momento, 1-1. Es el Uruguay de Bielsa, fuerte candidato por su entrega y por su voluntad de ir hacia adelante. Ataca, finaliza, recupera y enseguida vuelve a atacar. Una y otra vez. Falló muchos goles. Darwin Núñez, delantero inaguantable por ambición y potencia, erró varios, pero hizo uno preciso de volea. El equipo uruguayo que saltó al campo tiene el promedio perfecto de edad: 26 años y 3 meses. O sea, juventud y experiencia.

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Ronald Araujo, el magnífico zaguero del FC Barcelona, sufrió un golpe de calor y debió ser reemplazado. “Casi me desmayo”. En esta Copa no hay estadios refrigerados como en Catar. A aguantar… (O)