Mario Canessa: ¿Barcelona y Emelec podrán mantener la hegemonía del fútbol de Guayas?

6 de Octubre, 2018 - 00h00
6 Oct 2018
Guillermo-Almada-Mariano-Soso-2018
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Los técnicos de Barcelona Guillermo Almada (izquierda) y de Emelec, Mariano Soso (Archivo).
6 de Octubre, 2018
6 Oct 2018

Esa fue exactamente la pregunta que me formuló el periodista Ricardo Vasconcellos Figueroa, en Radio City, el miércoles anterior, y que me permitió desarrollar varias ideas sobre el estado del fútbol que viven los dos equipos más representativos de nuestra ciudad y las posibilidades que tienen de recuperar la etiqueta de opcionados a levantar el trofeo de campeón del balompié ecuatoriano en la campaña 2018.

Pero existen algunos detalles que debemos repasar, como son las estadísticas y la historia de nuestro campeonato nacional:

1) Se han jugado 60 certámenes ecuatorianos iniciados en 1957, con la participación de apenas cuatro equipos: Barcelona, Emelec, Deportivo Quito y Aucas, proclamándose Emelec como el primer monarca nacional. Entre los años 1958 y 1959, por divergencias entre las Asociaciones de Fútbol del Guayas y la Asociación de Fútbol no Amateur de Pichincha (AFNA), no se disputaron las ediciones de esos años, aunque sí jugaron los torneos provinciales, organizados por cada Asociación.

2) Desde 1960 se ha jugado ininterrumpidamente el torneo ecuatoriano (solo en 1964 los clubes de Guayas decidieron no participar). Aunque hay que anotar que en 2005 se jugaron dos certámenes en el mismo año, denominados Apertura y Clausura, con dos campeones en la misma temporada. Es un sistema que nunca más se repitió en vista del poco interés que tuvo la afición de involucrarse en este experimento de poca atracción. Esto porque en menos de cuatro meses de competencia y con pocos partidos jugados se declaraba un campeón.

3) Los equipos que acaparan más títulos son Barcelona, 15; Emelec, 14; El Nacional, 13; Liga Deportiva Universitaria de Quito, 10; luego más lejano el Deportivo Quito, con 5. Existen tres equipos que consiguieron un título cada uno: el Everest de Guayaquil (1962), Olmedo de Riobamba (2000) y Deportivo Cuenca (2004)

4) Algo que hay que tomar en cuenta es que existieron en el transcurso de todos estos años dos periodos prolongados de superioridad de los equipos de Pichincha y también de Guayas. Es así que entre 2005 y 2011, o sea durante ocho años consecutivos, los títulos quedaron en manos de equipos de Quito, repartidos entre Deportivo Quito (3), Liga Deportiva Universitaria de Quito (3) y El Nacional (2). Pero a partir de 2012 a 2017 sucedió todo lo contrario, los equipos guayaquileños crearon una hegemonía, ganando seis campeonatos consecutivos: Emelec con cuatro títulos (tres seguidos) y Barcelona con dos.

Con estos antecedentes es válida la pregunta ¿puede este año el fútbol guayaquileño perder ese protagonismo y la superioridad manifiesta de las últimas seis temporadas?

Mi criterio, con base en lo observado hasta el momento, tomando en cuenta que el campeonato del 2018 está en la recta final, y de acuerdo con el momento futbolístico que muestran los equipos de Emelec y de Barcelona, me atrevo a pensar que Guayas sí puede correr el riesgo de perder esa hegemonía y voy a fundamentarlo ahora.

Lo de Barcelona tiene aristas diferentes a las de su rival de barrio, en tanto en cuanto situaciones exógenas han alterado el estado necesario que se requiere para tener estabilidad institucional. Entre ellas desconocer realmente el pasivo que tiene BSC; lo que sí es cierto que está en números rojos, luego de que el vicepresidente financiero, Juan Alfredo Cuentas, hiciera público que ellos han pagado deudas por $ 22,5 millones en los tres años de gestión.

