EFE-AFP
SAN JOSÉ.- Un grupo de mujeres costarricenses exigió hoy respeto a sus derechos y a su decisión de vestir como desean, en el marco del movimiento internacional llamado "la marcha de las putas", que se llevó a cabo frente a la Catedral Metropolitana.

Centenares de personas, en su mayoría mujeres, se congregaron este domingo frente a la catedral de San José para repudiar lo que consideraron declaraciones machistas y patriarcales de la jerarquía católica.

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Vestidas con amplios escotes, pantalones cortos y algunas de ellas con sus cuerpos pintados decenas de mujeres gritaron consignas en favor de su derecho a vestirse como deseen.

El 2 de agosto, durante las celebraciones del día de la Virgen de los
Angeles -patrona de Costa Rica-, el obispo de la ciudad de Cartago, Francisco Ulloa, pidió a las mujeres que vistan
"con recato y pudor" porque "sin este (recato) las deshumanizan (a las mujeres), las vuelven una cosa, un objeto nada más".

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A esta declaración se unió la del enviado del papa Benedicto XVI, el
cardenal mexicano Francisco Robles, quien afirmó que "la misión de la
mujer no consiste en emular al hombre sino en aportar a un mundo más
humano, ejerciendo creatividad en el ámbito hogareño".

"Soy ramera, me visto como quiera", gritaban  manifestantes desde el Parque Central, mientras los asistentes a la misa matutina salían del templo, ubicado en el centro de la capital costarricense.

En la manifestación las mujeres portaban carteles con inscripciones como  "no es lo que me pongo (de ropa), es como me mires", "voy a ser la mujer que me dé la gana ser" y "desnudas o vestidas, nosotras decidimos nuestras vidas".

"Estamos reivindicando nuestros derechos como mujeres, nuestra autodeterminación. Esto es un movimiento social y ha llegado más gente de la que esperábamos", declaró la joven Larissa Arroyo, una de las que convocó a la marcha.

"El control sobre los cuerpos de las mujeres es uno de los mecanismos históricos de opresión patriarcal, se sostiene sobre el prejuicio sexista de que somos las mujeres las que provocamos la violencia física y sexual, ejercida por los hombres", expresa un manifiesto leído durante la concentración por las organizadoras.

"Nuestra integridad y nuestro cuerpo deben ser respetados, independientemente de cómo nos vistamos", agrega el documento.

También en Estados Unidos
El sábado en Washington unas dos mil mujeres vistiendo atuendos expresamente provocativos participaron en otra "marcha de las putas" ("Slutwalk" en inglés) para pedir el fin de la violencia contra las mujeres y que se deje de culpabilizar a las víctimas.

"Esto es lo que llevaba puesto cuando fui violada", "mi cuerpo me pertenece", decían  los carteles. Theresia Warder, dijo haber sido agredida sexualmente dos veces en su adolescencia y "la gente decía que era mi culpa".

La primera marcha se efectuó el 3 de abril pasado en Toronto, Canadá, luego de que un policía durante una conferencia en la Universidad de York, sobre seguridad civil, recomendó a las mujeres no vestirse "como putas" para evitar ser víctimas de violencia sexual.

Desde entonces, movilizaciones de este tipo han sido organizadas en numerosas ciudades del mundo, entre ellas Auckland y Wellington (Nueva Zelanda), Nueva Delhi (India), Seúl (Corea del Sur), Filadelfia (Estados Unidos) y Sídney (Australia).