Que Guayas recupere su sitial, en el torneo nacional del 2024, es una tarea compleja. El balompié de nuestra ciudad anunciaba desde hace algún tiempo –tal vez más de un año– que se involucró en un estado de decadencia no solo en lo deportivo, sino también en lo institucional. El tema electoral en el Astillero es un ejemplo.

Recordemos los recurrentes incidentes judiciales que postergaron por casi un año los comicios en Emelec. En cuanto a Barcelona, hoy está envuelto en una disputa legal por el reconocimiento de su directorio. El conflicto canario se exacerbó por la falta de atención en el momento oportuno del Ministerio del Deporte y por influencias externas que he venido advirtiendo oportunamente.

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La deliberada moratoria del Ministerio del Deporte llevó a la Federación Ecuatoriana de Fútbol a designar un representante legal provisional; es decir, un interventor forzoso que responde al nombre de Manuel Muñoz Olvera, quien ocupará este cargo por 90 días y entre sus funciones están las de inscribir futbolistas y convocar a elecciones en el Ídolo.

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En buena hora para el Barcelona que la dirigencia presidida por Antonio Alvarez generó resistencia legal para que el objetivo ulterior del ministro Andrés Guschmer no se concretara a inicios del año, cuando regresó de sus vacaciones: nombrar un interventor. Me pregunto: ¿qué sería a estas alturas de Barcelona respecto a los asuntos graves y urgentes que encaró Alvarez al asumir?

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Por ejemplo, pagar remuneraciones atrasadas a jugadores, poner al día el área administrativa, renovar contratos a futbolistas, fichar para fortalecer al equipo del 2024, negociar con auspiciantes para que haya inversión publicitaria. ¿Habría podido manejar el interventor Manuel Muñoz todas esas urgencias? La respuesta es obvia: un rotundo imposible. Barcelona estaría hoy sumido en una incertidumbre total.

Los recursos constitucionales que abundan hoy en el fútbol ecuatoriano, y en general en otras actividades, deben eliminarse. El abuso de ellos ha descontextualizado el régimen estatutario de los clubes profesionales. Ha decidido bien Daniel Noboa, presidente de la República, al incluir esta pregunta en la próxima consulta popular: “¿Está usted de acuerdo con el establecimiento de judicaturas especializadas en materia constitucional, tanto en primera y segunda instancia, para el conocimiento de garantías jurisdiccionales que les corresponda?”. Es indispensable votar que sí, pero por ahora se debió cumplir con el Estado de derecho que tiene vigencia y que el Ministerio del Deporte desacató.

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En lo futbolístico, las dos dirigencias del Astillero demuestran haberse dado cuenta de los opacos rendimientos que tuvieron en la temporada pasada. Lo de Emelec fue lamentable, porque varias veces estuvo al borde de la zona roja del descenso a la serie B. Para este 2024, los eléctricos han realizado más de doce fichajes, lo que confirma que muchos jugadores azules fracasaron el año anterior. Aunque la cantidad no garantiza el rendimiento. El ratificado DT Hernán Torres no podrá invocar que él no diseñó el equipo.

La directiva le dio carta blanca para que, dentro de las posibilidades económicas de Emelec, arme una plantilla competitiva para la Liga Pro 2024, el único campeonato que debe disputar, ya que no clasificó a ningún torneo internacional. Aquello, desde lo futbolístico, debería ser considerado una ventaja.

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En la defensa, la continuidad de Pedro Ortiz, Aníbal Leguizamón y Luis Fernando León le da a Emelec un triángulo de seguridad. En el sector derecho de la zaga, remplazar a Romario Caicedo será difícil. El venezolano Alexander González hasta ahora no ha mostrado nada para ser considerado titular; y por el costado izquierdo no existen jugadores que ofrezcan seguridad.

En el medio campo, lo notable fue la inclusión de Cristhian Noboa, de quien se espera que por su calidad y experiencia sea el puntal en esa zona. A los otros volantes, los argentinos Cristian Erbes y Marcelo Meli, con pasados aceptables, les falta mucho para convertirse en referentes. Andrés Ricaurte, número 10 colombiano, tiene buen pie, pero es lento al desplazarse y eso podría ser un obstáculo.

En ataque, Emelec apuesta por la movilidad y potencia de los argentinos Facundo Castelli y Juan Ruiz Gómez (de buen paso por el Delfín). Entre las incorporaciones nacionales, Maicon Solís es versátil. Washington Corozo, repatriado desde Perú, es una alternativa de gol junto al veterano Jaime Ayoví. Rodrigo Rivero, extremo uruguayo, es el que menos ha lucido en la pretemporada.

Con esa plantilla Emelec luchará por el título. Tiene un medio campo totalmente nuevo, pero cargado de años para un torneo reconocido por las exigencias físicas. Por ahora suenan fuerte las declaraciones de Noboa, quien aclaró que vino a ser campeón con Emelec y “no para estar jodiendo”.

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En Barcelona también los dirigentes se dieron cuenta de que terminar segundos en la tabla acumulada y clasificar a la fase de grupos en la Copa Libertadores no es suficiente para su afición. Por eso, se hicieron más de doce contrataciones. Se intentará optimizar un rendimiento, uno de los aspectos más criticados al DT charrúa Diego López.

Entre el capital futbolístico barcelonista hay pilares como Javier Burrai, Leonai Souza, Damián Díaz, Lucas Sosa, Jesús Trindade y Fernando Gaibor. Para complementar la nómina, la dirigencia trajo para el sector defensivo a Franklin Guerra (se lesionó y estará ausente por varios meses), Aníbal Chalá y Matías Suárez (uruguayo), marcador derecho; Álex Rangel, William Vargas, además de mantener a Mario Pineida, Carlos Rodríguez y Pedro Perlaza.

La última adquisición, para fortalecer una defensa que acostumbra a dar licencias al rival, es la del defensa central chileno Nicolás Ramírez.

En la media, Dixon Arroyo, importado desde la MLS, será un gran aporte en el función de recuperación. Sin embargo, hay un problema: Diego López siempre juega con dos volantes centrales y no tiene clara la dupla que conformar. Ha probado varios modelos, pero ninguno alcanza el nivel que requiere Barcelona. Pienso que la pareja ideal debería ser Dixon Arroyo y Leonai Souza.

Adelante no se puede confiar en Adonis Preciado y Janner Corozo, una fórmula desgastada por la poca efectividad. En el departamento de generación de fútbol es limitado y reposa en lo que todavía puede aportar Damián Díaz y con cuentagotas Gabriel Cortez.

En el casillero del goleo se confiará en Francisco Fydriszewski y Allen Obando, y Djorkaeff Reasco. Se anuncia que arribará el muy promocionado Braian Oyola, argentino que destacó en el 2023. Tiene dinámica, ductilidad y mucha influencia en la mitad de la cancha, y podría convertirse en el eslabón que requiere urgentemente Barcelona.

En el torneo que ya comenzó, Barcelona y Emelec tendrán como sus más fuertes rivales a Liga de Quito e Independiente del Valle, protagonistas de éxitos internacionales recientes. Ese es el panorama y las radiografías de toreros y millonarios, dos equipos que tienen la obligación de reivindicar al fútbol guayaquileño y una afición esperanzada. Que así sea. (O)