Arrancó diciembre, y con él el estrés por las compras, el tener la casa pintorreada de rojo y verde, la ropa de los mismos colores, los amigos secretos de las oficinas, las comilonas, la lucha por tener aunque sea un pavipollo en el horno y muchas otras cosas. 

Eso es lo que desde hace algunos años reemplaza “el verdadero espíritu navideño”.  El consumismo juega un papel primordial en este aspecto y la televisión lo potencia. Más aún, las pantallas se llenan de agentes productores de tensión que en lugar de promover la paz y la humildad, producen ira, desconcierto, aburrimiento y melancolía.  Por eso he decidido dedicar esta  columna del primer domingo de diciembre a compartir con ustedes la carta  que le pondré junto a mis zapatos al Niño Dios, y va más o menos así:

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Querido Niño Dios: Sé que debes estar ocupadísimo por estos días, pero creo que mis pedidos pueden ser comunes a los que te harán muchos ecuatorianos, por eso me atrevo a utilizar esta columna a ver si así te llegan más a prisa nuestras súplicas.

Ahora que ya estamos en el tiempo de los horrores prenavideños, te pido que al menos por este año no permitas que los canales de televisión afiliados a la compañía Jo Jo Jo S.A, nos inunden la mente  con películas como  Mi pobre angelito (Home Alone), Un cuento de Navidad, La magia de Santa Claus, el falso Santa Claus, la hija de Santa Claus, la hermana, la prima, la tía o la novia  de Santa Claus.

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Nada tengo en contra de ese perro tan simpático llamado Beethoven, pero verlo cada 25 de diciembre perseguir a sus cachorros y babear los muebles de la sala de sus dueños ya resulta ilógico. ¿El mismo perro seguirá existiendo? Con seguridad esos niños ya no son niños al igual que Macaulay Culkin hace rato que dejó de ser un pobre angelito para entrar y salir de clínicas de rehabilitación.

Por favor Niño Dios, podrías complacer a quienes esperamos siempre más de la publicidad y encenderles el foco a los creativos de la Coca Cola Company, porque ya ver al Santa Claus bajar nuevamente por la chimenea y comerse las galletitas con la dichosa bebida, o a los osos polares resbalarse en la nieve, ya suena a un caprichoso juego con los usuarios.

Lo sorprendente no es que sigan usando las mismas cuñas desde hace años sino que al igual que quienes arman las parrillas televisivas, sigan pensando que de la teta de esa vaca se puede seguir exprimiendo algo. A ver si este año los conductores de todas las revistas de la mañana no deciden que los únicos colores de la Navidad son rojo y verde y si deciden no jugar con la idea de que hay nieve en Ecuador.

Por qué en lugar de colocar un escenario navideño en alusión al país en el que vivimos, inventan la aparición de la nieve en las ventanas de los sets.

Junto a la Navidad llega también La Teletón y la clásica cobertura plana y acartonada de dicho evento.

Qué tal si esta vez los noticiarios también se hacen eco de lo que pasa tras bambalinas, pero no con los artistas sino con los detalles de la presentación, que se les dé rostro a quienes trabajan desde temprano y días antes para que todo brille.  Si la intención es promover la ayuda entre los ecuatorianos, que se abran lugares alternativos para la interacción del público y los artistas, por ejemplo.

Ya ha empezado la carrera por captar la atención de los televidentes consumidores, las series ya estrenan  temáticas navideñas y los noticiarios en pocos días empezarán la cuenta regresiva para la Noche Buena. Durante todo el año la eterna lucha entre medios de comunicación, programadores, críticos de televisión y los organismos del Estado, se rige por la intención de la no violencia en la televisión para salvaguardar a los niños; pero ¿quién se preocupa por el bombardeo feroz que estos mismos niños reciben en la época navideña? La mayoría de ellos ya se saben de memoria lo que dirá cada personaje del anuncio o del programa. 

Querido Niño Dios, en la mayoría de los casos los deseos de nuestros hijos están llenos de las ilusiones que otros les vendieron, ilusiones que distan mucho de la realidad.

Querido Niño Dios, si ya no es mucho pedirte,  puedes ponerles el chip de la creatividad a quienes hacen un circo de  la televisión ecuatoriana, sobre todo a quienes piensan que más allá de las telenovelas y los programas de farándula no más que ofrecer.

A ver si el próximo año, querido Niño Dios, te toca nacer en un Ecuador con una televisión diferente.

P.D.- Se acepta que los Reyes Magos, el Espíritu Santo, los Ángeles y Arcángeles te ayuden.