BOGOTÁ
EFE.- Unos 22,1 millones de niños y adolescentes latinoamericanos y caribeños no pisan la escuela o están en grave riesgo de no poder culminar los estudios, según alerta Unicef en su informe Completar la Escuela, un Derecho para crecer, un deber para compartir, difundido hoy 31 de agosto.

El documento señala que actualmente 6,5 millones de los 117 millones de niños y adolescentes que viven en América Latina y el Caribe no están escolarizados.

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A ellos hay que sumar los 15,6 millones que asisten a clases enfrentando condiciones adversas y corren el riesgo de abandonar la escuela antes de concluir su educación, señala este estudio, que abarca a 31 países de la región.

Según el informe, el ingreso tardío al sistema educativo y el rezago, es decir el estar en un grado inferior al correspondiente por edad, son los principales determinantes de la exclusión escolar.

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Sin embargo, el género, vivir en zonas rurales, trabajar, ser indígena o afrodescendiente y sufrir una discapacidad son factores que pueden agudizarla, describe.

De los niños en edad de recibir educación inicial o preescolar en la región, 1,7 millones no acude a una escuela y hay 9 millones de estudiantes con un desfase dos años o más en la relación grado/edad.

Además, en la mitad de los países de la región, la asistencia a la escuela de la población en edad de estar en la secundaria en las zonas rurales es menor al 50%.

Tras señalar que en el 2008, en la región, el 10 % de los niños con edades entre 5 y 17 años realizaban algún tipo de trabajo, el informe indica que en las pruebas de evaluación de la calidad educativa realizadas regionalmente, los alumnos que trabajan obtienen, en promedio, entre 7 y 22 puntos menos que los que no trabajan.

El informe identifica los obstáculos y cuellos de botella que impiden lograr las metas de escolarización en la región, que pueden ser económicos, socioculturales, materiales, pedagógicos y simbólicos, y políticos, técnicos y de financiamiento del sistema educativo.

Entre la infinidad de datos recogidos en este estudio destaca, entre otros, que en Perú, más del 70% de los alumnos en escuelas rurales y más del 50% de los de las urbanas asisten a establecimientos que, según los directores, necesitan una renovación completa o mejoras importantes.

Aunque el 76% de las escuelas en América Latina y el Caribe tiene agua potable, en Nicaragua son menos de la mitad. A su vez, solo dos tercios de los centros educativos de la región tienen baños suficientes para los estudiantes.

Un dato más positivo es que la mitad de las escuelas de Brasil, Colombia, El Salvador, México y Perú tienen biblioteca y que en el caso de Argentina, Cuba, Chile, Guatemala y Uruguay, este porcentaje es mayor al 60%.

El informe destaca que mientras América Latina y el Caribe destinan poco más del 14,4% del gasto público total y el 4,5% del PIB a la educación, los países más desarrollados de América del Norte y Europa asignan 12,4% y 5,3%, respectivamente.

Para poder cumplir las metas de mejora de la calidad y equidad educativas y la inclusión social fijadas por la Organización de Educación Iberoamericana para 2021, la región necesitará gastar en educación casi 58.000 millones de dólares más de los que gasta actualmente, según determinó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el 2010.

Impacto en la economía

El gasto derivado de la repetición de cursos escolares en América Latina y el Caribe supera actualmente los 19.980 millones de dólares, según el informe.

El sobrecosto que significa el fracaso escolar, manifestado en la repetición de años escolares, es equivalente a tres veces el valor de las metas de cobertura universal desde el nivel inicial (preescolar o jardín de infantes) hasta el secundario inferior, resalta el documento.

El estudio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia demuestra que el dinero que se invierte en los estudiantes que deben volver a cursar un año escolar representa el 0,34 % del PIB de los países latinoamericanos y caribeños y un 7 % del gasto educativo regional.

Los gastos son de tan altas proporciones debido a que alrededor del 13 % de los alumnos matriculados en la educación inicial, primaria y secundaria está repitiendo un curso.

Sin embargo, en este contexto, en el que los recursos son limitados, se le da prioridad a mantener a los alumnos en la escuela, aunque repitan.

El documento señala que, de solucionarse esta situación de fracaso escolar, se podrá disponer de más dinero destinado a incorporar nuevos alumnos al sistema, por lo que hasta que esto no se resuelva no se podrán conquistar las metas de cobertura.