Pero los pasivos iniciales no se han modificado sustancialmente y la pregunta que todos nos hacemos es: ¿cuánto más queda por pagar? Por ejemplo, en estos últimos días, nos hemos enterado de importantes valores que el club adeuda al Municipio de Guayaquil. ¿Cuántas más deudas existirán al margen de las que nos vamos enterando todas las semanas en la FEF?

Otro caso que impactó a la comunidad fue la del acto de que un jugador que hoy es titular demandó a su propio club, solicitando se lo suspenda. Aquello representó una situación incómoda que pudo ser superada por una cláusula invocada en la defensa jurídica del club, pero eso no quiere decir que está resuelto el problema.

Desde el punto de vista netamente futbolístico, el equipo llegó a ocho fechas consecutivas sin ganar un partido; que los refuerzos incorporados para la segunda etapa no han representado un aporte importante dentro de la cancha. A este tema hay que agregar la contratación fallida de Frickson Erazo. Como también desde lo futbolístico es inexplicable cómo un equipo que juega muy bien un tiempo, no pueda mantener la regularidad y baje notoriamente su rendimiento. Añádase otra razón que ha afectado y es sin lugar a dudas la poca capacidad goleadora que han mostrado sus centrodelanteros Juan Dinenno y Ariel Nahuelpán. Sin goles es muy difícil ganar los partidos.

La hinchada amarilla todavía confía en que el DT Guillermo Almada, desde su experiencia y conocimientos, pueda revertir al menos los temas futbolísticos en los que él es responsable y se pueda seguir pensando en que BSC es todavía candidato a ganar el título en este 2018.

Lo de Emelec es diverso. Creo que el primer y más importante factor es el que su DT Mariano Soso no implanta un concepto futbolístico adecuado. Me da la impresión de que sigue experimentando. Por lo que no se nota por sus ideas matrices, en estos meses ha modificado la línea defensiva: en vez de cinco cambió a línea de cuatro. El medio campo deja a veces certezas cuando juega de local, pero de visitante es todo lo contrario. Soso sigue insistiendo en jugar con dos centrodelanteros, cuando se ha podido comprobar que es un error notorio por las características de cada uno. También es crítico para un equipo que aspira a ser campeón no sumar puntos de visitante.

Soso tiene una gran responsabilidad y desde mi punto de vista Emelec debe regresar a sus raíces; es decir, que crezca con un fútbol más elaborado, con escalas intermedias para configurar la figura ofensiva y no ser tan vertical, aspecto que trae consigo un problema adicional, que es la desconfiguración de la primera línea defensiva.

La dirigencia azul, fiel a su estilo, confía plenamente en los recursos de Soso. Piensa Nassib Neme que su DT acertará y conseguirá los puntos que le permitan ser finalista para enfrentar a Liga en diciembre.

Las misiones tanto de Soso como de Almada son complicadas, las fechas son contadas y hay además equipos sorpresa que acechan, como Macará y Aucas, que han acumulado puntos aprovechando las deficiencias de Emelec y BSC. Es verdad que nada está escrito, pero además no tienen que descuidarse, porque Liga volvió a ser candidato firme en esta segunda etapa.

Emelec y Barcelona saben que el número de puntos por jugarse avala la esperanza. Se aferran al valor que tiene la historia, al peso de la camiseta y a otros factores, como tener plantillas con jugadores expertos y más extensa que las de sus rivales. Pero todo aquello debe ser equilibrado con los puntos que a la larga son los que mandan y que por ahora no sobran.

Los dos clubes practican aquel dicho que dice que los poderosos lo quieren todo y que para conseguirlo, indisimuladamente, van con todo. Además, sus dirigentes conocen perfectamente que cuando se fracasa hay que dar más explicaciones que cuando se triunfa y saben el costo que tiene cualquiera de las dos posiciones. (O)

Mario Canessa: ¿Barcelona y Emelec podrán mantener la hegemonía del fútbol de Guayas?
Columnistas
2018-10-06T10:12:55-05:00
Los dirigentes del Astillero conocen perfectamente que cuando se fracasa hay que dar más explicaciones que cuando se triunfa y saben el costo que tiene cualquiera de las dos posiciones.
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