El Teatro Sánchez Aguilar presentó Les Ballets Jazz de Montreal. Durante cuatro noches, los bailarines se enfrentaron a una sala a medio llenar, pero también a un público que apreció su propuesta artística.
El primero, corto y en apariencia simple, fue Locked up Laura, en reemplazo de Zero in on. Una nota escrita en computadora y grapada en el programa de mano anunciaba el cambio. Durante 9 minutos, una pareja de bailarines marcó el estilo del resto de la presentación y dejó muy claro el nivel de ballet que estaban ofreciendo. Pasaban de las puntas a los movimientos propios de la danza contemporánea sin desarmonizar. Esta coreografía de Annabelle López Ochoa y música de Bart Rijnink se estrenó en octubre del 2009 en San Diego, California. La propuesta escénica mostraba suavidad y tensión, movimientos sutiles y firmes, que fueron el abrebocas de lo que vendría.
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El segundo acto, Zip Zap Zoom, dejó el fondo azul del primero y en su lugar proyectó animaciones que emulaban un mundo virtual. Líneas y retículas en perspectiva generaban un efecto visual distinto. Con un estilo que recordaba a la película Tron, un despliegue de bailarines vestidos de negro con gafas rojas demostraba el estilo y la coordinación extrema. Impresionó ver tal precisión, así como un sutil sentido de humor inteligente expresado a través de una trama de sencilla interpretación. Treinta minutos de baile que más bien parecía un videojuego animó al público a esperar el plato fuerte, que llegó después de un corto intermedio.
( Video de María Fernanda Landín)
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Les Ballets Jazz de Montreal cerró su espectáculo con Rossini cards, una obra del director coreógrafo Mauro Bigonzetti, director de la principal compañía de Italia, Aterballeto, y música de Gioacchino Rossini, el creador de piezas como El barbero de Sevilla.
Bailar sentados parecería una ridiculez para muchos, sin embargo, los bailarines lo hicieron con sus torsos y brazos alrededor de una mesa larga decorada con candelabros. Los colores y el vestuario mantenían un estilo minimalista que permitía al público enfocarse en la historia contada a través de los movimientos.
Fue en este tercer acto que cobró sentido el hueco negro que había reposado durante toda la noche en el escenario. Por ahí iban cayendo uno a uno, creando una sensación de incertidumbre.
Al final, cuando ya todos habían caído, apareció el que lo hizo primero y que se distinguía de los demás por su vestuario. Rossini cards es descrita como una creación abstracta con íconos dramáticos y situaciones cómicas.
Esta semana
Del jueves 31 de mayo al sábado 2 de junio se presentará un espectáculo de flamenco con la participación del bailarín Antonio Canales y los solistas de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil.
Las entradas tienen un costo de $ 80, $ 60 y $ 40.
Los tiques pueden ser adquiridos en Ticketshow de Mall del Sol, Policentro o Village Plaza y en las boleterías del teatro.