Nota: Se concretó el riesgo: tres años de prisión para Emilio Palacio. De la manipulación gubernamental a la sumisión de los jueces, vamos mal. Cuando la libertad de expresión está en riesgo y bajo amenaza pública, hay un manto de silencio que recorre a la sociedad. No lo podemos ni aceptar ni permitir.

… La Reserva Internacional de Libre Disponibilidad no es ningún misterio pero se la opaca para usarla y manipularla. En esencia es el dinero que diversas instituciones públicas y privadas tienen en el Banco Central, unas como saldo de caja aún no utilizado (cuenta corriente), otras como ahorros para enfrentar futuros riesgos (cuenta de ahorros). Actualmente son alrededor de 3.800 millones cuyos “propietarios” son: IESS (alrededor de 1.200 millones), banca privada (1.500 millones), Gobierno (800 millones) y otras entidades públicas (1.300 millones). Quizás usted ya cayó en cuenta, las tenencias de las instituciones suman 4.800 millones, cuando antes señalé que la reserva dispone “solo” de 3.800 millones. Si cada institución quiere utilizar los recursos que cree tener en el Banco Central, no les alcanza a todas. Hay pues, un problema: ¿quién sí dispone de su dinero y quién no? Este problema en parte viene desde el inicio de la dolarización, pero sobre todo por operaciones decididas en este Gobierno.

Conclusión, hay realmente en reserva (incluyendo oro) 3.800 millones. Pero, ¿se puede disponer de todo en caso de necesidad? No, porque el Gobierno invirtió parte de estos recursos (800 millones) para estimular el crédito de la banca estatal y ya no están disponibles (por sentido común, no pueden a la vez haber sido prestado a los agricultores y estar disponibles). Nueva conclusión: la reserva disponible es realmente de 3.000 millones. Y la pregunta se agudiza: ¿qué instituciones que creen tener su dinero en el Banco Central, ya no lo tienen disponible? ¿La parte de los depositantes bancarios (nosotros) está disponible?

¿Por qué es importante tener reservas? Es como una familia que para cubrir riesgos de salud, o compra un seguro o “pone una platita de lado” (y lo hace incluso dejando otras necesidades), porque caso contrario se expone a una grave crisis cuando desgraciadamente caiga con una enfermedad. La grave crisis para el país puede ser una fuerte caída del petróleo, por ejemplo. Si no hay fondos disponibles para enfrentarlo, la economía se cae. Es esencial determinar cuánto hay que tener disponible, y eso se sitúa alrededor de los 5.000 a 6.000 millones (en la crisis del 2008, el Gobierno utilizó más de 3.000 millones para sostener la economía). En consecuencia, los 3.000 millones hoy disponibles son insuficientes, y peor si hasta fin de año la reserva sigue cayendo como es previsible. Más aún, solo una pequeña parte de la reserva es del Gobierno, el resto es IESS, banca u otros: en caso de necesidad el Gobierno inevitablemente tiene que tomarse esos recursos de manera amistosa o forzada. Conclusión: el manejo de la reserva ni en montos ni en transparencia es el adecuado. ¿Alguien lo puede desmentir?