AFP
ROMA.- Una imponente estatua del pontífice Juan Pablo II, beatificado el pasado 1 de mayo, fue descubierta el pasado miércoles en Roma frente a la estación central de trenes y suscitó controversia en la ciudad por su estilo moderno y trazos rígidos.
"No la queremos, es fea, un cuerpo vacío", sostuvo una mujer entrevistada por el diario La República.
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"No nos gusta, tiene cara de garita militar", reconoció un religioso, mientras el diario Il Corriere della Sera la compara con la "cavidad de una campana".
Realizada por el artista italiano Oliviero Rainaldi, la estatua de bronce, de 5 metros de altura, representa a Juan Pablo II con los brazos abiertos.
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Para comunicar el mensaje de aceptación y apertura hacia el mundo del popular papa polaco, quien vivió casi 30 años en la capital italiana, la estatua fue instalada frente a la estación central de trenes Termini, en la puerta de acceso a Roma.
Sin embargo, la forma cuadrada de la cavidad y las facciones duras del rostro, además de haber sido colocada de espaldas a la estación, han generado protestas de los usuarios, inclusive de religiosos.
"Es una obra moderna y sugestiva", la definió el alcalde de la capital, Gianni Alemanno.
Menos convencido resultó el asesor municipal encargado de los Asuntos Relacionados con la Familia, Gianluigi De Palo.
"El rostro recuerda más el de Juan XXIII y el mensaje que lanza no se entiende con facilidad", reconoció.
Juan Pablo II, quien estuvo al frente de la iglesia católica desde 1978 al 2005, fue beatificado por su sucesor Benedicto XVI en una ceremonia a la que acudieron 1,5 millones de fieles.