El plan de reestructuración corresponde a los bonos Global 2012 y 2030, especificó hoy la ministra de Finanzas, Elsa Viteri.

Mientras, el presidente Rafael Correa dijo que esta es la "primera vez que un Gobierno toma el toro por los cuernos" y se propone resolver una polémica sobre la deuda exterior, a la que calificó como "un dogal" para la economía de su país.

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Reprochó a gobiernos anteriores, que negociaron los pasivos de forma irregular y en función de los intereses de los acreedores, lo que, a su criterio, perjudicó al país, sobre todo en el gasto social.

Criticó que en el 2003, el régimen de entonces creó un fondo con los ingresos de las exportaciones del petróleo, el principal producto de exportación del país, para garantizar el pago de la deuda exterior.

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Esa política, dijo el mandatario, generó una revalorización de los bonos de la deuda externa ecuatoriana, que pasaron de una cotización del 60% de su valor nominal a un 105 por ciento, lo que supuso un perjuicio para el Estado y un beneficio adicional para los acreedores.

"Se vendió con premio la deuda externa ecuatoriana, porque éramos el único país del mundo que garantizaba el pago de la deuda con su petróleo", se lamentó Correa.

Sin embargo, dijo que en su Gobierno esa situación ha cambiado, porque según él, se ha privilegiado el gasto en salud, educación y vialidad, en lugar de aumentar los recursos para pagar la deuda exterior.

Con la propuesta, el país buscará reducir el peso de la deuda en su presupuesto, en medio de una caída en los ingresos petroleros producto de la crisis financiera global.

Los papeles 2012 y 2030 fueron declarados en moratoria luego de que el Gobierno del presidente Rafael Correa argumentó ilegalidad en su emisión.

Con la propuesta, el Gobierno busca una disminución importante del capital de esos bonos, que suma unos $ 3.200 millones.