Los patios y las escaleras del colegio San Diego de Alcalá, ubicado junto al Santuario Franciscano, se abarrotaron ayer de gente. Desde las primeras horas del año nuevo, cientos de feligreses llegaron a la institución para obtener un lugar privilegiado en la eucaristía y procesión de la Virgen de la Nube, patrona de la ciudad.
El lugar resultó pequeño para los miles de fieles que bajo un sol que superó los 30° C, veneraron con cantos, oraciones, globos y flores a su Señora.
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“La Virgencita es todo para mí, soy devota hace 24 años, pero esta es la primera vez que vengo a la procesión. Quiero agradecerle por ayudarme en mi matrimonio”, dijo María Bonete, quien llegó con su familia desde la comunidad Solano.
Luego de la misa de casi una hora, la calle De la Virgen se llenó de gente. Entre la multitud, resguardada por policías y cargada por varios hombres conocidos como los Caballeros de la Virgen, se abría paso la imagen vestida de blanco con el Niño Jesús en sus brazos.
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Mientras la imagen recorría la estrecha vía adoquinada, en una de las veredas Rosa Saeteros buscaba el mejor ángulo para captar en video la procesión y enviárselas a su hermana Ana, quien vive en Nueva Jersey.
“Desde que éramos niñas nuestros papás nos traían a la procesión. Antes de irse, mi hermana vino a pedirle a la Virgen que le ayude a llegar y se encomendó a ella, desde entonces le mandamos los videos”, comentó la mujer.
Según el sacerdote Fausto Suárez, representante de la iglesia franciscana, este año la peregrinación reunió a casi 30.000 feligreses de las provincias de Azuay, Cañar y Morona Santiago e incluso migrantes de Estados Unidos y España.