Más de 10.000 personas se congregaron alrededor del parque Central de Píllaro, en la provincia de Tungurahua, para despedir la Diablada Pillareña que se realizó hasta pasadas las 20:00 de ayer.

El alcalde de Píllaro, Rogelio Velasteguí, manifestó que la masiva presencia de gente no sólo del cantón, sino de turistas de la provincia, el país y del extranjero, generó importantes recursos económicos a los propietarios de diversos negocios, grandes, medianos y pequeños, durante los cinco días que duró la celebración, desde el 1 de enero.

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Las calles centrales de la ciudad estaban llenas de espectadores, quienes asistían a escuchar a las comparsas que iban y venían para presenciar la diablada, fiesta popular de la provincia, considerada Patrimonio Cultural Intangible del Ecuador desde el 2009.

Mientras que en los lugares en donde los diablos y sus acompañantes descansaban luego de la primera vuelta de danza, en el Parque Central también se bailaba música popular, al son de las bandas de pueblo.

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Cerca de las 19:00 las comparsas que se presentaron por segunda oportunidad regresaron a sus comunidades, en donde, en algunos casos, como en la parroquia Marcos Espinel, se hizo la mención de los mejores bailadores, mejor careta y disfraz.

La Diablada Pillareña

Es un desfile cultural formado por una comparsa se conforma por centenares de personas que utilizan disfraces para caracterizar los diferentes personajes como cholos y cholas, huacos, huarichas, el cabecilla responsable de la comparsa y el diablo.

Los diablos danzan en círculo alrededor de un grupo conformado por los cholos y cholas; "parejas de línea" danzantes con máscaras de alambre llenos de pañuelos.

También forman parte de la comparsa los huacos, que van por los extremos y las huarichas, que son hombres disfrazados de mujeres con vestidos semejantes a una funda decorada, cubren su cara con una careta de malla y llevan en sus manos una muñeca, una botella de licor y un pañuelo.