El 10 de junio, en esta sección, en una carta se critica la reintroducción de cocodrilos en la isla Santay, por lo que se hace necesario instruir al público.
Los cocodrilos de la Estación isla Santay no están libres, han sido alojados en un encierro de 130 metros cuadrados, sus paredes laterales tienen 1 metro de profundidad y 2 metros de altura sobre la superficie, incorporando todas las medidas de seguridad requeridas.
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La instalación cuenta con la autorización de la autoridad competente, en este caso del Ministerio del Ambiente. Los animales están marcados con un microchip electrónico que permite su monitoreo permanentemente. Estos cocodrilos son parte de un programa de educación ambiental sobre el humedal isla Santay, sus especies y los servicios ambientales que prestan, para enseñar a las personas la importancia y beneficio que presta su conservación en los ecosistemas.
Los animales que están en cautiverio no miden 4 metros; su longitud oscila entre 64 centímetros y 91 centímetros. Actualmente su dieta se compone de camarón, pescado y pollo. Está previsto que permanezcan en la Estación durante aproximadamente cuatro años, o hasta que alcancen una longitud de aproximadamente 150 centímetros. Posteriormente serán reubicados en un encierro más amplio que les dé un hábitat lo más natural posible, dentro de la misma isla Santay.
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Su reintroducción en el hábitat se refiere a que vivirán en un área protegida como es la isla Santay y no en un zoológico o centro de rescate como la mayoría de los animales de esta especie, ante las amenazas de su explotación comercial que los ha llevado prácticamente al peligro crítico de extinción.
Los cocodrilos son animales increíbles que a pesar de haber cambiado poco en los últimos 65 millones de años, tienen el cerebro y el corazón más avanzado que cualquier otro reptil viviente; no sería raro descubrir nuevos medicamentos que curen enfermedades al corazón o al cerebro. Asimismo, su conservación es fuente de grandes ingresos económicos generados por ecoturismo en Australia, Costa Rica, y México.
Pedro Gómez Centurión
Guayaquil
Permítanme aclarar a los lectores lo que la carta publicada (el pasado 10) en esta página trata sobre el tema de los cocodrilos en la isla Santay.
Los doce bebés lagartos, como se los ha conocido tradicionalmente en nuestro medio y que en realidad son cocodrilos americanos Crocodylus acutus que se llevaron a la isla Santay, nacieron el año pasado en el Parque Histórico. Su tamaño actual es de aproximadamente 50 centímetros. Desgraciadamente están en cautiverio en un cerramiento seguro del Centro de Investigaciones del Cocodrilo en la isla Santay, manejado por la Fundación Malecón 2000 con la maravillosa colaboración de los habitantes de la isla, y no serán liberados en este lugar por ahora con seguridad, y si hay alguna posibilidad de hacerlo (en unos tres años) se lo hará con el consenso de los habitantes de la isla, de los de Durán (cantón donde está localizada la isla) y de Guayaquil, por su vecindad; además del criterio técnico de las autoridades locales y nacionales del área del ambiente y conservación.
Esto es un programa muy serio de educación ambiental, turismo, cultura, historia y bienestar social, donde instituciones están colaborando desinteresadamente por un bien común para los habitantes de esta provincia y el país. Ahora, es necesario conocer también que actualmente en la isla Santay sí hay cocodrilos en estado natural, sin que nadie los haya introducido en el lugar; esto para aclarar cualquier otro mal entendido. Sería bueno que hagan los lectores un tour por la Santay, la visiten, se dejen guiar por sus habitantes, conozcan el Centro de Investigaciones y aprendan algo de nuestra naturaleza que ahí se mantiene en buen estado, gracias a muchas personas y a Dios, especialmente.
Joaquín Orrantia Vernaza
Presidente de la Fundación Ecológica Rescate Jambelí
Guayaquil