Un tren conformado por una locomotora y tres vagones, con cien invitados a bordo, hizo sonar su aguda bocina y se deslizó desde Alausí a la Nariz del Diablo, en el corazón de la provincia de Chimborazo. Dos autoferros, cada uno con 35 personas, recorrieron como escoltas, atrás y adelante. Eran las 11:45 de ayer.