“Luis Alfonso Chango ya hizo más por Barcelona Sporting Club que Gonzalo Mastriani y Carlos Garcés en toda la temporada 2022″, dice, en tono jocoso, un mensaje en redes sociales. La divertida ocurrencia, no obstante, tiene algunos aspectos de irrefutable seriedad. La inesperada victoria 1-0 del visitante Mushuc Runa sobre Independiente del Valle fue un salvavidas que le permite llegar a los canarios a la última fecha de la LigaPro como dueños absolutos de su destino, pese a haber perdido en un mal partido con Aucas 2-1 en Quito, el domingo pasado.

Gracias al triunfo del Mushuc Runa -club que preside Chango-, Barcelona conservó el liderato en la tabla de posiciones, con 27 unidades. El equipo de Jorge Célico, de lamentable accionar en Chillogallo, depende de sí mismo para ganar la primera etapa y clasificar a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2023. Los tres escoltas de los amarillos (Universidad Católica, Independiente y Liga de Quito) tienen 26 puntos cada uno y para aspirar a quedarse con la fase inicial del certamen deben imponerse en sus respectivos encuentros, pero además tienen que esperar un traspié torero en su estadio frente al recién ascendido Cumbayá FC.

El otro punto de la broma que se reproduce en el comienzo de esta nota tiene nexos con la realidad porque Barcelona SC cuenta en esta campaña con una ofensiva inofensiva. El grupo de atacantes que integran el plantel torero debe ser, sin duda, uno de los más pobres en cuanto a nivel individual y capacidad anotadora en toda la historia del conjunto, que desde 1957 -año en que arrancó la disputa del campeonato nacional- se ha distinguido por contar con notables y peligrosos delanteros nacionales y extranjeros. Hoy aquello no existe en el equipo guayaquileño.

Tan escuálido es el poder convertidor de los hombres encargados de hacer goles en Barcelona SC que Guayaquil City, que ocupa el puesto número doce en la tabla de posiciones, registra más goles en el arco contrario en catorce fechas de la LigaPro: 21 tantos contra 20 de los canarios.

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‘Rey del gol fallado’

El uruguayo Gonzalo Mastriani, a quien mal no le vendría el apodo que aún no le ponen de Rey del gol fallado, no aguanta comparaciones con delanteros que brillaron en el pasado reciente de Barcelona SC como Ariel Graziani, Narciso Mina, Jonatan Alvez (en la primera de dos estancias en el club), o Ismael Blanco; pero tampoco con los de épocas más lejanas, como Manuel Matador Uquillas, o el brasileño Paulo César.

Contra Aucas Mastriani erró, porque en ese rubro destaca más que en el de la efectividad, un tanto imposible. Tras recibir un pase de Michael Carcelén, quien con la habilitación lo dejó solo frente al arco quiteño, disparó un balón que aterrizó en la zona de generales del escenario capitalino. Lamentables equivocaciones de ese tipo tiene una colección el uruguayo con Barcelona.

Mastriani suma en 737 minutos en cancha en el 2022, según el sitio web de la LigaPro, en su sección de estadísticas, con 5 goles en catorce jornadas (llegó a la doce con apenas dos tantos, pero sus cifras aumentaron con los tres que le hizo al City en esa fecha). El charrúa es, en teoría, un centrodelantero de área, pero tiene el mismo número de anotaciones que su compatriota Sebastián Rodríguez, de Emelec, que es volante de corte.

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Carlos Garcés, que en la LigaPro tiene este año 554 minutos de acción, solo tiene un gol en su cuenta. El manabita cumple una campaña peor que la que ofreció en el 2021 y, aparentemente, no hay manera de que se reencuentre ni con el buen juego ni con la puntería, que fueron dos virtudes que antaño lo afianzaron como uno de los arietes más cotizados del país.

El resto de atacantes de Barcelona SC son solo nombres que hasta hoy solo han servido para engrosar la lista de futbolistas que juegan en esa posición en el 2022 como canarios.

Números pobres

Con base en los datos estadísticos de la LigaPro así les ha ido a los otros atacantes amarillos en lo que va del torneo 2022: Jonathan Perlaza, 1 gol en 873 minutos; Adonis Preciado, un solo tanto en 635 minutos jugados; Erick Culebra Castillo y Cristian Penilla, con 370 y 339 minutos, respectivamente, todavía no anotan en el campeonato nacional.

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Estos tres últimos son mal llamados refuerzos. No cumplen con ninguna de las acepciones que de esa palabra se encuentran en el Diccionario de la Real Academia. Por ejemplo, ni Castillo, Perlaza y Penilla son hasta hoy una “pieza o reparo que se pone para hacer más sólido o resistente algo”. Tampoco han representado en Barcelona SC “ayuda, socorro o complemento”. Y definitivamente no son estos atacantes una “persona o conjunto de personas que se unen a otras para aportar su fuerza o eficacia”.

¿Por qué los ficharon?

Cuando se revisan los antecedentes inmediatos de estos futbolistas surge una pregunta: ¿En qué se basó la dirigencia para ficharlos? Este es el tercer paso de Penilla por Barcelona SC, que insiste en confiar en un jugador que en ninguna de sus permanencias previas representó una solución.

Perlaza tuvo un paso para el olvido en el Querétaro FC. En dos torneos en México apenas fue alineado siete veces en el Clausura 2020 y cuatro en el Apertura 2021. Además, en el tiempo que militó en ese club el ecuatoriano no marcó goles.

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Culebra Castillo, en cuatro temporadas en México, divididas con presencias en Santos Laguna, Tijuana y FC Juárez apenas marcó 11 goles. Con esos tristes números en su hoja de vida deportiva fue repatriado por la directiva de Barcelona SC.

La falta de poder anotador no le permitió a los canarios rebasar la ronda preliminar de la Copa Libertadores 2022, tampoco mantener la ventaja amplia que tenían en la tabla de la LigaPro, y padecer complicaciones en la Sudamericana, certamen en el que buscará meterse a la siguiente ronda. (D)