El recordado Aquiles Álvarez Lértora era presidente de Barcelona en 1971 cuando un equipo de estrellas, un Dream Team irrepetible, protagonizó la hazaña de La Plata, el estremecedor e inolvidable triunfo canario sobre Estudiantes, en Argentina, en las semifinales de la Copa Libertadores. Casi medio siglo después, un miembro de una dinastía plenamente identificada con la divisa amarilla estuvo involucrado en otra victoria copera de los toreros en La Plata sobre los pincharratas, por la fase de grupo. Aquella vez el directivo fue Aquiles Álvarez Henriques, nieto del patriarca barcelonista, como presidente de la Comisión de Fútbol.

Predestinado a ser hincha, socio y directivo, el ahora vicepresidente deportivo del club, el que responde en cuestión de segundos que son ocho los ídolos que lo emocionaron desde las gradas del Monumental (Carlos Muñoz, Gilson, Carlos Luis Morales, el hoy presidente Carlos Alfaro Moreno, Edwin Tenorio, Héctor Carabalí, Jimmy Montanero y Nicolás Asencio), confiesa: “No hay una explicación exacta para definir por qué amo a Barcelona, cómo nació el amor al club. Solo sé que lo amo desde que tengo uso de razón”.

Aquiles Álvarez cree que son varios los factores decisivos los que lo hicieron para siempre amarillo. “Mi amor por Barcelona nace desde que tengo uso de razón. Siempre iba al estadio con mi papá, abuelo, tíos, primos y hermanos. Para la familia, Barcelona significa mucho”.

Y profundiza en sus recuerdos. “Uno de los partidos que más me marcó, a pesar de no haber ganado (derrota 1-0), fue contra Colo Colo en Santiago de Chile, por Copa Libertadores. Fue el 30 de abril de 1992, por octavos de final. Mi abuelo nos llevó a mi hermano Xavier Mario y a mí y juntos lo vivimos intensamente. Recuerdo la alineación, un achique de Víctor Espartaco Mendoza que le costó, salió lesionado, el gol de Claudio Borghi, etcétera”.

El directivo relata: “Lo más lindo es que mi abuelo Aquiles nos decía después del partido: ‘Tranquilos, hijos. En Guayaquil les ganamos’. Y así fue. El partido de vuelta fue una semana después en el Monumental. Mi abuelo y mi padre nos sacaron temprano del colegio para ir al estadio. Lo recuerdo con emoción. Ganamos 2-0 con goles de Rubén Darío Insúa y Carlitos Muñoz y clasificamos ante Colo Colo. Fue espectacular. Fue una llave durísima”.

Juan Manuel Bazurko (i) y Aquiles Álvarez Lértora, en un emotivo reencuentro en 1996. Foto: ARCHIVO

Y relata otra vivencia que vincula a su abuelo con su función como dirigente. “Así como esas tengo algunas anécdotas. Lo que más me sorprendió en esa llave fue la seguridad de mi abuelo en vencer al Colo Colo. Esa misma seguridad es la que sentí antes del partido contra Estudiantes por la Libertadores 2017, en La Plata; ganamos 2-0 con goles de Jefferson Mena y Ariel Nahuelpán.

Y “como toda actividad humana, la pasión es a la vez explicable y comprensible”, según el filósofo hispano-uruguayo Carlos Gurméndez en su libro El tratado de las pasiones, Aquiles Álvarez empieza a tener explicaciones de su barcelonismo. “Creo que todos estos momentos espectaculares son los que a uno lo marcan. Nos demuestran que Barcelona tiene una casta enorme, que su camiseta es gloriosa por muchas de sus gestas históricas y por sacar adelante partidos bravos”.

Y reafirma: “Me identifico con Barcelona desde niño y ahora Dios me ha dado la bendición de poder servirlo como dirigente. Primero en el 2015 y ahora tras la elección del 2019. Servir al club que amo es lo más lindo del mundo”. (D)