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La justicia se vuelve mundial

Probablemente se perdieron el ejemplar especial de la revista Newsweek que apareció en fecha reciente, así que permítanme actualizarlos. ¿Quién creen que estaba en la portada, nombrado como "la figura extranjera más influyente" del año en China? ¿Barack Obama? No

EE. UU.

Probablemente se perdieron el ejemplar especial de la revista Newsweek que apareció en fecha reciente, así que permítanme actualizarlos. ¿Quién creen que estaba en la portada, nombrado como “la figura extranjera más influyente” del año en China? ¿Barack Obama? No. ¿Bill Gates? No. ¿Warren Buffett? No. De acuerdo, les daré una pista: es una estrella de rock en Asia, y la gente en China, Japón y Corea del Sur agotan los boletos para sus presentaciones. ¿Se rinden?

Era Michael J. Sandel, el filósofo político de la Universidad de Harvard.

Esta noticia no será una sorpresa para estudiantes de Harvard, aproximadamente 15.000 de los cuales han tomado la legendaria clase de “Justicia” de Sandel.

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Lo que vuelve tan cautivante a esta clase es la forma en que Sandel emplea ejemplos de la vida real para ilustrar las filosofías de gente como Aristóteles, Emanuel Kant y John Stuart Mill.

Sandel, de 58 años de edad, empieza lanzando una pregunta del tipo de “¿Es justo que David Letterman gane 700 veces más que un profesor de escuela?” o “¿Somos moralmente responsables de corregir los yerros de la generación de nuestros abuelos?”

Los estudiantes ofrecen diversas respuestas, se desafían de un lado al otro de la sala, debaten con los filósofos y aprenden sobre la marcha el arte del argumento moral razonado.

Aparte de que son educativas, las clases constituyen una gran forma de teatro; a grado tal que Harvard y la estación pública de Boston, WGBH, las filmaron y crearon una serie de televisión pública que salió al aire a lo largo del país en 2009. La serie, disponible actualmente sin costo alguno en línea (en www.JusticeHarvard.org), ha empezado a generar interés en nuevos y sorprendentes lugares.

El año pasado, la NHK World TV transmitió una versión traducida de la serie de servicio público, misma que desató una locura por la filosofía en Japón e impulsó a la Universidad de Tokio a crear un curso fundamentado en el de Sandel. En China, traductores voluntarios subtitularon las conferencias y las subieron a sitios web de China, donde han atraído a millones de espectadores. El reciente libro de Sandel –Justicia: ¿Cuál es la acción correcta a seguir?– ha vendido más de un millón de copias tan solo en el oriente de Asia. ¡Este es un libro sobre filosofía moral, amigos!

Esto es lo que dijo el diario Japan Times al describir la visita de Sandel en 2010: “Muy pocos filósofos se comparan con estrellas de rock o celebridades de la televisión, pero ese es el tipo de popularidad de la que goza Michael Sandel en Japón”. En una reciente conferencia en Tokio, “se habían formado largas filas afuera casi una hora antes del comienzo del evento nocturno. Los boletos tenían tanta demanda, mismos que eran gratuitos y fueron asignados de antemano en una lotería, que se informó de uno que fue ofrecido en venta por internet por 500 dólares. Sandel empezó la conferencia con la pregunta: “¿Es justa o injusta la reventa de boletos?”.

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Sin embargo, lo más intrigante es la recepción que Sandel (amigo cercano) tuvo en China. Acababa de terminar una gira y conferencias por su libro en las universidades de Tsinghua y Fudan, donde los estudiantes empezaron a apartar asientos con varias horas de anticipación. Este semestre, Tsinghua lanzó un curso titulado ‘Pensamiento crítico y razonamiento moral’, con base en el modelo de Sandel. La visita a su clase fue cubierta en el noticiario nocturno.

La popularidad de Sandel en Asia refleja la convergencia de tres tendencias. Una es el crecimiento de la educación en línea, donde los estudiantes en cualquier parte ahora pueden tener acceso a los mejores profesores de todas partes. Otra es el ansia en Asia por un estilo de enseñanza más creativo, fundamentado en la discusión, a fin de producir estudiantes más creativos e innovadores. Y la última es el hambre de los jóvenes por participar en el razonamiento moral y debates, en vez de tener una educación confinada a áridos aspectos técnicos de economía, negocios o ingeniería.

En Tsinghua y Fudan, Sandel desafió a los estudiantes con una serie de casos sobre justicia y mercados: ¿Es justo elevar el precio de las palas de nieve después de una tormenta de nieve? ¿Qué tal la subasta de admisiones universitarias para el mejor postor? “El sentimiento de libre mercado era asombrosamente alto”, destacó Sandel, “pero algunos estudiantes argumentaron que los mercados sin restricciones crean desigualdad y discordia social”.

El estilo de enseñanza de Sandel, que se fundamenta en la discusión, “es tanto refrescante como relevante en el contexto de China”, explicó el decano Qian Yingyi de la Facultad de Economía y Administración de Tsinghua, en un mensaje de correo electrónico. Refrescante por el estilo y relevante porque “el pensamiento filosófico entre los chinos es mayormente instrumentalista y materialista” y en parte debido a la “obsesión contemporánea con el desarrollo económico en China”.

La decisión de Tsinghua con respecto a ofrecer una versión del curso de Sandel, agregó Qian, “forma parte de un gran experimento de la reforma a la educación universitaria que está en marcha actualmente en nuestra escuela. Esto no es meramente una clase: es el comienzo de una era”.

Sandel está dejando una profunda huella tanto en Boston como en Pekín. “Los estudiantes en todas partes tienen hambre de discusión con respecto a los grandes interrogantes éticos que enfrentamos en nuestra vida cotidiana”, argumenta Sandel. “En años recientes, lo que al parecer eran preguntas técnicas de economía han orillado interrogantes sobre justicia y el bien común. Pienso que hay una sensación en aumento, en muchas sociedades, en cuanto a que el PIB y los valores del mercado no producen por sí solos la felicidad o una buena sociedad. Mi sueño es crear un aula global a través de un enlace de video, conectando a estudiantes a través de culturas y fronteras nacionales; pensar a fondo y juntos en estos interrogantes morales, para ver qué podemos aprender de cada cual”.

© 2011 The New York Times News Service.

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