Un enorme incendio forestal forzó a cientos de habitantes de un poblado de Nevada  a  abandonar sus casas, mientras otras conflagraciones arrasaban cerca de 140 kilómetros cuadrados en el norte del estado.

Los incendios surgen alentados por una ola de calor que ha secado aún más la tierra, obligando a las autoridades a evacuar viviendas y cerrar carreteras y áreas vírgenes.

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Un tramo de cerca de  160 kilómetros de la carretera Interestatal 15 en el centro de Utah fue cerrado cuando un incendio de poco más de  64.700 hectáreas pasó por encima de la ruta, y otras llamaradas ardían en California, Dakota del Sur, Colorado, Arizona, Idaho, Oregon y Washington.

El incendio cerca de Winnemucca, a unos  274 kilómetros  al este de Reno, en Nevada, amenazaba a unas ocho cuadras de casas y una subestación de energía eléctrica, dijo el portavoz de la oficina de manejo de tierras, Jamie Thompson.

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“Está justo en el borde sur de la población”, expresó el funcionario. El incendio sin dudas representa un peligro para varios sectores de la población.

El mayor de los incendios de Nevada quemó unas  9.300 hectáreas en el límite con Idaho, dijo Mike Brown, otro funcionario de la oficina de manejo de tierras.

En Los Ángeles, dos incendios provocados por relámpagos han arrasado más de  137 kilómetros cuadrados en el parque nacional Inyo, en el este de California (oeste de Estados Unidos), donde cientos de personas tuvieron que ser evacuadas mientras un grupo de  400 bomberos no logran controlar las llamas, informaron ayer las autoridades.

Los incendios llegan una semana después de que las llamas destruyesen miles de hectáreas cerca de la región del lago Tahoe, en la frontera entre California y Nevada.

Cifras

50
grados centígrados.
  Los termómetros han llegado a marcar esas máximas temperaturas. Los incendios en varios sectores coinciden con la fuerte ola de calor que castiga en los últimos días a la región occidental de EE.UU. y han obligado a evacuar a cientos de personas.